"Muchos gobernadores y arcardes cuando llegan se les ve hasta el cicutillo, y después se hacen ricos": Tarcila Crítica de Todo Bello

Serían las seis y media de la mañana, cuando los leoninos ronquidos de Jacinto Todo Bello hicieron despertar a su esposa, Tarcila Crítica de Todo Bello. La señora se levantó, no lo quiso llamar, prefirió cepillarse, lavarse la cara e ir a hervir el café primero; preparada la bebida, regresó al cuarto y lo llamó. "¡Jacinto Jacinto, ya es tarde, parate, el café ta hecho!".

Jacinto Todo Bello comenzó a retorcerse y a desperezarse quejumbroso. Abrió los ojos, la tomó por una mano, y la haló hacia él en medio de fogosas caricias.

-Chico, ya es tarde.

-No importa, mi linda, rapidito.

- Pero es que, fíjate, tais como moco ‘e pavo, Jacinto.

- Animalo, hacele un cariñito.

-Te lo toy haciendo, pero busca más pa bajo, casi pa’trás, hasta te podéis hacer daño vos mismo.

- ¡Ah vaina!, dale, vos sabéis que el a veces se pone así de malcriao.

- Vamos a dejalo mejor pa la noche, Jacinto.

- ¡Qué molleja, con vos, Tarcila Crítica!

- ¡Ajá, pero que culpa tengo yo, Jacinto, si ni siquiera tais sorocho!

- ¡Y cómo, si vos a cualquiera le enfriáis el guarapo!

-Es que tenemos que hacer la compra, mi lindo, y con vos así, nos llega la hora de la cena y nada que levantáis cabeza. Pa que te calentáis entonces, ganas tuyas de ponete bravo nomás.

Jacinto Todo Bello y Tarcila Crítica de Todo Bello se alistaron, tomaron café antes de subir al carro y se marcharon al mercado. En la concurrida esquina de la avenida principal, se encontraron con un embotellamiento. La luz del semáforo no cambiaba, estaba fija en rojo y todos los carros querían pasar al mismo tiempo.

-Como esgolillaron el país los opositores, en esa insistencia de llegar al poder a lo macho rompieron too, y ahora quieren que el presidente Nicolás Maduro, con una varita mágica, resuelva too este mollejero.

-Es verdad, Jacinto Todo Bello, fregaron a Venezuela, aunque debéis de acordate que existen los gobernadores y los arcardes, esa gente debe ayudar al presidente Nicolás Maduro y no lo hace. Son los primeros en no hacele caso. Pa mi tan conpirando.

-Es mucho el mollejero, Tarcila Crítica. No es fácil pa nuestros gobernadores y arcardes. Mirá, aunque vos no lo creáis, esto es más arrecho que matar un burro a pellizcos.

-Sí, yo sé, Jacinto Todo Bello, pero si ellos ven que es así ¿pa qué se lanzan? Si no están capacitaos, si no pueden, no se lancen a esa molleja y listo, pero no, toos se matan por ser arcardes y gobernadores y después que ganan, salen con las patas tuertas, puras escusas… ¡cuidado con ese carro!... Jacinto Todo Bello frenó de golpe y tan pronto como frenó, templó el volante hacia un lado, y enseguida continuó para no dejarse trancar.

- Vos si tenéis cucarachas en esa cabeza, mujer.

- No son cucarachas, Jacinto Todo Bello, fíjate en una cosa, casi toos en este país ganan las gobernaciones y arcardías limpios y, desde que llegan, comienzan a echale la culpa a los demás pa justificar su mal gobierno, así pasan too el tiempo, eso sí, cuando salen, salen ¡ve!, full de cobres.

¿Pero quién te dijo a vos eso, Tarcila Crítica?

¡Chico! Jacinto Todo Bello, eso se ve, eso nada más no lo ven los ciegos, o los que no lo quieren ver.

- ¡Me tenéis hasta los tequeteque con la misma cantaleta de siempre, Tarcila Crítica, ve yo no le creo ni el credo a los opositores de este país, son puras mentiras, brollos, chufletas contra este Gobierno!

-No sé Jacinto Todo Bello, pero, así como te expresáis vos solamente se expresan toos los corruptos y los chavistas zoquetes, que ven too bonito.

¡No, no, que bonito ni qué nada, chica, lo que pasa es que vos sois más fuerte que el odio, Tarcila Crítica!

¡No es eso, Jacinto, es que vos creéis que los gobernadores y arcardes ladrones, van a dejar un documento sellao diciendo las cosas que se robaron! ¡Sí, cómo no, mucho que lo van a dejar!

-Que vaina con vos, mija, sois un caso perdío, definitivamente.

Jacinto, uno ve, mucha de esa gente llega a esos puestos curtíos, desde lejos se les ve hasta el cicutillo, con la ropa desteñía, taquiá y, al poco tiempo, andan alante muy emperifollaos, con una cola de camionetotas y jala bolas. ¡Ajo!, y se creen la pepa ‘el queso.

- Otra molleja más, ahora lo gobernadores y arcardes tienen que andar rabúos.

- ¡Coño, Jacinto, vos le hacéis revolver las tripas a cualquiera!… ¡No es rabúos, pero tampoco es que se cojan los cobres del pueblo, Jacinto!

-No sé si se los roban, señora Tarcila Crítica, ahora si usted lo dice.

-Ve, Jacinto Todo Bello, los cobres son como la gripe, hagan como hagan, no los pueden ocultar.

- Toos no pueden ser ladrones, Tarcila Crítica.

- Yo no toy diciendo que toos, pero hay muchos que llegan más limpio que talón de ahogao, y al poco tiempo tan rico … vos sabéis que es así, Jacinto Todo Bello.

- Señora Tarcila Crítica, en este país, hay gobernadores y arcardes, patria o muerte con el presidente Nicolás Maduro, así usted no lo quiera creer…

- A lo mejor, pero te voy a decir argo, Jacinto Todo Bello, yo vi a Maduro reunío con los arcardes, diciéndoles que, si pasaban por un semáforo y lo veían roto, buscaran un electricista de la Arcardía y lo repararan, y fijate como tan en Maracaibo los semáforos, ninguno sirve. ¡No le paran bola, mijo, esa es la verdad!...

Jacinto y Tarcila llegaron al mercado.

- Y acordate que tenéis que alimentate bien, Jacinto Todo Bello, si queréis de aquello, ve que esta mañana estabas too engañotado, no quisiste mirar parriba, puro pabajo y pabajo, pero Jacinto se hizo el desentendido y comenzó a consultar los precios.

 



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Alberto Morán


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