La importancia de saber cuál camino tomar

Viendo los disparates que comete el gobierno en materia económica nos preocupa más el sin sentido político de esos disparates. Son una mezcla de liberalismo económico entregando el control de la economía a la empresa privada con un asistencialismo al estilo adeco, un "plan de emergencia" institucionalizado que ellos llaman "socialismo en lo social": sueldos, pensiones y jubilaciones de hambre reducidos por la inflación y las libertades económicas, cajas de comida baratas ahora a un costo que no deja nada ni para pagar pasajes, más los bonos efemérides, que son como para burlarse de las fechas patrias. El gobierno se ha esparcido por la anarquía, tanto en el "sálvese quien pueda" como en el "agarrando aunque sea fallo"; ahora sus improvisaciones se muestran como lo único coherente y convergente en seis años. No hay política. La política la señala el mercado y la sujeción social.

Ante esta situación se requiere un plan político, pensar en alternativas políticas más que en soluciones técnicas, porque nada hacemos con contener la inflación por un lado si por el otro nace una tormenta social. El hambre y las enfermedades no esperan pasivamente sentaditas en un rincón. La única manera que el pueblo trabajador y pobre se pueda sacrificar a los niveles de aguantar hambre es que se sienta acompañado en sus necesidades, cuando menos por sus dirigentes, y tomando el control de su destino, trabajando con conciencia social, vencer las desigualdades desalentadoras. La única manera es dentro de un plan político que nos reivindique a todos.

Es absurdo que mientras un pensionado se muere literalmente de hambre cualquier dirigente de este gobierno gaste en una semana lo que un trabajador en dos, tres o más años. Y esto sin hablar de lo que ganan los grandes favorecidos de esta crisis, los empresarios y mercachifles que viven de la renta de nuestro petróleo. Junto a los burócratas que se la ponen fácil y que la usan como si fuera su caja chica. Las desigualdades no dan para ningún sacrificio.

El plan de recuperación debe ser para llevarnos a los niveles de esperanzas que tuvimos todos con la revolución de Chávez, que conciba una verdadera sociedad igualitaria con justicia social. Sin justicia social nunca se podrá controlar la inflación, no habrá producción que valga, ni siquiera empleados y trabajadores sino esclavos porque estaremos pensando de la misma manera que en pasado: en la ganancia y no en el bienestar o buen vivir de los individuos. Los medios de producción en manos la propiedad privada es un factor perturbador de la sociedad. Nadie necesita de un rico millonario para producir lo que demanda la sociedad, solo sirven para acentuar el resentimiento social de los que no tienen nada. Sostener una clase privilegiada no beneficia en nada a la sociedad. El estímulo de la sociedad debe ser la salud de la misma sociedad no la competencia entre los individuos, el estímulo del individuo debe ser la sociedad no su propia salvación dentro de una no-sociedad. Antes de pretender convertir esta nación una potencia económica, como lo cree Maduro, como lo mal interpreta Maduro de Chávez, antes de todo debemos ser una sociedad.

Este es un punto importante que debe considerar todo plan de recuperación económica, es decir, la recuperación de los niveles de vida de la sociedad en su conjunto pero a través de su participación en las toma de las decisiones políticas. Sin estos cambios políticos las soluciones técnicas fracasarán como ha fracasado el llamado "pacto social" y fracasará cualquier otra fórmula socialdemócrata que admita los privilegios de unos pocos por sobre el resto de la sociedad. Si queremos avanzar se debe aplanar el "cuero seco" de la sociedad capitalista.

Este punto de vista está adelantado en el Plan de la Patria de Chávez. Gracias a Elías Jaua en su último artículo se pudo leer su sentido verdadero en palabras del mismo Chávez, sin las ambigüedades e "interpretaciones" que le conferirían sus falsificadores después. Ahora les toca a los técnicos e intelectuales socialistas asumir ese plan, como el "plan de acción política" que nunca se llegó a ejecutar; que profesores universitarios, economistas, ambientalistas, ingenieros, etc., muchos ex ministros, pueden entender bien las razones políticas de Chávez para cambiar el orden social sin pactar con el enemigo, sin hacerles concesiones ideológicas. Que no hay solución que valga sin un verdadero poder popular en las tomas de decisiones, sin el consenso de quienes producen la riqueza, sin una verdadera revolución política y social. Si no volvemos a Chávez todo será repetir el "madurismo" hasta al infinito, o volver a la cuarta, que equivale a lo mismo o peor.

¡Fuera el madurismo! ¡No a restauración capitalista! ¡Viva Chávez



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Marcos Luna


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