¿Qué puede ser más infamante como humillante: huir o recetar remedios caseros?

El título implica preguntar: ¿Es Rafael Ramírez: ejemplo de algo que le dé el derecho de tirar escondido guarataras a diestro y siniestro? Como lo hace con lo que escribe como un caballero encantado que viene de un reino desconocido a uno de sordos y mudos y, hasta de idiotas que tan estúpidamente le aceptan que lance al público por el ahora Internet: acusando, mal poniendo, refutando y hasta inmiscuyéndose en situaciones domésticas de los venezolanos que ni está preparado, ni tiene base que lo sustente como libre líder que quiere ser: sin verse el rabo de paja que a Chávez después de muerto, lo ha dejado tan mal parado el andar y comportarse de un cobarde y, sin poder decir de dónde ha sacado esa chorrera de dólares que posee para estar y vivir con la comodidad que lo hace fuera de Venezuela. Y, nosotros pasando las que pasamos como pobres trabajando, mientras él lleva vida de magnate. ¿Sorprendente acaso?

Cada vez que publica sus artículos que ahora tienen títulos de boletines fluctuosos sobre Pdvsa, ¿son acaso? Para ayudar a curar los enfermos del coronavirus en el país -parece ser que ni lava ni presta la batea- que se está presentando como un líder nada ecléctico: sudando un odio lacio nada esperanzador de concilio que, lo ha llevado a descubrir sin camuflaje: el agua tibia sin todavía llegar al infierno, tratando de pincelar sus cantos agoreros de rabia melindrosa sin ningún atractivo que lo retrate de un Zaratrusta a lo Nietzsche sin epílogo que lo mantenga en el reino de los sabios sin aptitud embobinada como el simple presidente que fue de la ebulliciente Pdvsa como muchacho de mandado de Chávez, no apoyado por Maduro. ¡Celos, malditos celos que me apartan de ti! Cabe, él lo sabe.

Creo que la honestidad se demuestra y, creo que Rafael Ramírez no la ha demostrado en ninguna parte y, le tiene miedo a la cárcel -¿por qué será?-, pero quien le tiene miedo a la cárcel sin ser corrupto y además: inocente de componendas y distracciones y malos hábitos y de todos los pecados que oscurecen el alma de los humanos -cristianos o no- que los hombres como él por afán de grandeza sin estudios de cátedra de posgrado, ni nada que se parezca, se adorna de infamante como Guaidó de servil repugnante en medio de la calle, de tratar de contradecir groso modo la convivencia pacífica diaria del venezolano que entre maduristas-chavistas y opositores: prende el ventilador de su prosaica discordia que entrelaza la mezcolanza de la podredumbre dentro de su política deshonesta que hasta el presente huyendo se consigue sin venir a Venezuela a demostrar lo contrario que, lo que ganó con honestidad y valentía de segundón del poder es sin vilipendio ninguno y, de allí la pregunta nada temeraria: qué puede ser más infamante: un presidente que recomienda a su pueblo -según tradición de antepasados y de siglos- consumir remedios caseros, o él, de estar fuera del país gozando de su riqueza, la que no se puede ocultar como la tos del coronavirus que, por muy alto que pudo ser su sueldo en Pdvsa, no tuvo que haber salido como el magnate que es y que afrenta a los pobres trabajadores venezolanos al no venir con la misma valentía que respira en sus artículos a decirnos: por qué no es pobre.

Posiblemente, posible es decir, que lo ofendo, pues no, definitivamente no. Hasta que él demuestre lo que no es, para verlo como el líder empecinado que se pinta y se retrata ante el mundo contra el presidente Maduro, del que no ha dejado de decir lo que vomita su rabia fantasiosa de deprimido mental como expresidente de Pdvsa de la que se creía dueño y señor por el único parabién glorioso de ser chavista. Garrafal error de Chávez de estirar la cuerda más de lo que la estiró de mantenerlo en el cargo, lo endiosó demasiado y ahora lo tenemos rico y feliz: abombado de un prestigio que lo malogra de honesto y a Chávez lo deja muy mal parado con el daño a la Nación, por lo que la debe estar pagando en el cielo o en el infierno de su descanso eterno en rodilla sin base y vista al frente por los tantos errores que nos dejó en su paso por el poder que, infortuna a pobres como a ricos que lo vieron como el amo del Valle, como ahora el mismo Rafael Ramírez quiere aparentar. ¿Triste? ¿Verdad que es triste?, tanto poder para estar alejado y sin poder comprar la conciencia pública, aunque dólares, es lo más que debe tener.

Que hay muchos interesados en pro y en contra de Ramírez, claro que los hay y más si la marea está baja, como también muchos deshonestos que vivieron por él a costilla de Pdvsa que hoy día pueden ser sus grandes defensores, pero que no aportan nada nuevo que renueva conciencia, o que mantenga a raya sin lanzar la primera piedra que ese hombre tiene un "don" que ni Dios lo conoce y vaya presagio: un Fidel Castro quizás, fuera de compostura y de inconformidades, que murió, pero, no vivió como pobre, pero murió como Fidel, no olvidado aún, como le ha pasado a los que se eternizan en el poder que, Rafael Ramírez y Guaidó persiguen, este apoyado por Trump y el otro por Chávez, solo eso, con un currículo que desconocemos que antes gagueaba, a no ser que entró en Pdvsa y salió más pobre de lo que era y por eso Maduro lo botó, porque también la estaba empobreciendo, ¿y cómo?: ¡sueñe y despierte! Ser pobre irrita. Ser rico no sé si da carraspera, o si es un lujo como lo es ser inteligente, nada pícaro.

¿Dónde están los métodos políticos de un estrafalario de más de lo mismo? ¿Alguien sabe? A lo mejor sí y, posiblemente a él le den asco los yerbateros. Posible es, muy posible, y en particular los remedios caseros que recomienda Maduro que no han matado a nadie lo enferman de apoplejía lingüística. ¡Vaya usted a saber! Rabia. Maldita rabia. ¡Tú no, yo sí! De eso vive.



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Esteban Rojas


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