¿La restauración conservadora?

¿LA RESTAURACION CONSERVADORA?

Desde los primeros años de la década de los 70 y en especial durante las dos décadas siguientes, las elites financieras eurocéntricas y sus fuerzas imperiales comenzaron a instalar, muchas veces a sangre y fuego sus teorías neoliberales. En el irán de esos tiempos la dictadura pro imperialista del Sha mantenía sometido al pueblo iraní y saqueaba sin reparos sus riquezas a pedido de estas elites transnacionales. Reza Palhevi fue derrocado por una revolución Islámica nacionalista que le devolvió la independencia a su pueblo y que se convirtió inmediatamente en “un peligroso” enemigo de la sacrosanta civilización occidental.

Por esos mismos años, el dictador Suharto apoyado por los gringos y sus socios, después de haber sacado del poder por la fuerza a Sukarno un presidente nacionalista y antiimperialista, impulsor de la conferencia de Bandung donde nació el grupo de los no alineados, se dedicó a masacrar al pueblo, asesinó a más de un millón de personas, desapareció al partido comunista y enfiló al país por un oscuro camino neoliberal que hoy tiene a los pueblos de Indonesia sumidos en la ignorancia y la miseria y al archipiélago en un desastre ecológico.

En NuestrAmérica, las fuerzas imperiales instalaron sangrientas dictaduras que asesinaron, desaparecieron a miles de militantes y reprimieron impunemente a los pueblos amparados por la infame O.E.A. Al tiempo que descaradamente se llenaban los bolsillos, los dictadores y sus socios se encargaron de sumergir por más de 20 años a la mayor parte de los países en una pesadilla neoliberal de corrupción y saqueo que hundió a los pueblos en el hambre y la miseria.

Mientras esto sucedía, un traidor tarifado por la C.I.A, llamado Gorbachov iba con su perestroika destruyendo desde adentro a la unión soviética, que después de haber sido desbastada por la segunda guerra mundial donde perdió más de 20 millones de sus habitantes, constantemente asediada y sancionada por las potencias occidentales, se había convertido “milagrosamente” en menos de 40 años en una súper potencia industrial y espacial. Su gobierno y en especial el de su sucesor Boris Yeltsin se dedicaron a instalar despiadadamente las doctrinas neoliberales occidentales en la federación rusa creando una epidemia de desempleo y drogadicción y llevando a más del 75% de la población a vivir debajo del umbral de la pobreza. Hasta que un presidente nacionalista llamado Putin mandó a parar y convirtió a Rusia nuevamente en un potencia, volviéndose por supuesto otro “cruel y autoritario” enemigo de las elites eurocéntricas.

Por esos años el economista Jeffrey Sachs pagado por el húngaro George Soros se dedicó a predicar los dogmas neoliberales de Friedman y Von Hayec por toda la Europa occidental y por los países suramericanos. Según los neoliberales todos íbamos a ser ricos y felices en la nueva utopía liberal donde tendríamos completa libertad de elegir, donde “la avaricia es buena” y todo puede y debe ser sacrificado ante el sacrosanto altar del lucro y el individualismo. Por supuesto el discurso suena muy bonito pero la realidad de esas décadas perdidas del neoliberalismo brutal nos ha mostrado algo muy diferente y es precisamente a ese desastre neoliberal a donde quieren otra vez arrastrarnos en este intento de restauración conservadora aunque más bien deberíamos llamarlo recolonización neoliberal.

El capitalismo desde hace ya más de 200 y en especial en su más reciente versión neoliberal imperialista, a pesar de toda la propaganda y las sesudas opiniones de una legión de economistas e intelectuales graduados en las grandes universidades occidentales, solo ha traído malnutrición y hambre, deudas permanentes y la destrucción de las industrias nacionales de los países en desarrollo. Le ha impedido y sigue impidiendo el acceso a la salud, a la educación e incluso al agua potable y otros servicios a millones de personas en el planeta. Las elites gobernantes han instalado en la mayor parte del mundo un sistema fraudulento donde muy pocos tienen demasiado y muchos tienen muy poco o casi nada.

Guerras por recursos basadas en mentiras, millones de refugiados económicos, ambientales y de todo tipo, tráfico de drogas, armas, órganos y seres humanos y la degradación y destrucción continua e inclemente de la madre naturaleza son el resultado del “fin de la historia” y la supuesta victoria del capitalismo al terminar la guerra fría.

Para mantener sus privilegios y su fraudulento sistema de apropiación por despojo las elites imperiales eurocéntricas han cometido y siguen cometiendo terribles genocidios siempre con la excusa traer su peculiar estilo de “libertad y la democracia”. Bajo las banderas de la supremacía racial y la religión se siguen cometiendo atrocidades como la “limpieza étnica” y las desapariciones forzadas. Las nuevas sectas religiosas neo evangelistas siguiendo la tradición de los testigos de jehová y los mormones se han venido infiltrando entre las clases más desposeídas predicando su discurso fundamentalista. Financiados con abundantes recursos casi siempre de dudosa procedencia e incluso apoyados por gobiernos tanto de derecha como progresistas estos poderosos movimientos religiosos predican disimuladamente el racismo y la intolerancia. Bolivia hoy es víctima de un golpe donde este tipo de evangelismo fascista ha tomado la iniciativa y en Brasil fueron una fuerza poderosa que ayudó para poner a una bestia como Bolsonaro en el poder.

A finales de los 90 el Comandante Chávez retoma las banderas del bolivarianismo y surge en NuestrAmérica y el caribe una ola progresista de nacionalismo democrático que revierte el desastre neoliberal. Junto al presidente Chávez en Venezuela, líderes populares como Rafael Correa en Ecuador, Néstor kishner en la Argentina, el primer presidente obrero Lula en Brasil y Evo Morales el primer presidente indígena de la historia, revertieron el desastre neoliberal sacando a millones de sus ciudadanos de la pobreza extrema acabando con el analfabetismo y rescatando la soberanía y la dignidad de sus naciones, demostrando que existen otras formas más justas de gobernar y hacer política. Esto los convirtió en enemigos mortales de las elites imperialistas y blanco constante de sus ataques.

Desde la llegada al poder de las fuerzas progresistas las elites han utilizado y siguen utilizando todos los medios para atacarlas, impedir su avance y destruir sus logros. Pero hoy con más saña que nunca las hordas neocolonialistas imperiales contraatacan despiadadamente. Guerras híbridas, golpes de estado de todo tipo, represión, asesinatos, sanciones y bloqueos ilegales, la restauración conservadora avanza ya sin mascaras mostrando sus garras y su verdadera vocación fascista, racista y totalitaria, acabando con el derecho internacional y cometiendo impunemente las más terribles violaciones de los derechos humanos.

No cabe duda que los cantos de sirena del capitalismo han logrado convertir en consumidores compulsivos a muchos de los que mejoraron su nivel de vida durante las décadas ganadas de los gobiernos progresistas y muchos son los jóvenes que envenenados por la propaganda caen presa de las manipulaciones de las elites eurocéntricas. Sin embargo al igual que en el caracazo del 89 y la batalla de Seattle en el 99 los pueblos consientes se levantan contra él neoliberalismo y sus políticas racistas y fascistas y luchan en las calles contra las dictaduras neoliberales. No les podemos permitir que sigan sometiendo, asesinando y reprimiendo a los pueblos del mundo. No dejemos que terminen de destruir la unión de las naciones de NuestrAmérica y el Caribe. Detengamos la destrucción de nuestra sagrada Pachamama.

¡Unidad, lucha, batalla y victoria. El pueblo unido jamás será vencido!


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Gustavo Corma


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