Mi palabra

¡Amamantando con alcohol!

"La senda de la virtud es muy estrecha

y el camino del vicio ancho y espacioso."

Miguel de Cervantes

El sábado en la tarde, asistí con mi compañera a una pequeña, pero significativa celebración del nacimiento de un niño. Nieto de un primo hermano, quien dejaba ver en su rostro la alegría, por la llegada de un nuevo miembro a la familia. La reunión la integraban 16 personas: 12 mujeres casi todas pasadas de peso y 4 hombres. Una muchacha, la más delgada del grupo, hija de una señora alegre y cordial, con todas las costumbres de una llanera a pesar de los años fuera de su terruño, amamantaba a su bebe de muy pocos meses de nacido, tranquilamente con una cerveza en la mano, casi le colocaba la botella en las mejillas del niño, quien placenteramente se alimentaba del pezón de su madre. Nuestra visita fue muy corta, solamente observamos y callamos, no conocíamos a los invitados. Todos sabemos los riesgos, que se corren cuando de dar consejos se trata.

La impresión que dejaba ver esta joven madre, es de no tener conciencia del daño que le estaba haciendo a su descendiente y a su propia persona, por la falta de una verdadera orientación de su progenitora, quien debería saber las consecuencias, que deja el alcohol en la mujer y el bebe en el periodo de lactancia, más cuando en ese preciso instante lo estaba amamantando. La escena del instante nos enseñó, que, tanto la mamá como la abuela, están muy lejos de entender el grave problema, que están creando en la familia, por no respetar el periodo de la lactancia. Las dos estaban disfrutando las espumosas bien frías, como el bebe la leche materna del pezón de su madre.

Esto sirve para buscarle explicación a una cantidad de problemas de nuestro país, los cuales empiezan, desde el mismo estado de gravidez de la mujer; uno de los momentos más hermosos de la hembra, cuando entra a la etapa de ser madre, pare y empieza a llevar su criatura al pecho, para alimentarlo, cobijarlo, acariciarlo con sus amorosas manos en sus incipientes cabellos, como una niña, cuando juega con una muñeca. Este hermoso y sublime gesto parece perderse en estos momentos. Son muchos los casos, que me llevan a reflexionar sobre este problema. Es alarmante el número de niños expuestos al peligro involuntario de sus madres– muchas veces por ignorancia– desde el mismo momento que están en el vientre. Pero aparte del alcohol está el cigarrillo. Cuántas veces vemos a mujeres amamantando, lanzando fuertes bocanadas de humo alrededor de sus indefensas criaturas, quienes no pueden escapar a esta contaminación de sus inconscientes madres, al no tener la mínima idea del daño causado en una etapa tan vulnerable.

Esto ha venido agarrando auge en los últimos años: mujeres bebedoras, y de paso con un cigarrillo en la boca. Algo así, como un acto de "liberación", para estar a la par del hombre, sin ningún pudor, incluso llegan a realizar alguna necesidad fisiología en cualquier rincón, como si estuvieran en el baño de la casa cantando. Las cifras de bebedores en nuestro país son alarmantes, a pesar de la crisis; todos sabemos el aumento de las bebidas alcohólicas y los cigarrillos, sin embargo, no baja el consumo. Esto parece agravarse cada día, por la falta de conciencia. El vicio no respeta crisis; el consumidor atrapado por estos males, busca cualquiera manera para satisfacer una "necesidad", y el comerciante se las inventa para hacer dinero; por eso, la bebida de moda es la "famosa" PENCA; en cualquier esquina la venden, y sobran los compradores sin saber exactamente su preparación; son muchos los fallecidos ¡Se lo llevó la penca! Lo del cigarro, no es fácil detener el consumo, por cuestiones de moda en la juventud, y después de atrapado, es sumamente difícil salir de ese viciol. Todos los días lo puedo comprobar al ver pasar dos hermanas, a comprar cigarrillos, para después escuchar al esposo de una de ellas: "Mi mujer, dice que la pensión no alcanza para nada, pero no dice que la gasta en el vicio del cigarro; menos mal que no bebe".

El objetivo de cualquiera campaña educativa, es crear conciencia; el primer paso para vencer; de lo contrario ¡Estamos arando en el mar! El alcohol, y el cigarrillo, aparte de absorber la salud de las personas; disminuye el ya mermado presupuesto familiar. Algunas confesiones de personas atrapadas por estos vicios alarman. Conozco el caso de un señor, el cual se encuentra enfrentado este problema. En una conversación me expresó muy acongojado con la mirada algo perdida: "En muchas ocasiones he dejado de comer, por el vicio del cigarrillo, y la bebida, estos males no se los deseo a nadie"

 



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Narciso Torrealba


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