¿Hace falta Chávez hace falta el gobierno o faltamos nosotros?

¡Si Chávez estuviera vivo!

¡Cuánta falta hace Chávez!

¡Si Chávez se levantara de su tumba!

Letanías. Lamentos. Invocaciones. Súplicas. Ruegos.

Todas vanas esperanzas irrealizables. Todas hechas al final del camino que supuso la esperanza que significó Chávez.

No puede ser que Chávez sea hoy, solo una letanía.

Bolívar no nos dejó una Patria para que estemos, 200 años después, añorando que no haya fusilado a Santander o lamentando haya arrestado a Miranda al capitular ante Monteverde (jefe del ejército español en Venezuela) luego de la caída de la Primera República.

Pero… ¿se nos fueron Bolívar y Chávez? ¿Se nos fue la Patria? ¿Acaso nos dejaron su historia y legado para que sean solo lamentos?

Están allí. Uno, con su lucha libertaria. Otro, con su dignidad de patriota.

Pero ni uno ni otro pueden ser solo letras.

Reconozco que no soy muy católico que se diga, pero es como decir que muerto Jesús, murió su tarea (y perdonen tal grado de comparación).

Se nos mostró el camino…se nos dieron las herramientas (que deben ser los pies para el andar que nos toca)… se nos insufló el aliento… ¿y ahora viviremos prendidos de letanías añorando lo que físicamente no llegará?

Chávez, con su muerte a cuestas, nos dijo que eligiéramos a Nicolás Maduro. Nos dejó un plan. Nos dejó un conductor. Y dije conductor y no un líder, muy intencionalmente (y no hago ironía alguna con el término).

Tocaba entonces a Nicolás convertirse en el líder que necesitamos para continuar el proceso de cambio que iniciara Chávez desde, o antes, de su juramento en el Samán de Güere.

¿Se ha ganado Nicolás ese liderazgo?

Yo creo que sí, con errores y aciertos, como humano que es.

Pero no puede gobernarse sin ser o hacer gobierno y no se puede ser un líder si desde la posición de gobernar, no se gobierna.

Y gobernar es la manera sustancial en que un gobernante debe ejercitar el conjunto de intereses a través de los cuales debe orientar las políticas públicas para el logro de objetivos nacionales permanentes. Es ejercer desde el poder, la Ley. Es hacer respetar la implementación de las medidas que se tomen para lo público.

Un líder que no gobierne es lo más parecido a un pastor con rebaño que no logra con sus acciones apartarlo del zorro que acecha.

Pero cometemos un serio error si vivimos, en lo adelante, anhelando el pasado.

"El que añora lo pasado, vuelve la espalda a la meta", escribía San Agustín en uno de sus sermones.

Evocar al Chávez de carne y hueso es no entender que aun, sin su presencia física, está en nosotros.

Tampoco servirá de mucho usar a Chávez como nomenclatura urbana para colocar su nombre a plazas, avenidas, calles, instituciones u otros sitios públicos pretendiendo con ello mantener vivo su nombre mientras muere su legado con nuestra inacción.

Chávez nos dijo antes de morir: "¡Ya yo no soy Chávez! ¡Yo soy un pueblo! ¡Y en el pecho llevo un pueblo entero metido aquí!".

¿Y nosotros qué? ¿Llevamos a Chávez en el pecho solo para anhelarlo? ¿Perdió Chávez a su pueblo?

¿Somos o no el pueblo de Bolívar y Chávez?

¿Hace falta Chávez, hace falta gobierno o faltamos nosotros?

olezmar@gmail.com



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Orlando Lezama

Ex miembro del Cabildo Metropolitano de Caracas

 olezmar@gmail.com      @OrlandoLezama

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