Venezuela ante Greta Thunberg: El cambio climático y las trasnacionales verdes

En primer lugar, es evidente que existe un impacto de la actividad industrial humana en nuestro ambiente global. La industrialización iniciada a finales del siglo XVIII, el uso intensivo de combustibles fósiles como petróleo y carbón para la generación de electricidad han degradado al sistema climático terrestre incrementando las temperaturas medias globales hasta desestabilizar los ciclos naturales, eso es innegable ¿pero ¿quién o qué ha provocado esto y cuáles son las medidas más efectivas para mitigar estos efectos nefastos en el ambiente? Los actores en este debate no están ya tan claros y las responsabilidades no están estrictamente en uno o varios países, acá hay uno de los problemas más difíciles de solucionar para la especie humana, porque lo que realmente está planteado es un cambio de paradigmas y modelos económicos y no simplemente el uso de unas u otras tecnologías.

El discurso acalorado de los últimos meses viene acompañado de unas protestas muy a la moda, muy esnob, muy bonitas y de mucho colorido, en contra del cambio climático, cubiertas y magnificadas por los grandes medios de desinformación global. Manifestaciones muy al estilo de las revoluciones de colores por medio de las cuales se han derrocado varios gobiernos soberanos incómodos para la élite mundial, en países de importancia estratégica para la continuidad del modelo de explotación global de los recursos y los pueblos de la tierra. En este punto, los eventos toman un giro cínico cuando nos enfrentamos con activistas climáticos muy populares y altamente promovidos, como Greta Thunberg de Suecia o Alexandria Ocasio-Cortez de 29 años, de Nueva York y promotora del New Deal verde. Sin embargo, por sinceras que sean estas activistas, existe una maquinaria financiera bien engrasada detrás de promoverlos para obtener ganancias. Greta Thunberg es parte de una red bien conectada vinculada a la organización de Al Gore, que está siendo comercializada y utilizada cínica y profesionalmente por agencias como la ONU, la Comisión de la UE y los intereses financieros detrás de la agenda climática actual.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), que causó un gran revuelo en sus primeros días en el Congreso de los EE. UU. Por presentar un "New Deal verde" para reorganizar completamente la economía de los EE. UU. A un costo de quizás $ 100 billones, tampoco carece de orientación especializada. AOC ha admitido abiertamente que se postuló para el Congreso a instancias de un grupo llamado Justice Democrats. Ella le dijo a un entrevistador: "No me postularía si no fuera por el apoyo de Justice Democrats y Brand New Congress. Umm, de hecho, fueron estas organizaciones, fue JD y también el Congreso Nuevo, que ambas me pidieron que me lanzara en primer lugar. Ellos son los que me llamaron hace un año y medio … "Ahora, como congresista, los asesores de AOC incluyen al cofundador de Justice Democrats, Zack Exley. Exley fue miembro de Open Society Fellow y obtuvo fondos de, entre otros, Open Society Foundations y Ford Foundation para crear un predecesor de Justice Democrats para reclutar candidatos seleccionados para el cargo.

La verdadera agenda es económica

Los vínculos entre los grupos financieros más grandes del mundo, los bancos centrales y las corporaciones globales con el impulso actual de una estrategia climática radical para abandonar la economía de los combustibles fósiles en favor de una economía verde vaga e inexplicable, al parecer, tiene menos que ver con la verdadera preocupación por hacer que nuestro planeta tenga un ambiente limpio y saludable para vivir. Más bien es una agenda, íntimamente ligada a la Agenda 2030 de la ONU para una economía "sostenible", y para desarrollar literalmente billones de dólares en nueva riqueza para los bancos globales y los gigantes financieros que constituyen los poderes reales.

En febrero de 2019, después de un discurso ante la Comisión de la UE en Bruselas por Greta Thunberg, el entonces presidente de la Comisión de la UE, Jean-Claude Juncker, después de besar galantemente la mano de Greta, pareció moverse a la acción real. Le dijo a Greta y a la prensa que la UE debería gastar cientos de miles de millones de euros en combatir el cambio climático durante los próximos 10 años. Juncker propuso que entre 2021 y 2027, "cada cuarto euro gastado dentro del presupuesto de la UE se dirija a la acción para mitigar el cambio climático". Lo que el astuto Juncker no dijo fue que la decisión no tuvo nada que ver con la petición de la joven activista sueca. Se había realizado en conjunto con el Banco Mundial un año antes del 26 de septiembre de 2018 en la Cumbre One Planet, junto con el Banco Mundial, las Fundaciones Bloomberg, el Foro Económico Mundial y otros. Juncker había usado hábilmente la atención de los medios de comunicación dada a la joven sueca para promover su agenda climática.

El 17 de octubre de 2018, días después del acuerdo de la UE en la Cumbre One Planet, la UE de Juncker firmó un Memorando de Entendimiento con Breakthrough Energy-Europe en el que las corporaciones miembros de Breakthrough Energy-Europe tendrán acceso preferencial a cualquier financiamiento.

Los miembros de Breakthrough Energy incluyen a Richard Branson (el mismo que organizó el concierto Venezuela Aid, para apoyar a Juan Guaidó, en la frontera colombo-venezolana) de Virgin Air, Bill Gates, Jack Ma de Alibaba, Mark Zuckerberg de Facebook, SAR el príncipe Al-waleed bin Talal, Ray Dalio de Bridgewater Associates; Julian Robertson del gigante de fondos de cobertura, Tiger Management; David Rubenstein, fundador de Carlyle Group; George Soros, presidente de Soros Fund Management LLC; Masayoshi Son, fundador de Softbank, Japón.

No debe haber confusiones!

Cuando las corporaciones multinacionales más influyentes, los mayores inversores institucionales del mundo, incluidos Black Rock y Goldman Sachs, la ONU, el Banco Mundial, el Banco de Inglaterra y otros bancos centrales del BPI, se alinean detrás del financiamiento de una llamada Agenda verde, el llamado Green New Deal, es hora de mirar a la agenda real detrás de la superficie de las campañas de activistas climáticos públicos. La imagen que surge es el intento de reorganización financiera de la economía mundial utilizando el clima y tratar de convencernos de que la gente común haga sacrificios incalculables para "salvar nuestro planeta."

En 2010, el jefe del Grupo de Trabajo 3 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU, el Dr. Otmar Edenhofer, dijo a un entrevistador: "… uno debe decir claramente que redistribuimos de facto la riqueza del mundo por la política climática. Uno tiene que liberarse de la ilusión de que la política climática internacional es política ambiental. Esto ya no tiene casi nada que ver con la política ambiental, con problemas como la deforestación o el agujero de ozono". Desde entonces, la estrategia de política económica se ha desarrollado mucho más.

¿Qué debemos hacer en Venezuela?

El sistema eléctrico venezolano debe cambiar, es cierto. Debemos migrar a un sistema eléctrico mucho más confiable y avanzado basado en energías renovables. Sin embargo, para hacerlo debemos incrementar la producción petrolera, no tenemos otra forma de financiar nuestra transformación energética y a eso tenemos legítimo derecho. Venezuela es un país que padecerá mucho más que cualquier otro del mundo las consecuencias del cambio climático y tenemos legítimo derecho a reclamar alguna indemnización por los daños que a nuestro país han provocado las emisiones de gases de efecto invernadero de Europa y Estados Unidos desde hace 200 años, pero mientras esperamos que eso ocurra, solo podemos financiar nuestra transformación energética con ventas de petróleo y gas natural.

Hemos puesto, delante de todos, una propuesta para la superación sostenible de la crisis eléctrica en Venezuela que parte, en primer lugar, del restablecimiento del servicio eléctrico con lo que tenemos actualmente (lamentablemente) que son las centrales termoeléctricas que operan con gasoil. Pero no podemos quedarnos ahí, no por lo que diga Greta Thunberg y las élites globales sino porque tenemos un compromiso nacional con la preservación del ambiente y debemos avanzar en la preservación de la vida en nuestro planeta. Por que Venezuela es uno de los países con mayor riesgo de afectación por el cambio climático y porque es una responsabilidad particular como nación para con nuestras propias generaciones futuras.

Sabiendo que detrás de este ultimo escandalo comercial global por la lucha contra el cambio climático, debemos trascender esa pelea entre elites capitalistas (empresas petroleras y empresas "verdes") y optar por lo que es más conveniente para nuestro país, esto es, transformar la matriz energética nacional pero sólo podemos hacerlo maximizando las exportaciones petroleras para financiar esa transformación que, además, se vería fortalecida por la liberación de combustibles fósiles cada vez que reemplacemos una central termoeléctrica (que quema gasoil) por un parque eólico o solar, donde no quemaríamos ni un solo barril de petróleo sino que lo utilizaríamos para la exportación y financiamiento de la transformación sostenible de nuestro sistema energético.

Estamos muy claros en los intereses económicos detrás de la transformación a través de la imposición de una agenda acelerada de "compras" de tecnologías verdes, pero no lo haremos ni por eso, ni por imposición de la ONU ni por imposición de ninguna elite globalista ni de izquierda de ni derecha. Venezuela debe transformar su sistema energético porque las centrales termoeléctricas nos provocan grandísimas pérdidas económicas al tener que quemar en el país 50 mil barriles diarios de gasoil en lugar de exportarlos y usar esas divisas para la transformación y mejora de la calidad del servicio eléctrico.

Finalmente, en nuestra propuesta se plantea un nuevo esquema de manejo y gestión de los sistemas eléctricos a través de los llamados Territorios Energéticamente Sustentables, que dejan por fuera cualquier pretensión de continuidad capitalista en el sector eléctrico venezolano, porque se promueve una democratización del acceso a la energía y la gestión directa de las comunidades sobre sus sistemas energéticos, dejando por fuera los grandes poderes económicos transnacionales tanto de las grandes petroleras como de las grandes energéticas verdes. Las energías renovables son para Venezuela una alternativa de liberación y no serán nunca asimiladas como un instrumento más de dominación como lo fue el petróleo durante el siglo XX y todo lo que va del siglo XXI. Venezuela debe transformar su sistema energético a otro mucho más sostenible ambientalmente, pero también sostenible en lo social, económico e institucional y eso solo es posible con una asimilación nacional de las tecnologías basadas en fuentes renovables de energía, con soberanía y participación democrática tanto en la gestión como en el desarrollo y construcción de todos los sistemas primarios y auxiliares que se requieren para ello.





 



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Alejandro López González

Ingeniero Electricista en la Universidad del Zulia. Trabajó como investigador y como Analista de Mercados. Fue miembro de la mesa técnica de construcción del Plan Nacional de Formación (PNF) en Electricidad del Ministerio del PP Para la Educación Universitaria y representante de la Universidad Bolivariana de Trabajadores "Jesús Rivero". Actualmente se dedica a la investigación de temas socioeconómicos y geopolíticos del petróleo y las energías alternativas.

 ae.lopez.gonzalez@gmail.com      @aleslogo

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