Un gobierno que aburre

El efecto Guaidó

Venezuela inició el 2019 sorpresivamente convulsionada en el ámbito político. Muchos dimes y diretes respeto al 10 de enero, fecha en la cual tomaría posesión de su segundo mandato Nicolás Maduro. También se debatía en la oposición sobre quien sería el presidente de la Asamblea Nacional, a partir del 5 de enero. Muchos rumores sobre el posible candidato, a pesar de que con antelación se sabía que le tocaba el puesto a un militante del partido radical Voluntad Popular. Y en ese sentido, se pudo un nombre sobre la mesa: Juan Guaidó.

En efecto, el 5 de enero del presente año, el diputado Guaidó fue elegido por unanimidad, presidente de la AN. Edgar Zambrano de AD resultó electo primer Vicepresidente y Stalin González, de Primero Justicia, segundo Vicepresidente. Ese día empezó a tomar cuerpo el efecto de un perfecto desconocido. En su primer discurso, el flamante presidente de la AN, calificó a Nicolás Maduro como "usurpador" y encargado de conducir una "dictadura". Clichés que utilizaría, a cada momento, dentro y fuera del país. Era la carta de presentación de quien hoy día, sigue siendo presidente interino de Venezuela, con el apoyo de Trump y su pandilla, así como del llamado grupo de Lima, integrado por gobiernos visceralmente opuestos a Maduro.

En este orden de ideas, y con ese apoyo desde el exterior, el autoproclamado, organizó su primera "hazaña". Se trató de la intención de introducir por la frontera colombiana, a través del puente Tienditas la ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos, y de otros países. Por tal motivo se organizó un gran show musical, con la dirección de un multimillonario empresario gringo, llamado Richard Branson. Pero las fuerzas de Maduro los derrotaron. Salieron con las tablas en la cabeza, en su intentona desestabilizadora y golpista. El gran show terminó en un tremendo desastre, del cual nunca pudieron recuperarse. Más tarde, durante un acto presidido por el presidente Maduro en el Paseo Los Próceres, intentaron asesinarlo con drones. Fracasaron, y resultaron presos algunos de los complotados. El 30 de abril, otro intento golpista, acabó en un fracaso más. Y recientemente, los organismos de seguridad del Estado, abortaron otro intento golpista, donde aparecieron implicados varios militares retirados y activos. Otro fracaso. Pero la huella que ha dejado la crisis creada por la actitud traidora, se ahonda cada día más, sin que se pueda parar. El pueblo también luce cansado. Ojo, con este cansancio.

  1. ¿Por qué Guaidó no está preso?

Mucha gente, desde hace rato, dentro y fuera del país se hace esa misma pregunta. Pero la respuesta es muy sencilla. Este señor es guapo y apoyado porque apoya el gobierno de Estados Unidos, y buena parte de la comunidad internacional. Por tal motivo la justicia venezolana está amarrada de manos, ya que la cúpula gubernamental tiene miedo. Miedo del peo que se formaría si apresan a este individuo. Tocan a quienes están a su alrededor, pero a él ni con el pétalo de una rosa. ¿Hasta cuándo se mantendrá este escenario? Sólo el presidente Maduro podría tener la respuesta. Mientras tanto, los venezolanos y venezolanas tendremos que soportar esta vaina que nos está echando el autooproclamado.

3. Un gobierno que aburre

El diccionario reza, palabras más, palabras menos, que el que se aburre es porque está cansado o fastidiado por un disgusto a consecuencia de la monotonía de algo que lo circunda. En ese sentido, leí, de alguien que afirmó, que cuando uno se halla habituado a una dulce monotonía, ya nunca, ni por una sola vez, apetece ningún género de distracción, con el fin de no llegar a descubrir que se aburre todos los días.

Afirmativo: algo que aburre es lo más aburrido del mundo. Por ejemplo, este gobierno revolucionario es de lo más lindo en eso de aburrir. Aburre el presidente, cuando en cadena nacional, repite y repite más de lo mismo. Aburre el fiscal general de la Nación, cada vez que aparece en la pantalla de la televisión anunciando la apertura de investigación penal a este golpista o aquel instigador. Y no pasa nada. Aburre el ministro Jorge Rodríguez, cuando su imagen aparece, desde Miraflores, informando sobre algún nuevo acto conspirativo. Y no pasa nada. Aburre oír, cada minuto, en la televisión la solicitud de medicamentos, para esto o para aquello. Aburre el llantén de la gente por los altos precios de la comida, sin que el salario alcance para una torta de casabe. Aburre ver los videos de Zurda Konducta. Y los gestos sobrecargados de los conductores. Aburre las carteleras del Mazo. Ya aburre, hasta la saciedad, ver los videos donde aparece Jayme Beyly, Alberto Franchesqui, con sus peroratas prefabricadas y repetidas. Cansa hasta la coronilla ver los videos de críticas a la derecha venezolana por parte de Patricia Poleo. Pero lo más aburrido es ver como el gobierno se cruza de brazos ante las andanzas de Juan Guiadó, sin que se le aprese. No se le pone los hierros por miedo. Y eso aburre. Porque, además, se irrespeta al pueblo… Quien está súper aburrido, soy yo. Me cansé de escribir sobre lo mismo…Gracias a Dios no me aburre leer, escribir y seguir con la esperanza viva por un mundo mejor… ¡Se cansa uno!

Villahermosa, México, 1 de julio del 2019.



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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