La independencia: una respuesta a Manuel Sutherland en Rebelión

Manuel Sutherland responde en su "Debate con los Amigos", el 25 de Mayo de este año en el sitio Rebelión a un grupo, PSL (no sabemos que significan las siglas), el cual propone "…expulsar a las transnacionales que extraen petróleo, expropiar empresas, expropiar la banca…. e igualar salario con la canasta básica en el corto o mediano plazo, medidas Socialistas revolucionarias para salir de la crisis", etc, etc.

El economista les formula una situación imaginaria y así escribe: "Imagínate que se da la revolución clásica leninista. Lo que ustedes llaman "medidas revolucionarias socialistas" son impuestas sin guerra civil, ni nada, para no poner el caso de mayor destrucción económica..." Luego pasa a exponer una serie de razones por las cuales él considera que tomar medidas "leninistas", sería un error en estas circunstancias, y pone como ejemplos los casos de "Cuba, Viet Nam, China (antes de su apertura) y un largo etc."

… Sus razonamientos son políticamente "cauteloso", los cuales resumimos de esta manera: 1) Ahora, con esta base, si se propone esto (las medida verdaderamente socialistas), hay que hablarles claro a los obreros, y decirles que 2) jamás llegarían a un salario de 600 dólares mensuales, más o menos la canasta Básica, 3) y que la revolución exige más sacrificio de su parte, 4) una vida más o menos igual al actual, con algunas restricciones adicionales 5) y con un aumento represivo importante, ya que si la población será pobre, se alzará, lo cual el gobierno dirá: "son unos burgueses que anhelan comodidades y lujos burgueses", eso aumentará gastos estatales y hará la situación peor.

Luego, al final dice "La verdad que considero que ese camino no es el idóneo. Aunque claro, si ustedes me explican cómo hacer lo contrario (las medidas leninistas), los aplaudo y les cargo la bandera roja que pondrían en la plaza Bolívar."

¿Desde cuál posición política razona Manuel Sutherland? No sabemos.

Lo primero que decimos es que para asumir los cambios revolucionarios hay que hablar claro, este es un principio el cual nunca se debe alterar, o sea que "hablar claro" no debería ser algo extraordinario o un extremo donde deberíamos llegar cuando le hablamos a la población, para no "asustarla". Ahora, si queremos prolongar al capitalismo solo tenemos que hablar "oscuro", es decir, prolongar falsas expectativas, prometer lo que nunca se va a cumplir, privilegiar las diferencias, en fin, mantener la realidad oculta para que la gente no se rebele y no la repriman, o sea sostener la situación de dependencia total a las apetencias de los capitalistas (cuando decimos dependencia total decimos, material y espiritual) para evitarnos la violencia, seguir con otros "doscientos años de calma", seguir con el eterno chantaje de la paz boba.

El capitalismo no se lo puede domeñar si no es de manera total. Sutherland no lo dice pero pareciera que según él podría haber una solución distinta a la confiscación completa del capitalista. Una solución "independiente" de los que tienen ahora el control económico del país, pero sin una confrontación radical con ellos. Y no es así. Sea cual sea nuestra decisión, expropiar, confiscar, dejar las cosas como están, o tratar de conciliar entre socialista y capitalistas, ¡mientras tengan poder sobre nuestras voluntades y nuestras mentes, ellos tendrán siempre el control de todo!, no se trata solamente de la base material; primero el alma y luego todo lo demás.

El problema de la revolución no es un problema material, fundamentalmente es un problema espiritual. Cualquiera que sea la respuesta para superar al capitalismo tendrá el mismo resultado si no convencemos a la población de que hay que cambiar nuestras expectativas de vida, formas de consumo, sin no tenemos un control más racional sobre los medios de información para poder divulgar nuestras razones, nuestros valores, nuestras ideas, algo que en 6 años de gobierno se dejó de hacer, desde la muerte de Chávez, que, junto a unos pocos, fue el único que lo hizo; sin condiciones como éstas, todas las salidas políticas y económicas, por más astutas que sean, serán vanas respecto a nuestra independencia del capital y del capitalismo.

Nosotros creemos que la mejor solución es la más radical, confiscar y educar al mismo tiempo. Los sacrificios, como dice Sutherland, darían como resultado vivir en unas condiciones más o menos igual que las actuales "con algunas restricciones adicionales". Pero el problema para la revolución no es de orden material, es de naturaleza espiritual, se da en la consciencia. El problema es que ese "sacrificio" será más pesado en la medida en que la población quiera vivir como la clase media norteamericana, con sus gustos y placeres, sus banalidades pequeñoburguesas, incluso por encima de las satisfacciones de necesidades básicas materiales. Si lográramos sostener a nuestra población satisfaciendo sus necesidades materiales básicas de vida, ya sería un logro importante. Pero superado el estómago, en un estado de lucha esperanzadora, con trabajo creador y producctivo, con un futuro conquistado día a día, el sacrificio no sería una carga, sino una condición de vida, podemos superar nuestra dependencia al capitalismo nacional e internacional, sin el trauma pequeñoburgués. Desde el punto de vista de la revolución, el problema a superar es LA DEPENDENCIA MENTAL, como lo decía Chávez, la dependencia al capitalismo, y a sus ideales pequeñoburgueses, a su lógica. Todo lo demás es superable, todo lo demás está supeditado a supererar la dependencia mental.

Sutherland no asoma una solución revolucionaria clara, optimista, más bien en cuanto a esto, ve la posibilidad "negadísima" de que un partido o fuerza sea capaz de asumir estos cambios... ¡Ese es el punto importante! Las otras razones que el expone no son realmente de peso, si consideramos que este es un país con muchas riquezas y posibilidades, ¡empezaríamos de nuevo; como lo hizo Chávez!, desde cero, la revolución es un sacrificio relativo… Pero sin una fuerza capaz de superar la dependencia espiritual, el egoísmo, el oportunismo personal, la codicia, sin un partido y una vanguardia política honesta y clara en sus objetivos políticos, nunca habrá una solución digna para toda nuestra sociedad. De lo contrario nos entregamos al capitalismo como si nos dejáramos caer en una piscina,; él ya tiene inundadas nuestras almas.

Cualquier solución a nuestra crisis es radical, no debe caer fuera de la conciencia revolucionaria del deber social y su realización práctica por un cambio visible, tangible, de lo contrario está destinada al fracaso y, como las infecciones mal tratadas recaeremos en una peste más terrible y despiadada.

Marcos Luna



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Marcos Luna


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