¡Sí Maduro, puedes decir "compatriotos"!, ¡qué más da!

Cuando la patria está en manos de las trasnacionales y de los Cisneros – Mendoza, qué importan los "compatriotos"; ¡total, podemos ser lo que sea!, hasta "piedras humanas". Nicolás Maduro debería darle las gracias a Rafael Ramírez porque le pudo sacar "una verdad" a ese corazón de mentiroso, a fuerza de hacerlo rabiar; lo hizo reconocer que está firmando acuerdos y negocios con empresas norteamericanas, a pesar de los "bloqueos" de Trump. Y ¿acaso en la ANC se preguntarán cómo es posible hacer negocios con el enemigo? No importa "compatriotos", ¡no somos nada!, como para saber sobre esos misterios, negociar a pesar del bloqueo, y prepararnos para su invasión: ¡Parece una película!

¡Compatriotos, por fin Maduro ha hablado con la verdad! Imagino ahora a todo su gabinete soltando la lengua sin mucho misterio, vociferando sobre planes, acuerdos, negocios decididos con el imperio: ¡habló el jefe, se desbocan los ministros!: ¡Se acabó la revolución socialista! ¡Viva el capitalismo!

Creo que todo sigue su curso normal; no ha habido cambios de nada y menos de timón, como dice la consigna de los más "come candela" de la constituyente; sigue el proceso de desfachatez continuada, de caradurismo, perdieron definitivamente la vergüenza. Ahora Maduro dice sin disimulo que esta es una revolución socialista, que su plan es el plan de la patria de Chávez, que la independencia es lo primero, "la independencia política, la defensa del territorio nacional"… Se come adrede la parte donde Chávez habla de la independencia del capitalismo, económica, liberadora de la clase obrera explotada, la independencia de la explotación, del hambre y las necesidades, de vencer la lógica del capital.

A Maduro no le importa decir, como quien confiesa un secreto, que su plan tiene como objetivo la sociedad, los aspectos sociales –dice él –, pero en términos prácticos son estos asuntos los menos atendidos de su gobierno, le basta con su "asistencialismo adeco", con la limosna del clap y los bonos "efemérides". Hasta ahora se ha limitado a solicitarles a los empresarios, en modo súplica, que por favor se ocupen del tema cambiario, en desarrollar un "sistema de cambio" concertado, racional y lo respeten ("humildemente"), en respetar el "sistema de precios acordados" ("¡ayúdenme con eso!"), y con esas amables recomendaciones ¡el tema quedó cancelado!, los diputados gritan de felicidad ¡Maduro! ¡Maduro! ¡Maduro!, se levantan de sus sillas y aplauden como locos frenéticos, para no pensar, como en una buena masturbación: esa embriaguez los calma, les calma la consciencia… pero en esa retroalimentación vuelve Maduro a la ofensiva y a la "ofensa", no se contiene, e insulta a Ramírez, no podía quedarse con esa "arrech…" Pero los diputados, enardecidos pero perplejos, no se atrevieron (o no les dio tiempo), ni siquiera a celebrar la rabieta.

¡Qué eso para Maduro! A estas alturas del partido el presidente no se puede detener a pensar en disimulos ¡O están conmigo, o están contra mí! (igual le pasó a Macbeth. Ojalá que lady Macbeth lo acompañe en su soledad,… que no se repita la tragedia)

Pero, hasta ahora la presentación de la "memoria y cuenta" del presidente ha resultado ser una farsa no una tragedia, muestra auto convencimiento de haber hecho las cosas bien, un toque de locura. El presidente se felicita por el año 2018, y sin pisca de arrepentimiento y rectificación; según él, más bien deberíamos darle gracias al "Cristo redentor" haber pasado salvos el viejo año (entiendo que para los que sobrevivimos al 2018), exactamente sin saber por qué, no nos pudo decir por qué debemos sentirnos complacidos. En fin, para eso están los diputados de la Asamblea Nacional Constituyente, para hacer de "clac" a sus puestas en escenas, para reír con un guiño sus juegos de palabra con eso del chavismo maduro: "el chavismo cada vez está más maduro", y el diputado tonto y pícaro se ríe, se codea con el compañero, otra viveza criolla –la más pendeja y de los más pendejos – pero ¡viveza!… criolla, la única que han podido tener hasta ahora.

Lo que parece una tragedia es una farsa. La soledad no llevará al presidente al desespero de la muerte, ni a Cilia abandonar a su marido. Si los dejan solos, se irán a resolver sus vidas en el mundo de los negocios, "como manda el Cristo redentor". ¿Quién se ocupará de PDVSA si todos los mejores técnicos están presos? Bueno, las mismas empresas extranjeras de siempre, más chino y rusos. ¿Cómo se llama eso? ¿Independencia? No, se llama entrega, ineptitud, incapacidad ¿Qué sabe Maduro de petróleo?, mucho menos que Quevedo, que es bastante decir. Todo es una farsa, y mala.

Ojalá que después de hoy alguien reaccione en esa Asamblea Constituyente y haga algo, diga algo contundente, definitorio, que marque el camino, que dé el ejemplo (esto vale para los capitanes de fuerza armada, distraídos con la defensa nacional). Hasta ahora sus diputados han servido para sostener una farsa, para hacer de clacs ("personas que se dedican a aplaudir en los teatros"), para sostener el espectáculo. ¡Coño! ¡Sean dignos!

14/01/2019



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Marcos Luna


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