Reflexiones ingenuas: "¿qué será lo que quiere el negro (perdón…el afrodescendiente, por si ofendo)?"

Como dice el dicho: Se ha perdido la capacidad de asombro. Pensé que lo había visto todo en referencia a los dislates, galimatías, meteduras de pata por parte de quienes ocupan altos cargos en el gobierno o responsabilidades en cualquier ministerio, fundaciones, empresas del estado…

Pareciera que la situación política del país ha hecho mella en la capacidad de razonamiento de aquellos que tienen altas responsabilidades en cuanto a la vida del país y sobre todo en algunos que demostraron en algún momentos estar consustanciado con la revolución bolivariana y socialista pero que en este momento el discurso y las medidas tomadas, lejos de ayudar en la solución de graves problemas del el país lo que hacen es agravar la situación en todos los sentidos.

Los educadores, los trabajadores de la educación, los maestros, docentes, profesores en todos los niveles y modalidades constituyen el basamento, la fuerza social a través de la cual se construyen las naciones, los países, los modelos sociales y económicos, la patria, principalmente los educadores de los alumnos de educación inicial, básica, diversificada, educación especial, musical, deportes, educación física…

Los maestros son las hormiguitas que van construyendo en la mente de los niños los sueños, ideales, aspiraciones y la noción de patria, de país. De ahí que Simón Bolívar sentía gran estima por sus maestros.

Producto de las luchas de los educadores se logró aprobar un tabulador que reconociera, tanto los años de servicio como los estudios realizados por los educadores para premiar el esfuerzo hecho para mejorar sus progresos técnicos, cognitivos, metodológicos en su área de trabajo permitiendo con ello estimular, tanto a sus hijos como a los alumnos en el reconocimiento de la educación como elemento fundamental en el desarrollo de la personalidad, destrezas laborales, desarrollo social del país.

En el año 1999, con el advenimiento de Presidente Chávez al gobierno, se recogieron innumerables propuestas para mejorar la educación venezolana así como las condiciones de los educadores, recogidas en la Constituyente Educativa y en la Constitución de la República de Venezuela, aprobada vía elección y consagradas en un apartado especial en la Carta Magna.

Se mejoraron sus condiciones de trabajo y se niveló el salario devengado así como el sistema de salud, adquisición de viviendas, vehículos, es decir, se dignificó la labor docente a través de programas sociales que les permitía el disfrute de vacaciones dignas, atención médico-odontológica y bienestar social.

El Presidente Chávez vivió en carne propia las carencias y limitaciones que tenían los maestros ya que su padre fue maestro de primaria y luchador social y en su hogar se padecía de los rigores de una sociedad injusta, desigual que desacreditaba a los maestros y potenciaba a los ricos, a los farsantes.

Chávez reconoció y premió a las luchas históricas de los maestros y recompensó sus esfuerzos por tratar de mantener la noción de país así como la atención que en sus aulas hacen con los niños de la patria, muchos de ellos huérfanos de amor, de cariño de reconocimiento a su personalidad, aún con fallas y desaciertos.

Hoy parece que este esfuerzo de Chávez resultó inútil al igual que muchas de sus decisiones y acciones puestas en prácticas para beneficio del pueblo y del país.

Contaminado con un discurso político e ideológico populista y con galimatías conceptuales, el gobierno nacional lesiona y vulnera los derechos de los trabajadores de la enseñanza (al igual que los trabajadores en general) confundiendo exprofeso el significado de justicia con el de equidad a fin de resolver un problema económico con medidas neoliberales (disfrazadas de revolucionarias) que generan descontento en la población laboral del país.

Desconocer los tabuladores y la clasificación de los trabajadores de la docencia, tanto a nivel del MEPPE como del MEPPEU constituye una violación a los logros gremiales como a los acuerdos sindicales así como a las leyes promulgadas para tal fin tales la Ley de Carrera Administrativa, Ley del Ejercicio de la Profesión Docente, entre otros así como la Ley del Trabajo y su Reglamento.

Si lo que se quiere es establecer mecanismos que permitan reducir el gasto público a través de la reducción del salario, es decir, poniendo un piso para todos los trabajadores por igual eliminando los complementos como becas, reconocimientos por cursos, capacitación ¿por qué no se parte de eliminar cargos no justificados en el gobierno (asesores, comisión de servicio, aporte por servicios realizados) y sobre todo, que los ministros, viceministros y alto personal renuncien al sueldo como funcionario del gobierno y reciban la remuneración de sus cargos de origen, es decir, el salario mínimo. También que se reduzca el sueldo a los militares, empleados del CNE, Jueces, magistrado del TSJ, entre otros, al salario mínimo?

Así si hablaríamos un mismo lenguaje.

Una pregunta para finalizar ¿Cree el gobierno nacional que con esos sueldos y esas medidas, podrán los educadores asistir a sus centros de trabajo, comprar ropa digna para trabajar, mantener a sus hogares, comprar la canasta básica? Por decir tan sólo esos elementos. ¿Con que zapatos acompañarán al Presidente en la marcha prevista para el 23 de enero si ni siquiera tienen como ir a sus centros de trabajo?

¿Cree el ejecutivo nacional que estas medidas, con las erráticas medidas económicas que han elevado el precio de los productos de toda índole a niveles inalcanzables para el pueblo, son defendidas por los trabajadores?

Una cosa es el discurso político, otra la demagogia, otra el cinismo y otra la mentira.

Ojalá esta situación sea corregida lo más pronto posible. Ya comienzan las acciones de los educadores en pro de defender sus derechos y sus logros socio-económicos. Ya vienen paros y acciones de protesta en escuelas, liceos, universidades, centros de trabajo a los cuales asisten sólo los docentes universitarios con mística y deseos de trabajar, los demás o no asisten o se han ido del país. Y la masa no está para bollo.

Tiempos de borrasca y de tempestad nos anuncian los ataques del imperio y las acciones de la derecha nacional. ¿Constituirán estas medidas una gota más en el mar de leva que vivimos?

¿Será eso lo que quiere el negro?


 



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Carlos M. Rodríguez C.

Estudió en la UCV. Docente jubilado

 carrodcas@gmail.com

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