Diario coromotano, al filo del machete y de la guadaña… Cojan dato, …

Lo más destacado de este diario es descubrir, por ejemplo, que el rábano se da de manera sorprendente en un mes. Usted en apenas un mes se puede tener una tremenda cosecha de rábanos cada uno del tamaño de una buena remolacha. El rábano es una hortaliza crujiente, con súper vitaminas (C y E), excelente para fortalecer el hígado y ayuda extraordinariamente a la digestión.

A muchos de los venezolanos, antes se nos iba la vida sin conocer la tierra, sin cultivar, sin amar lo nuestro, sin producir un grano de maíz, sin conocer el poder del calendario lunar (por ejemplo), sin descubrir las bendiciones de cada época de lluvia…, cómo se debe sembrar y cómo cosechar… Los hombres del campo son los verdaderos hijos de Dios, no los que pululan con un celular en centros comerciales o esos millones de vacuos, mediocres y mantenidos que sólo viven viendo televisión (y que cuando se les va la luz salen, rabiosos e histéricos a cacerolear).

22-6-2019: salimos de Mérida rumbo a La Coromoto, a las 8:15 de la mañana. Será cinco horas de viaje a través de los paisajes, insisto, más hermosos de la tierra. Lo emprendemos con la camioneta full de gasolina gracias a que nos mantuvimos firmes durante más de una semana en la cola de la estación de Madusa (La Mata). Fueron días de dura persistencia, paciencia, hasta la madrugada.

Para el viaje, cargamos con nuestros víveres, plátanos, cambures, aguacates, maíz y verduras, calculando una estancia de dos semanas en nuestra casita El Valle de la Luna.

NOS DESPEDIMOS de nuestra amiga la señora Lila a quien siempre le afectan estas partidas nuestras por varios días. Allí estuvo ayudándonos a sostener el ascensor mientras colocábamos nuestros equipajes y diciéndonos que ella todavía puede ser útil por unos diez años más.

  • Hay que tener en cuenta –nos dijo- que mi hermana roza los noventa y cuatro años, y ya yo voy por los ochenta y tres.

Siempre estos viajes, implican una serie de ajetreos previos que tienen que ver con la comida que hay que llevar (incluido el alimento para la perra), medicinas, la revisión del carro y todos los implementos electrónicos como linternas, cargadores, la computadora portátil, celulares (que casi no usamos porque la cobertura es muy débil), pilas, etc.

El día estaba frío porque ocurrieron ayer unos fuertes ventarrones que en la ciudad derribaron varios árboles y echaron abajo torres y guayas del sistema eléctrico de varios sectores, de modo que no hubo electricidad desde la una de la tarde hasta las 7 de la noche. Por esta razón, perdí una cita que tenía con el odontólogo para las 4:30 de la tarde.

Antes de la partida, ME preparó una tortilla de arroz para el largo recorrido, yo preparé café que coloqué en el termito que nos prestó Horacio, el suegro, y con agua y unos cambures maduros, complementaríamos lo necesario para echarle algo al "saco" en el camino. Nada más placentero que detenerse en esas inmensidades de Los Pueblos del Sur, de los lugares con la más poderosa energía eólica de Venezuela, suficiente para dotar con cientos de vatios, Los Andes nuestros, por ejemplo. Los azules bíblicos más intensos como los que se ven en la tierra de Jehová y Abraham en Jordania, con gasas de nubes blanquísima que semejan montañas nevadas, con las estribaciones más hermosas de nuestro país desde donde se aprecia la conexión de la Sierra Nevada con el Lago de Maracaibo, y que finalmente en el trayecto se tiene la sensación de ir por el filo de las montañas con las vistas más grandiosas y sublimes de la tierra.

En el camino nos detuvimos en un comercio para comprar una lechuga y poco de mantequilla. Desde este punto en la Avenida Andrés Bello, podía apreciarse hasta seis kilómetros más arriba la enorme cola de carros que aspiran a echar gasolina no se sabe cuándo ni en qué bomba… Mérida, terriblemente golpeada por el bloqueo gringo, está hoy convertida en grandes colas de carros en busca de combustible. La misma enorme cola vimos en la autopista, y la que va hacia Ejido. En La Variante a la altura de Lagunillas y El Anís las colas eran igualmente kilométricas. Íbamos preguntando por el precio de la panela (unos nos decían a 4 mil y otros a 4.500) y también el de la cebolla y del tomate. Cerca de El Anís nos detuvimos a comprar tomates, y luego que ME los había escogido e iba a pagar el dueño del negocio le dijo que no recibía billetes de diez: hubo que mandarlo a la mierda.

Todo está pleno de luz: día fresco, apetece detenerse, y lo hacemos a unos diez kilómetros más allá de Tusta para contemplar las hermosas cumbres de estos parajes únicos en el mundo. Una claridad dulce y suave, las nubes serenas con levedades azules en aquellas extensiones desde la cuales no sólo se puede ver la Sierra Nevada sino también el Sur del Lago de Maracaibo. No nos llovió en el trayecto. Recordamos que en una ocasión pasamos allí como a las 11 de la noche y el espectáculo del relámpago del Catatumbo era realmente estremecedor y surrealista.

Al pasar por el páramo de Las Nieves vimos un humito en la antigua casa que fue sitio de obligada parada de viajeros hace años.

Llegamos a El Molino a las 12:20, un pueblo hermoso pero casi siempre desolado. Enfilamos hacia Canaguá, con la idea de encontrar un sitio para detenernos, ver el paisaje y comer algo. Cerca del punto de Las Mesas nos detuvimos para castigar la tortilla de arroz y para tomar café. Una ventisca severa nos sacó del lugar, comenzaron a caer ramas de los árboles y gruesos troncos, uno de ellos cayó sobre el parabrisas que milagrosamente no lo destrozó.

En lugar de torcer hacia La Coromoto seguimos hacia el pueblo de Canaguá a ver si podíamos comprar harina de trigo y arroz picado para hacerle la comida a la perra. Era la 1:30 y el pueblo estaba desierto. Luego nos enteraríamos que había corte de electricidad desde ayer a las 3 de la tarde.

Tomamos pues la empinada cuesta hacia nuestra casa: cruzamos el antiguo puente que casi da al nivel del río, emprendemos el culebrérico camino al borde de la montaña, y a poco de avanzar nos encontramos a Alecio quien salía de un desfiladero donde estaba atendiendo a tres becerros. Nos despedimos, y Alecio nos ofreció vivista para mañana.

ME venía emocionada y me pidió que tocara la bocina para anunciarle a la perra Solita que ya nos estábamos acercando. Le dije que mejor era caerle por sorpresa. Y apenas comenzamos a ver la cerca, allí estaba en un solo temblor, con aullidos desesperados que se escuchaban en cien metros a la redonda. La vecina Engracia pronto salió a saludarnos, la perra corría de un lado a otro con devoción alocada. Abrimos la puerta y se inició el desembarque de los equipajes, y yo fui de inmediato a ver la siembra, y vimos como el maíz estaba cogiendo forma, el café espigándose vigoroso, la mata de limón dando algunos débiles frutos, la mata de mora cargada y lo mismo la única mata de higo que tenemos. Los almácigos en la huerta estaba atestados de maleza, lo mismo los redondeles donde habíamos sembrado rábanos, calabacín, zanahoria, cilandro, berenjena, pimentón, tomate y ajo porro. Impresionante fue ver los hermosos rábanos sembrados con semillas de Austria.

A los pocos minutos de llegar, la vecina Engracia nos dio almuerzo: arroz, pollo y cambures sancochados, yo fui a buscar leña y encendí el fogón. En el fogón le cocinamos comida a la perra y pusimos a derretir una panela. En habiendo comido subí con la perra Solita a visitar a los Mora. Pasé y saludé a la señora Consuelo, y un poco más allá a Avenildo quien se estaba dejando la barba. Al torcer hacia el caminito que conduce a la casa del señor Corsino, me encontré con Manuel en el corredor, pronto salió Ángel y más tarde el señor Corsino quien ahora me refiere que entró en ceguera total, y que necesita ayuda para trasladarse de un lado a otro. Que está sufriendo un severo dolor en un ojo que no lo deja dormir de noche. Pero que en el día el dolor le desaparece.

Por la noche, recibimos la visita de Ángel, luego nos quedamos viendo La Hojilla hasta la media noche. Fue un excelente programa el de Mario Silva, celebrando los quince años de este extraordinario trabajo de lucha mediática, único en el mundo. En verdad La Hojilla hizo un trabajo histórico grandioso para vencer poco después del golpe del 11 de abril de 2002, la guerra de los medios contra Venezuela, todo enfocado en provocar una destrucción cerebral espantosa en millones de seres. Sin embargo, debemos decir que los estragos fueron tan grandes que los afectados quedaron para toda la vida balbuceando como perros de Pavlov.

DATOS esenciales que ojeo antes de acostarme y para pensar un rato en ellos: Humboldt estuvo en Venezuela apenas un año, e hizo más por nuestro país que los 300 años de colonización española. En total, Humboldt sólo pasó cinco años en América, recorriendo Venezuela, Cuba, Colombia, Ecuador, Perú.

23-6-2019: a moler maíz, a podar, a desyerbar, ya que nos encontramos en menguante.

Recibimos la visita de Ángel y del señor Corsino. Nos traen leche recién ordeñada. Me cuenta el señor Corsino que tiene en su familia dos primos totalmente ciegos, y ha habido otros también ciegos en su familia.

A las 10:35 comienza una lloviznita.

Volvemos a encender el fogón

Almorzamos caraotas, pollo y arroz.

Día de desyerbar el maizal. Aún no sabemos cómo se dará la cosecha de maíz. Algunas maticas están bastante decaídas.

En el almácigo no se dieron ni el cebollín, ni el ajo porro ni la lechuga. Al parecer son semillas vencidas o envenenadas, de esas que vende la Monsanto.

El día ha estado apagado.

Visito al señor Corsino para que pruebe unas gotas que yo estoy usando para el dolor en los ojos (contra la tensión ocular). Unas gotas que ya no se consiguen en Venezuela, producto del bloqueo.

Por la noche nos visita Ángel y jugamos a formar palabras. Es un placer revisar el diccionario y descubrir la infinitud de palabras que desconocemos.

DATOS esenciales que ojeo antes de acostarme y para pensar un rato en ellos: Humboldt llegó a Caracas el 21 de noviembre de 1799. Bolívar tenía 16 años y estaba en España. No pudieron verse. Humboldt lo llegó a decir muchas veces en sus escritos, que consideraba a Caracas la primera capital de Suramérica, y la que le había dejado las más gratas impresiones en su espíritu, en su corazón.

24-6-2019: mientras desayunamos, escuchamos un excelente discurso del presidente Maduro en la celebración de los 198 años de la Batalla de Carabobo. Pocos presidentes de Venezuela han sido tan cultos y creativos en sus discursos como el presidente Nicolás Maduro, aunque hay muchos amargados que creen todo lo contrario. Porque ha se hecho una moda entre los opositores de llamarlo "burro", porque esa es la línea que ha dictado el pensamiento dominante en el mundo contra Venezuela.

Limpieza del terreno.

Subo hasta la vaquera de los Mora a buscar abono (bosta), lo que por aquí llaman "pudre".

Me encuentro en el camino con Neptalí y su hijo Toñito que van a ver sus siembras.

Más adelante me consigo con Ángel quien también está buscando pudre, y quien me regala una buena porción de bosta seca.

Vuelvo a casa y continúo con el trabajo de desyerbar.

Día muy atoldado y frío.

Llega Ángel con un cargamento de pudre que nos trae de la montaña.

ME hace una torta. Le ayudo a batir los huevos. La hace con la manteca que le cambiamos a Engracia por una panela.

A las 7 de la noche, nos visita Neptali con Marcolina, su hija Natali y una sobrina que vive en Guaimaral. Neptalí nos trae cambures y cuatro papas que sembró su hijo Toñito. Luego se presenta Ángel quien está muy apegado a un celular que le regaló mi suegra Albania. En plena conversa se va luz a las 8:15. La visita se retira a las 9 de la noche.

DATOS esenciales que ojeo antes de acostarme y para pensar un rato en ellos: Bolívar y Humboldt se encontraron en varias ocasiones en París. Humboldt era quince años mayor que Bolívar. Humboldt solía escuchar con mucho interés las ideas de Bolívar sobre la libertad de América. Un día, ante el fervor de las palabras del futuro Libertador de América, Humboldt ante el enorme poder y salvajismo que veía en el imperio español, le dijo: "No conozco al hombre capaz de realizar semejante empresa". Bolívar le escuchó esta terrible afirmación, y siguió hablando como si fuese el hombre señalado por el destino para semejante empresa. Humboldt entonces le expresó a este portento de genio: "¡Locura! España es bastante fuerte para apagar todo espíritu revolucionario en Venezuela; por otra parte no existe en los pueblos de Suramérica ningún síntoma que indique un cambio radical en las ideas; y las opiniones de un círculo ilustrado, pero pequeño no pesan sobre la muchedumbre ignorante, aferrada en sus creencias por hábitos seculares. Os aseguro que esto sería una locura y una desgracia en estos momentos".

26-6-2019: trabajo físico exigente este de desyerbar. Mi esposa se ha dedicado a desyerbar frente a la casa, a bajarle el copete a la grama. Tiene las piernas hechas polvo. Yo igualmente desyerbo los redondeles donde pensamos sembrar brócoli.

Al mediodía, a encender el fogón. Hoy almorzamos espagueti con yuca.

Qué me iba a imaginar que yo, después de una vida dedicada a la docencia y a la investigación universitaria, lo digo en broma, que iba a terminar desyerbando, buscando leña, echando hacha, trayendo para la casa bosta, dándole a la carretilla de un lado a otro llevando y trayendo piedras, arreglando fogones, cosechando cambures, moras, limones, mandarinas, naranjas, rábanos, tomates, ocumo, café, orégano, menta, cilantro, ajo porro,… en un espacio de unos mil metros cuadrados.

Esa, es ahora mi vida y la considero mucho más productiva y útil que toda la que tuve en el pasado, enclaustrado en un cubículo y en un aula. Conozco un poco la tierra, los tiempos, las voces de la lluvia, el viento y las fases de la luna. El concierto de las noches estrelladas, las pintas y repintas. En la ciudad no se ve ni se conoce lo que da la tierra, ya no hay ríos ni bosques sanos; la tierra está confinada a un tiesto con flores. No hay sino concreto, hormigón, trepidar, humo y ruidos por doquier.

En la ciudad, como decía Virginia Woolf en su novela Las Olas, que ahora una mujer vive confinada en un angosto espacio en el que la naturaleza se reduce a las dimensiones de un tiesto con geranios, en las que las paredes impiden ver el horizonte. La realidad ahora es que los que viven en ciudades como Mérida, en la que hace poco nos encontrábamos en sus alrededores con campesinos, con arrieros, becerreros y vagabundos, lo que uno ve por doquier son profesionales embebidos en un celular, y todo el mundo perdiendo el tiempo y la vida. Millones de seres encerrados en un cuarto mirando televisión o una tablet, entre mentiras, rumores y suposiciones.

Los ventarrones en estos días han sido muy fuertes, de tal magnitud que cuando encendemos el fogón, entran por la chimenea y llena de cenizas la casa.

Hoy ha sido el día de colocarle pudre a todas las matas de café, al higo, al níspero, al mandarino, naranjo, limonero, manzano,.. Pero no ha sido suficiente la bosta que traje.

ME ha seguido trabajando duro rebajándole el copete al césped. Ahora está por la parte lateral. Luego fue a los redondeles y plantó varias plantas de brócoli. Más tarde estuvo largo tiempo desyerbando el redondel donde tiene sembrada la zanahoria.

Cosechamos unos rábanos que fueron al menú netamente vegetariano de nuestro almuerzo que además constó de arepitas fritas hechas con lentejas, crema de berenjena y puré de papa.

Por la tele vemos que ha sido desvelada una tremenda conspiración contra el gobierno, que pretendía colocar de presidente al general Raúl Baduel. La tremenda red conspirativa la dirigía, como siempre, el gobierno norteamericano en combinación con el títere de Iván Duque.

Hicimos una visita al señor Corsino quien prácticamente ahora está imposibilitado de venir a nuestra casa por el problema severo de su ceguera. Conversamos un rato con Manuel, Enrique, Ángel y un joven barinés que cuida la propiedad Los Mandobles, y quien había llegado en un hermoso caballo a buscar víveres y refuerzo de alimentos.

Por la noche nos visitó Ángel y nos pusimos a ver Con El Mazo Dando. A las 9:30 se fue la luz y,… hasta ahí…

DATOS esenciales que ojeo antes de acostarme y para pensar un rato en ellos: una de las cosas que más amó Humboldt en su paso por Venezuela fue el samán de Güere. Lo recordó hasta su muerte. Llegó a conocer los pormenores de muchas localidades campestres: los olivos del convento de San Flipe, por ejemplo, las Ceibas de Cariaco, el fortín de la Cruz en el camino de la Guaira. El samán de Güere se encuentra entre Turmero y Maracay, y muchos lo conocen por el Samán de Humboldt. Arístides Rojas refiere que dos años antes de morir aquel genial alemán Pablo de Rosti que acababa de visitar Venezuela le obsequió un álbum de fotografías tomadas en 1858, en el que estaba el samán de Güere. Humboldt las contempló lleno de emoción y sus ojos se llenaron de lágrimas y expresó: "Ved lo que es de mí hoy, y él, ese hermoso árbol, está lo mismo que lo vi hace sesenta años; ninguna de sus ramas se ha doblado; está exactamente tal como lo contemplé con Bonpland, cuando jóvenes, fuertes y llenos de alegría, el primer impulso de nuestro entusiasmo juvenil embellecía nuestros estudios más serios". En verdad, un árbol que ya tiene más de cuatro siglos: estuvo durante la colonización española, la guerra de independencia, la guerra federal, y en fin, durante toda la cuarta república, y ahora con la quinta.

27-6-2019: con la piqueta voy y limpio todas las 56 matas de maíz que están creciendo en el huerto. Una labor que me lleva hasta el mediodía.

He ido a buscar pudre por los lados de la hondonada de los pinos. Traje unos cuarenta kilos en un costal a lo largo de unos 250 metros y cruzando el río. Luego me puse a revisar los restos de madera que dejara Evencio de un gran pino que hace un año fue derribado, buen reservorio de palos o leña para los quehaceres de nuestro fogón. No fue mucho lo que encontré pero suficiente para prender el fogón mañana y hacerle la comida a Solita.

Muevo dos enormes piedras que estaban a un costado de la baranda frente a nuestro cuarto, y una la coloco en el porche y otra frente a la cocina.

Llego, me doy un baño y luego salgo a buscar madera. Regreso y la troceo con el hacha.

Luego me pongo a regar, porque fue un día bastante soleado.

A las 6 de la tarde me siento realmente descalabrado y dándome cuenta de que he sido imprudente levantando tanto peso. Me pongo a ver un poco de televisión, cuando oímos ruidos en la entrada de la casa: teníamos visita, Cioli y sus dos niñas pequeñitas, su hermana Marilú y Ángel. Sentados en la sala mientras conversamos me dedico a ver el acto del Día del Periodista por televisión, con discursos del padre Numa Molina y el presidente de la república, Nicolás Maduro.

ME le da a Marilú dos macheticas para que su padre, el señor Evencio, le haga el favor de amolárselas, ya que no tenemos guadaña toca trabajar rozando. ME dice que ya sus manos son manos de campesina y que ahora es cuando más las debe cuidar.

A las 10, nos vamos a la cama, hecho polvos.

DATOS esenciales que ojeo antes de acostarme y para pensar un rato en ellos: Humboldt luego de recorrer gran parte del continente americano, decía en 1802: "…No hay lugar del cual no recordemos con más gusto que de la bella ciudad de Caracas, la que hoy por su situación pintoresca, su temple, sus edificios, y particularmente, por la civilización intelectual y finura del trato social merece el lugar más distinguido entre las capitales del Nuevo Continente".

28-6-2019: hoy el trajín ha sido hacerle la comida a la perra, y desyerbar el pañito de tierra al lado de la troja.

Engracia nos ha cambiado tres kilos de bofe para la perra por una panela.

Cioli nos regaló una matica de chirimoya que pienso sembrar mañana cerca de la troja.

Molemos maíz.

Llega Marilú con los machetes muy bien amolados, y ME lo celebra porque ahora podrá rozar con rapidez toda la parte que está detrás de la casa.

Busco leña para meterle al fogón. La olla para la comida de la perra es de unos doce litros.

8:30: hoy hemos tenido casi diez horas sin electricidad.

Nos vamos al patio a ver las estrellas, que espectáculo más imponente. Qué de misterios: hay un objeto luminoso que se desplaza de un extremo a otro y luego se regresa haciendo el mismo trayecto. Allí nos estamos hasta que llega una nube y cubre el cielo estrellado.

DATOS esenciales que ojeo antes de acostarme y para pensar un rato en ellos: escribió el barón de Humboldt en camino hacia el Orinoco, y después de pasar por Villa de Cura, San Juan de los Morros, El Sombrero y Calabozo: "Cuando se han dejado atrás los valles de Caracas, y el lago de Tacarigua salpicado de islas, donde se reflejan los bananeros que bordean sus orillas. Cuando se han pasado los campos embellecidos por la suave y transparente verdura de la caña de azúcar de Tahití, o el sombreado follaje de los cacaoteros, los ojos se reposan hacia el sur, sobre las llanuras que parecen elevarse en el horizonte, con sus bordes de una lejanía indecible…". Como para llorar de melancolía, yo que recorrí tanto esos lugares en mi niñez y en mi adolescencia.

29-6-2019: llueve un poco en la madrugada. Me levanto a las 6, y me pongo a ver a los pájaros que llegan para llevarse a las mariposas adheridas al cristal de la ventana.

Día de trabajo. Preparación de abono con pudre y cenizas.

Día de siembra: sembramos el chirimoyo que me regaló Cioli y el níspero que me obsequió Carlos. También, en la huerta, sembramos remolacha.

ME podó todas matas de garbancillo cerca del arbolito de menta.

Visita de Ángel al mediodía. Lo invitamos a almorzar con lo poco que tenemos. ME se las ingenia y prepara arroz, yuca, hígado encebollado que nos obsequió Engracia y un poco de ensalada.

Por la tarde nos visita Enrique acompañado de su señor padre. Conversamos un rato. ME calienta en el fogón agua con menta y romero para darse un baño.

Las comunicaciones están muy malas y no hemos sabido de nuestra gente en estos últimos cuatro días. Los cortes de electricidad duran entre ocho y seis horas diariamente.

30-6-2019: al fin ME consigue comunicarse con su familia.

Arreglo de la leña que hemos puesto a secar al sol.

Vamos al pueblo a buscar al señor Corsino quien ha asistido a la misa de hoy. Una misa que ha durado casi dos horas, incluyendo una procesión alrededor de la Plaza Bolívar. Hemos esperado un rato al señor Corsino quien se ha quedado departiendo con el padre Pedro Pablo. El padre Pedro Pablo está recién operado pero se ve muy bien. Los curas en estos pueblos son pequeños reyecitos que todo lo tienen y todo lo consiguen. Sacan muchos provechos personales e inmediatos de la bondad y de la inocencia de los pueblos.

El pueblo está hermoso, afable, tranquilo. Decidimos hacer algunas compras con lo poco que nos queda en nuestras tarjetas: arroz picado para la perra, sardinas y azúcar.

Almorzamos arroz con lentejas.

Recibimos mensaje de ELIGIA, hermana de Ángel, y quien vive en Mérida, para que yo y ME tratemos de convencer al señor Corsino de que tiene que ser tratado por un médico. Nos dice que cuando viajemos a Mérida nos lo llevemos.

Viene Ángel a pedirnos unas gotas de Travatan para echársela en el ojo enfermo del señor Corsino. Al parecer el dolor en el ojo izquierdo del señor Corsino se está intensificando. El Travatan es un producto que yo utilizo para tratar el problema de glaucoma que vengo padeciendo desde hace cuarenta años.

Hay un revuelo en la aldea: se han robado una chiva de raza.

Cuando estoy regando las matas veo como a unos cincuenta metros de donde me encuentro, un enorme árbol estalla por su centro y se derrumba.

Ángel se queda en casa conversando con nosotros: vemos los redondeles donde se está sembrado el brócoli y se consigue que un gusanillo ya los está invadiendo.

ME recoge unos higos en la huerta y prepara un dulce. Luego hace arepas de harina de trigo.

A las 7:30 se va la luz. ME decide hacer pan. Amasa un kilo de harina.

Nos ponemos un rato a jugar scrable. A las 9:30 se despide Ángel.

1º-07-2019:

Hoy la gata Morisca ha matado una rata que merodeaba frente a la casa.

A pesar de que hemos amanecido con un sol resplandeciente, ha llovido gran parte de la mañana.

ME ha tomado sus machetes y ha limpiado gran parte del terreno que está a los lados de la mata de menta. Yo me he fajado con el pedacito de terreno que está frente al cuarto nuestro.

Sigue el misterio de la chiva desaparecida.

Hoy cambiamos a Ángel un kilo de queso por dos panelas.

Almorzamos pollo a la plancha con arroz y un poco de ensalada, y ME ha hecho jugo con la mora de nuestro huerto.

Vino Ángel a buscar las gotas para ponérselas al señor Corsino. Yo le he dado para que le coloque también un antibiótico en gotas llamado Vigamox. El señor Corsino no quiere ir a Mérida para verse con los médicos en estos momentos de tantas dificultades de todo tipo. Mañana hablaré con él muy bien sobre este asunto. Pensamos viajar el sábado, y Ángel se irá con nosotros.

Por la noche vemos las noticias por VTV, y el programa Dossier.

2-7-2019: no hubo electricidad desde las 12 hasta 7:30 de la mañana.

Llovió por la madrugada y el día amaneció bastante nublado. Todo el terreno está muy empapado y es dificultoso arrancar el monte.

Baudelio, esposo de Engracia mató un toro y nos vendió un kilo de carne para que se lo paguemos cuando estemos en Mérida. En carretilla llevaron la carne hasta la casa de la vecina.

Por Tv seguimos los hechos de la guerra mundial contra Venezuela, siempre cada vez más preocupante.

Visito al señor Corsino para saber lo de la situación de su ojo. Lo tiene lagrimoso. Le doy las gotas que yo uso para mis problemas, y al parecer está mejorando un poco. Él está decidido a no salir de La Coromoto para trasladarse a Mérida.

3-7-2019: hace un esplendoroso día.

Limpiamos parte del terreno.

ME salió a caminar con la perra y llegó hasta el cuarto portón.

Cortan la electricidad de 11 a 2 de la tarde.

Nos visita el señor Antonio Rojas quien nos obsequia cambures y yuca. Departimos un rato tomando café y viendo nuestras siembras. ME le regala panelas y rábanos. Antes de despedirse nos dice que mañana nos traerá unas maticas de café para que las sembremos.

Almorzamos carne, arroz, ensalada y plátano sancochado con un poco de miel panela.

Nos visita Francis y su esposo Ramón, unos muchachos recién casados que tienen una niña y viven por los lados del tercer portón. Francis es hija de Jairo y nieta de Abel. Francis nos pide un poco de eucalipto para espantar la plaga en su casa.

Nos ponemos a ver Con el Mazo Dando, pero a las 9 vuelven a quitar la luz.

4-7-2019:

Qué esplendoroso día, como si estuviésemos en pleno verano. Seguimos nuestro trabajo de limpiar y colocar abono en el terreno donde hemos sembrado.

ME sale a dar un paseo con la perra, luego cuando regresa se dedica a limpiar el frente de la casa.

Encendemos el fogón y cocinamos carne molida, yuca, arroz y ensalada que nunca falta.

Llega el señor Antonio con cuarenta matas de café, y de inmediato nos disponemos a sembrarlas. No es tan sencillo abrir más de cuarenta huecos en un terreno harto pedregoso.

Al terminar la jornada me dirijo a visitar al señor Corsino, quien me refiere que ya no tiene dolor en el ojo. Le han prestado, pues, las gotas. Converso con Enrique y Manuel.

El joven Ramón, esposo de Francis ofrece llevarme en su moto al pueblo para que hable con el jefe de la GNB en el puesto y me permita echar gasolina, diciendo que tengo que viajar. Se lo agradezco pero no estoy de acuerdo porque la gente se molestaría.

Por la noche nos visita Ángel y nos ponemos a jugar Scrable hasta las 10 de la noche, luego me pongo a ver el programa ZK. Me siento tan agotado que me resulta casi imposible poder conciliar en sueño.

5-7-2019: amanece el cielo con claridades rojizas, como si fuésemos a tener otro día radiante y caluroso.

Nos dedicamos a cosechar ocumo y sacamos del huerto, para llevar a Mérida, unos cinco kilos.

A partir del mediodía comienza a cambiar el clima, se oscurece, corren fuertes vientos.

Nos visita Consuelo para ver si podemos llevar mañana a su hija Isamar y a una sobrina. Le decimos que tendrán que ir apretujados con Ángel y el señor Antonio.

Le hacemos una visita al señor Corsino para despedirnos.

Ángel se fue a Los mandobles, y no pudimos ir a recoger los limones tal cual lo había acordado ayer.

Cae un fuerte aguacero a las 2 de la tarde.

Nos recogemos temprano.

6-7-2019: a las 5 de la madrugada ya estamos en pie de guerra. Arreglamos lo que tenemos que llevar y guardamos muchas cosas en el cuarto de las herramientas. Nos despedimos de la gata morisca. Nos llenamos de tristeza al decirle adiós a nuestra querida perra Solita, que tan sola se queda. A la 5.45 llegan Rosimar e Izamar, luego Ángel. Después, un kilómetro más abajo, pasamos recogiendo al señor Antonio Rojas quien viaja hasta El Molino, y quien nos obsequia un racimo de cambur. Todo, antes de llegar a la carretera principal, sigue oscuro y a la vez tan hermoso en esa lucha entre la levedad de la luz y el ensueño todavía velado de la madrugada…


 



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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