Prepararse para el posdesastre. Aquí huele a implosión

"No sólo no soy moderado sino que trataré de no serlo nunca, y cuando reconozca en mí que la llama sagrada ha dejado lugar a una tímida lucecita votiva, lo menos que pudiera hacer es ponerme a vomitar sobre mi propia mierda"

Carta de Ernesto Guevara a su madre. México, 15 de julio de 1956.

La abstención masiva será, fundamentalmente, el resultado de la decisión del chavismo que no acudirá a votar. Al tomar conciencia de que nada lo identifica ya con éste gobierno servil de la burguesía, antagónico a los intereses populares, no hay ninguna razón que le demuestre que deba continuar dándole su apoyo. La causa de la abstención no hay que buscarla en otro lado, es la definitiva separación del pueblo chavista lo que la determina. A Maduro nadie lo dejó solo, él solito prefirió la compañía del parasitismo capitalista, le gustan más las flechas que tiran los ricos que las del pueblo empobrecido y traicionado. Es decir, los de abajo se cansaron de ser gobernados como hasta ahora y los de arriba ya no pueden gobernar más.

Por supuesto, están los reformistas de todas las marcas, los gatopardianos como prefería llamarlos Chávez, esos que arrastrándose en la adulancia manosean un montón de pretextos buscándole la vuelta a las revoluciones populares para que nada sea transformado, obstaculizando y generando confusión ideológica o, esos otros, los eunucos mentales que no aprendieron otra fracesita sino : "eso es lo que tenemos, que vamos a hacer". Ambos personajillos son dañinos a los proyectos de liberación.

Pero la realidad es terca y obliga a la historia a preservar la memoria. Las evidencias acumuladas por más de cuatrocientos años demuestran con suficiente claridad que el sistema mundo capitalista sufre periódicamente de crísis devastadoras, y que el método que impone a la humanidad para superarla son el desempleo y el hambre en los trabajadores pero mayor concentración de riqueza en la plutocracia mundial. En la actualidad, es una crisis, como dice Arboleya Cervera, de gobernabilidad generalizada, donde ni la derecha, ni la izquierda, ni los centros aseguran la estabilidad política, ni proveen fórmulas eficaces para solucionar los enormes problemas que enfrenta la humanidad. O como lo advierte Armando Bartra : "había que tomar la crisis en serio y dejar atrás los "placebos de quienes creen que el sistema capitalista llegó para quedarse y ante la fatalidad nos recetan sobaditas y trapos calientes". Pero Maduro prefirió esto y abandonó la transición al socialismo.

Este sistema mundo (término acuñado por Immanuel Wallerstein), que nació en el siglo XVI, está haciendo aguas, ya no coincide con las aspiraciones evolutivas de la humanidad, más que un freno se ha convertido en una amenaza de la existencia misma de la vida en el planeta, resultante del sistema global financiero imperante. La economía-mundo capitalista, nació con defectos estructurales que nadie puede ya corregir y cuyos efectos nocivos, provocan derrumbes en la producción generando incertidumbre en los mismos capitalistas. Pero Maduro prefirió esto y abandonó la construcción del Estado Comunal.

Cada pueblo tiene sus condiciones particulares de hacer sus transformaciones revolucionarias, de lograr sus objetivos y alcanzar sus metas. El venezolano forjó su propio modelo, el chavismo que significa : socialismo bolivariano, democracia comunal ; planificación democrática de la producción, eliminación de las relaciones de explotación; feminismo, desarrollo de la ciencia y la tecnología y las artes, libertad de pensamiento y de expresión, cuidado y protección a nuestras niñas, ñiños y abuelos, cuidado a la naturaleza, soberanía alimentaria e independencia nacional. Pero Maduro prefirió restaurar la fracasada democracia liberal burguesa y la destrucción de la economía.

Están tratando ahora de restarle importancia a la masiva abstencíon electoral que se produirá el 9 de diciembre. El pueblo en su mayoría no asistirá a votar, mayoría que, ésta vez, estará conformada tanto por el pueblo chavista como por el pueblo opositor. Ese día comenzará a develarse que la crísis política en Venezuela no tiene nada que ver con la banalizada confrontación entre chavistas y escuálidos, ocultándose así las causas más profundas del desarrollo dialético de la lucha de clases ya que lo que está en juego en Venezuela es la continuidad en el poder de la burguesía organizada tanto en el madurismo como en la Mud o, la instauración del poder popular socialista.

Para facilitar el nacimiento del socialismo como alternativa al posdesastre, no es suficiente con asegurar que éste sea el portador de la verdad, la sociedad debe sentir la necesidad y la urgencia de su realización, gozar de fuerza y legetimidad, transformarse en el nuevo sentido común para que pueda materializarse en la conciencia y la voluntad de un pueblo. Y eso es lo que el madurismo precisamente ha impedido. Otro aspecto a tenerse presente, es la imposibilidad de alcanzar el socialismo a escala nacional,hay que evitar caer en la trampa del nacionalismo burgués.

Necesitamos poner a andar un sistema productivo posdesastre, y deberá hacerse bajo una lógica social controlada democráticamente y no más con la lógica exclusiva de la economía enajenante del capitalismo. Se necesitará el concurso de todo el talento humano nacional y de la solidaridad internacional, se requerirá mucha inteligenia, dignidad y astucia para negociar la consecución de préstamos para reactivar el sistema productivo sin comprometer la soberanía y la independencia nacional. Urge, entonces, organizar un gobierno colectivo y socialista de reconstrucción nacional. Hay que preparase para el posdesastre.



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Arnaldo Aguilar Dorta


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