El madurismo no engaña, sólo dice la verdad

Una de las herramientas sobre las cuales ha hecho uso el madurismo, fundamentalmente por el asesoramiento del afectado de prosopagnosia política, es decir, el psiquiatra quien aseguró que en el medio de la neoesclavitud del régimen los trabajadores llegaban a "laborar" 800 horas mensuales, o sea, Jorge Rodríguez, ha sido el empleo de la prostitución de la lengua en su morfología, semántica, sintaxis y hasta ortografía.

En efecto, hemos visto el cómo el madurismo lo único que le hace falta es decretar sobre el español y el uso de este idioma la "libertad de escritura", cuando se ha llegado al extremo de emplear términos que sobrepasaron los llamados barbarismos, y que bien pudiéramos denominar precisamente como madurismos, por la acción negativa y de destrucción del habla y la escritura que llevan implícitos cada una de semejantes construcciones.

Así tenemos que mientras el madurismo habla de educación de "calidad" no le importa hacer de la comunicación una especie de bazofia política con aromas de los más putrefactos, que solamente está pensada en un contexto seudo-aletiológico que obviamente está en la sima (con s) porque para ellos escribir esa palabra de esa manera significa la auténtica cima de sus desmanes hablados y escritos, razón por la cual, no dudamos en afirmar que el oxímoron como hermoso recurso poético, éstos sin saberlo, lo aplican en un lastre de mediocridades, perversidades y mentiras.

Los maduristas hablan de "educación" y desde el canal oficial en una de sus principales presentaciones escriben la palabra "konducta" como antítesis de conducta, tratando de hacer ver a los seguidores de ese programucho que cualquier palabra que utilice tal letra, máxime si se refiere con la forma de actuar de las personas, puede ser escrita con "K" y no con "C", las veces que te dé la gana y cómo te dé la gana, porque para ello se impone una nueva "konducta", lo que revela que los empleos de los madurismos no es un simple maquillaje de la lengua, sino que responde con un patrón planificado para que sea el engaño su principal forma de encontrar víctimas y fanáticos ante la construcción neototaltaria

Del mismo modo, cuando vemos que de manera obscena se emplea el uso del símbolo arroba (@) como una especie de letra catalizadora con funciones hermafroditas que puede escribir por igual tanto a niños y niñas, o los masculinos y femeninos en plural de lo que ellos consideren está al alcance de su pensamiento, es porque están construyendo la "revolución" del habla y la escritura. En otra palabras que incluso veamos desde el propio ministerio de "educación" escribiendo frases que nos digan: "Los niñ@s" representan nuestro máximo compromiso, o en su defecto, se haga uso de tal símbolo para escribir otras perversidades lingüísticas como: "pensionad@s", "ciudadan@s" o "venezolan@s", tenga la plena certeza que los madurismos son irónicamente una acción que deja en evidencia una rancia e ignorante forma de pensar como de aquel o aquella que nos hable de "millones o millonas".

En tal contexto, los madurismos que comienzan con una simple palabra o frase van tejiendo toda una sintaxis en algunos casos seudomorfológica, pero que ha rendido sus frutos, en especial sobre aquellos, que bien o son parte de ese lastre de educación, sobre todo en sus "bolivarianas" universidades, o en su defecto, porque la senilidad les ha dejado la vacuidad en el paroxismo de la ignominia, la ignorancia, el odio y el fanatismo.

Ante ello, cuando los maduristas en el uso de sus madurismos nos hablan de "falsos positivos", no es más que un remoquete de aquella película de Hollywood casualmente titulada, "Mentiras Verdaderas", verbigracia es como decir "si, pero no", o estar en una suerte de contradicciones que si algo revela es que los llamados fake news, anglicismo para denominar a los falsos positivos, son la mejor manera que ha encontrado el madurismo para desmentir su propia realidad.

Por ejemplo, si aparece algún venezolano comiendo de la basura, ellos inmediatamente recurren a la tecnología para desmontar tal mentira, entonces proceden a la clonación de la imagen, aplican algunos píxeles y nos recrean cualquier verdad venezolana como si fuera de otro país, y lo denominan "falso positivo" ¡Claro! Inmediatamente las mentes elucubradas quienes seguramente nunca han visto comer a venezolanos de la basura, pueden comenzar a creer que si por alguna razón han llegado a ver una realidad de ese tipo, es porque esas son imágenes tridimensionales que el imperio ha creado con satélites para distorsionar la verdad, porque la "verdadera" es la que seguramente estará viendo en las imágenes de los llamados medios "públicos".

Asimismo, en el uso del lenguaje, el madurismo ha hecho de la palabra "guerra" su preferida para enfrentar cualquier hecho que haya afectado la vida de las personas en Venezuela. Aquí, los maduristas han construido una familia de palabras en donde los madurismos son una continuación de capítulos que ha superado el realismo mágico con el cual en alguna oportunidad la crítica especializada denominó los pasajes de "Cien Años de Soledad" de Gabriel García Márquez.

Por ello, si nuestros indígenas, como principales víctimas de enfermedades como la malaria, tuberculosis o sarampión, no es culpa de que el régimen no haya vacunado a la población más indefensa ante tales patologías, sino porque el imperio ha promovido la "guerra bacteriológica", y eso pues, también suponemos contaminó en la desaparición de insumos y medicamentos en los centros de salud.

En la misma medida, que la inmensa mayoría de los venezolanos desde el trabajador más humilde hasta el que tenga el mayor nivel de postgrados, perciban en promedio entre 0,1 y 0,3 centavos de dólares diarios, azotados por una inclemente hiperinflación que según medios económicos internacionales pudiera superar los 10.000.000% en este 2019, eso no es responsabilidad de los maduristas, sino de una "guerra económica" que ha originado una "inflación inducida", y esa es la causa por la cual su nivel de vida se ha deteriorado de manera dramática.

Obviamente, que si ante lo anterior, usted tiene su casa deteriorada o electrodomésticos deteriorados, o su modesto vehículo parado hasta por una simple batería, y logra observar en un video de redes sociales que Pedro Carreño tiene un gimnasio personal en una exótica vivienda con amplios jardines, o logra distinguir que Diosdado Cabello se desplaza en sendas camionetas blindadas, de preferencia marca Toyota, o cualquier miembro de la cúpula madurista viviendo en el exterior en países capitalistas como los hijos del ministro de la defensa quienes se encuentra en España, o más aún, saber que los hijos del ministro de comunicación y propaganda, precisamente Jorge Rodriguez viven en México, o las hijas del difunto Hugo Chávez, la mayor de ellas residenciada en Estados Unidos – el odiado imperio – o la menor estudiando en Francia, curiosamente ambas naciones gobernadas por la llamada ultraderecha, eso tampoco es verdad, porque es evidente de acuerdo con la propia tesis madurista que esos abnegados "revolucionarios" y sus proles son víctimas de "falsos positivos", en esta ocasión, siendo perversamente destruidas sus realidades al estilo de la película "Mentiras Verdaderas".

No olvide que si usted se encuentra en su residencia y no tiene agua o falla la electricidad, o llega a tener días y hasta meses sin el líquido, o largas jornadas sin luz, sobre todo si vive en Zulia o Táchira, tenga presente que no es objeto de un racionamiento sino de una "administración de carga", en el caso de la energía eléctrica, y que el agua ahora no llega por tuberías, sino que se "distribuye" para el pueblo con camiones cisternas, sobre todo de un tobo por persona para que en "soclalismo" sea justa y equitativa la riqueza de nuestros reservorios de agua dulce. Tampoco olvide que si jamás ha visto a algunos de los miembros de la cúpula madurista en tales condiciones, es porque están sacrificándose, tal vez en el exterior como Jorge Arreaza, Samuel Moncada o Tareck El Aissami durmiendo con toda seguridad en la intemperie o los desiertos porque sus viáticos en "petros" o cobrados en bolívares en las cuentas del banco del "tesoro", les impediría hospedarse en hoteles cinco estrellas con supremas comodidades de servicios básicos y otros de lujo, máxime porque ellos también han sido afectados con la "guerra económica" y las recientes sanciones que han sido víctimas tales funcionarios.

Y cuando le hablen de colectivos armados, no vaya a creer en semejante mentira, el hecho de que usted llegue a ver encapuchados con pistolas, o al grupo denominado "La piedrita" que comanda Valentin Santana con sendos fusiles y ametralladoras, es porque éstas son de juguete o materiales ficticios, lo que prevalece en ellos es que están armados sólo de "paz y amor" como lo pregona Diosdado Cabello y otros voceros maduristas.

Y si de "engañados" se trata, pues los maduristas han empleado con mucho tino tal madurismo para explicar porque han salido del país, cuando menos 3,4 millones de venezolanos, según cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En otras palabras, lo que hemos descrito son pruebas contundentes de que en Venezuela, lo que existe es una "guerra mediática" contra Venezuela. De hecho, nada de lo que ocurre de manera negativa en el país es verdad, porque todo absolutamente todo son "falsos positivos". Es más, si unos jóvenes militares se rebelan contra el madurismo, éstos también son "engañados" de querer traicionar el bienestar que el madurismo ha generado sobre la población. O sea, tanto los emigrantes como cualquier militar en rebeldía no actúa por pensamiento propio, libre y autónomo, sino por el efecto del engaño, o lo que es lo mismo, quien sea de oposición o antimadurista es porque está engañado.

En síntesis, sí para el madurismo quienes emigran o resultan en rebelión militar o están contra el neototalitarismo han sido "engañados", es porque entendemos que aquellos que perciban salarios miserables, enfrentan la hiperinflación, ven que los hospitales no funcionan, tampoco tienen agua y electricidad, o hasta han sido objeto de los malandros y asesinos, es porque también han sido engañados. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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