El tapabocas del pdte, las camas del ministro de comunicaciön y el Convid -19

Una vez más alerto a los “lideres”, “dirigentes” del país, de izquierda o de derecha, a cuidar sus actos de habla, por respeto al pueblo, cuando éste se digna en escucharles; pero principalmente el respeto hacia ustedes mismos.

Cuando un presidente de la república, un gobernador, o un ministro hablan, a su vez gerencian, disparan el hacer entre sus seguidores y subalternos. Sus palabras no pueden eludir el peso de su investidura, por eso sus aserciones, declaraciones o mandatos, pueden marcar su impronta en el rumbo de la historia; como el “por ahora” del Comandante Chávez; o en su defecto, ser tan pueril, como cuando el Presidente Maduro, dice recientemente, en cadena nacional de Radio y Televisión, que el tapabocas que porta en ese momento, se lo va a retirar para poder hablar mejor, buen ejemplo por cierto, y dice luego, que se lo fabricó Cilia Flores, la primera “combatiente”. ¿Quién pudiera creer es ?. Si es una orientación de sus asesores comunicacionales, para hacerlo parecer al Comandante Chávez, lo exponen demasiado al ridículo; si es su iniciativa, la ridiculez tiene su marca original, que al igual que otras intervenciones lo convirtieron en el hazme reír de mucha gente.

¿Quién le pudiera creer a Jorge Rodríguez, que disponemos en el país de 23.762 “camas”, entre el sector público, los privados y hoteles, no solo para aislar y administrar pacientes en fase de recuperación rápida, sino aquellos pacientes que por sus condiciones de salud previas al contagio con COVID -19, estén en estado crítico?

Mentirle a millones de venezolanos por ignorancia, pudiera ser tolerable; hacerlo con conocimiento de causa es un cinismo y una detestable infamia. El Dr. Rodríguez, fue formado en el área de salud Pública, y sabe perfectamente que el nacimiento de los cuidados intensivos en Venezuela, data de 1968, cuando la OPS con apoyo de la Fundación W.K. Kellogg, Battle Creeh, Michigan incluyeron en un proyecto a seis hospitales universitarios de Brasil, Colombia, Chile, Perú, Uruguay y Venezuela.

Sabe también el Dr. Rodríguez, que las camas hospitalarias que promedian en América Latina, unas 30 por cada 10.000 habitantes, en Venezuela experimentó un descenso de 33 camas por cada 10.000 habitantes en 1964, a 10.58 en el año 2010, de allí hacia acá, a pesar de que se construyeron más de 1000 ambulatorios del nivel I, los CDI, CAT y los CRI, la disminución de camas hospitalarias continuó sin pararse. Claro en el nivel I de atención primaria no está prevista la hospitalización.

Así mismo, según la data de la Dirección General de la Red de Hospitales, del MPPS, referida por la la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolanas, www.rscmv.org.ve Comisión de Epidemiología, en la Nota Técnica N·∙ 47; publicada en Caracas 5 de mayo de 2012; se informa que en el año 2000, se tenían 28.546 camas; en 2005, 23.936 camas y en el 2010, 17.606 camas. Las proyecciones indicaban en ese entonces, que para el año 2015 se necesitarían 93 mil camas y para 2020 casi 100 mil. (Cálculos basados en la proyección de población. INE, SISOV. 2000).

Conoce claramente el Sr. Ministro, que cuando se habla de camas hospitalarias, no se hace referencia a una cama común y corriente, en las que el pueblo medio reposa, mientras piensa que irá a comer el día siguiente; de esas pudiera haber no 24. 762, sino millones; Rodríguez está en pleno conocimiento, que una cama arquitectónica, es decir, la infraestructura de una cama clínica, que hoy en día son electrónicas, se transforma en cama presupuestada con capacidad resolutiva, cuando se le adicionan los costos asociados el resto de los equipos básicos, especializados, comunicaciones, alertas de emergencia, electricidad y su contingencia, agua potable, insumos y personal médico especializado.

Una cama hospitalaria básica, como mínimo tiene baranda y ajuste de posiciones, pero dependiente del nivel de criticidad del paciente, debería haber por cada cama, entre muchísimos otros elementos: al menos un monitor cardíaco por cama(básico, intermedio y especializado); soporte ventilatorio por cama( equipo de ventilación, incluyendo resucitador manual con su reservorio y ventilador pulmonar mecánico); equipo de nebulización con humidificador y calentador; equipo de oxigenoterapia, equipamiento de infusión continua y controlada, desfibrador/cardioversor, uno por cada 10 camas, aspirador al vacío portátil y equipo para ventilación pulmonar no invasiva con todas las numeraciones.

Por supuesto, se requieren medicamentos del carro de emergencias, e insumos, como diferentes tipos de bolsas (de sangre, orina y colostomía) y catéteres (central venoso, doble lumen, intravenoso y extrovenoso, entre otros).

Dr. Rodríguez, según la Encuesta de Hospitales, en el 2017, el 51% de los quirófanos estaban inoperativos y el 39% de las 16.238 camas fuera de servicio, es decir, se disponía de 6332 camas; cómo se elevaron a la cantidad que usted indica, si la crisis en el área se ha profundizado; y por otra parte, solo el 15% de los servicios desnutrición hospitalaria estaban adecuados. Mi querido Dr., el 64% de los servicios pediátricos de los hospitales públicos no tienen formulas alimenticias para recién nacidos o prematuros que requieren ser alimentados, ¿Cuántos niños desnutridos encuentra el COVID-19?

Voy a dejar a mis lectores, varios tips de un estudio realizado en el Instituto Autónomo Hospital Universitario de la Universidad de los Andes (IAHULA), fundado a comienzos del año 1973, con una cobertura que abarca la Región de Los Andes y la zona Sur del Lago de Maracaibo, con una población cercana a los 4,5 millones de habitantes; cuyos datos de costos y carencias, no distan del resto de las instituciones de salud en el país.

Según la Dirección de Planificación y la Oficina de Compras de IAHULA, en el año 2018; solo en algunos insumos, como Meropenen ampollas de 500mgs, Solución Fisiológica 0.9%, Isosulfurano (gas anestésico), recolectores de orina de 2000 mls y alimentación, tenía un costo de 6.626,22 USD$ diarios, y el presupuesto anual de la institución, fue de 7.325, 04 USD$, por lo que, lo aprobado para un año, solo alcanzaba para 1.1 días.

Esto trae como consecuencia que el paciente, tiene que adquirir todos los insumos, ahora bien, el costo de un paciente hospitalizado, según lo demuestra científicamente el estudio, una sola hospitalización supera los 202 salarios mínimos; al respeto, se citan varios casos dramáticos de pacientes, a los cuales se les viola el derecho a la salud, que por razones obvias, no los identifico acá, pero que las autoridades del área deberían investigar:

Niño de 7 años de edad, hospitalizado desde hace seis meses en el momento del estudio, con Leucemia y sin acceso regular a medicamentos neoplásicos, en espera de trasplante de médula, su madre no disponía de recursos para la realización de los exámenes de compatibilidad
Dos pacientes de 41 y 44 años, con varias meses de espera, no tienen los recursos para adquirir los insumos
En IAHULA, entre 2013 y 2018, el número de pacientes atendidos disminuyó en 53%, las intervenciones ambulatorias, se redujeron a cero y las pruebas de laboratorio cayeron en 91%, por falta de reactivos y dado el deterioro de la mayoría de los equipos con que cuentan los 18 servicios que se prestan en la institución. Desde el 2009 al 2016, no funcionan equipos de resonancia ( desde el 2009), Equipos de Medicina Nuclear (desde el 2013), Tomógrafo (desde el 2014), Servicios de Radio y Quimioterapia ( desde el 2015) y Cirugía Cardiovascular (desde el 2016).

Las consultas especializadas han descendido en un 50% respecto al año 2013, debido a la falta de insumos básicos, guantes de examen, algodón, alcohol, e incluso por falta de papelería para redactar las historias clínicas y los récipes médicos.

La mortalidad materna, evento centinela que da cuenta de la calidad de los sistemas de salud, se triplicó en el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes en 2018, alcanzando una tasa de 328 muertes por 100.000 nacido vivos.

Según el informe del estudio que refiero, titulado “Emergencia Humanitaria en Salud, Situación del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes”; el 10 de octubre de 2018, Pedro José Dávila, de 19 años, ingresó al IAHULA debido a una apendicitis que degeneró en peritonitis y falleció porque no tuvo acceso a los antibióticos requeridos.

El 23 de octubre Luis Romero, de 16 años falleció por falta de sangre para realizársele una transfusión requerida debido a haber sufrido un fractura con herida.

Para el momento del estudio, la señora Chacón Flores, de 28 años de edad, y en condición de discapacidad, llevaba siete meses recluida en el hospital debido a sufrir de hidrocefalia. La válvula externa se contaminó con una bacteria que adquirió en el mismo hospital. No había podido ser operada por falta de gas anestésico.

La migración forzada había comprometido mayoritariamente el personal de enfermería, y para noviembre del año 2018, había un déficit de 840 enfermeras.

Dr. Rodríguez, la correcta medida del aislamiento social, tomada por el gobierno nacional, requiere complementarse con la garantía de los alimentos para la cuarentena, no de mentiras que deslegitiman lo avanzado hasta ahora contra la Pandemia. En situaciones como la planteada en el país y en el mundo, la verdad es la mejor consejera, las mentiras son el caldo de cultivos para rumores que disminuyen el apoyo de la ciudadanía al combate contra el COVID-19, causan confusión e insultan la inteligencia de los venezolanos.

La situación del IAHULA, respetando las especificidades de las demás instituciones dispensadoras de salud públicas y privadas, para no hacer traslaciones mecánicas, conserva las fallas generales que son transversales a todas las instituciones: pésimas condiciones de servicios de alimentación; fallas en agua potable, electricidad y luminotecnia; inoperancia de equipamiento, mobiliario e infraestructura; insumos escasos o inexistentes; diáspora que disminuyó el personal de salud y falta de medicamentos. Dígame Ud. Dr., en tales condiciones cómo hizo para incrementar el número de camas hospitalarias para enfrentar el COVID-19, en caso de incremento descontrolado del virus? Solo las barreras de protección para unos 20.000 médicos, accesos a agua potable y alimentación, tienen un costo millonario en dólares que el país no tiene.

Solo el costo de alimentación para pacientes del IAHULA en 2018, un solo aspecto, asciende a 2391,56 dólares diarios; así que, mantener algo similar para 46 hospitales centinelas, durante cuarenta días, tendría un costo estimado de 4.400.470,4 US$.



“LEALES CON EL PUEBLO SIEMPRE, MENTIROSOS, CORRUPTOS Y TORTURADORES NUNCA”




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Roger Lázaro


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