La imposición en el PSUV y la colonización interna. Caso Guillermo Martínez y Tania Rodríguez

Obligadamente, debo puntualizar tres situaciones: 1) No conozco personalmente  a Tania Rodríguez y menos a Guillermo Martínez 2) Lo que seguidamente describo,  no es una versión mía. Es más o menos un registro de lo que se conversó  (y oí) largamente en un momento previo a una reunión, que con alguna frecuencia se realiza en El Tigre y que reúne a chavistas de diferentes pintas y gente de izquierda de El Tigrito y El Tigre. Estas reuniones son más bien un conversatorio político-técnico 3) Decidí escribir, porque como oyente de una situación, observé que aunque hay “resistencia” a las imposiciones, finalmente se impone el conformismo: dejar pasar. la figura del colonizador se erige con fuerza.

El hecho en cuestión responde a que al parecer, hubo (como para variar) una imposición más en Anzoátegui. Se impuso al ex alcalde Guillermo Martínez como cabeza visible del movimiento de Profesionales y Técnicos del PSUV. Afloró en esta antesala a la reunión, el gusanito de la resistencia e inconformidad por una práctica que ya es una cultura en el PSUV. El lamento no era borincano, pero lamento al fin: “No puede ser” “Qué profesionales somos” “Cómo es posible”.

Como atendía las condiciones de un registro, me preocupaba por anotar las frases más frecuentes: “Cómo es posible”  era una de ellas.

En tanto registrador, observador y sin velas en el entierro, no entendía el “Cómo es posible”. Si algo es posible, es precisamente esa disposición a estar conforme con estas imposiciones. Se han hecho, se hacen y continuaran haciéndose, precisamente porque es posible.

Para los que desde afuera, vemos desarrollarse tan pasivamente esta “cultura” de la imposición”; el problema si es: Cómo es posible esto. Por supuesto que el problema (por ser un problema) tiene una explicación.

En el desarrollo de la discusión, registré también el sentimiento, la disposición o la idea que tienen de Guillermo Martínez. Oí calificativos como prepotente, altanero, soberbio y otros de igual calibre. 

¿Saben de un colonizador que no sea prepotente y soberbio?

No sé si ese es el retrato fiel de Guilleremo martínez, pero si lo dicen, ahí está la enfermedad y los síntomas. La enfermedad no es la prepotencia o la soberbia. La enfermedad es la actitud de aceptar que la prepotencia, la soberbia (y la imposición) son situaciones válidas en un proceso revolucionario.

Me dirán que es una exageración pero ahí está la enfermedad de la colonización y los colonizados. No es exageración, hay todo un desarrollo teórico de las consecuencias de esta colonización interna. Es una lucha. Los colonos se erigen con fuerza precisamente porque los colonizados hacen posible esa fuerza. El colono existe, porque colonizado hace posible su existencia.  La conformidad y pasividad es el mismo látigo que usa el colono.

En la conversa surgieron varios nombres. Sin embargo, anoté 10 veces el nombre de Tania Rodríguez y entre las cualidades que registré se notaron: Científica, técnica, estudiosa, buena gente, oye, apoya, empuja.  

¡Peligrosa! Fue lo que me vino a mi mente. No es lo que un partido como el PSUV promueve. L       a cultura impositiva del PSUV huele a  jefe impuesto.  Todo jefe en el PSUV debe ser impuesto. Si no reúne esa envidiable condición, no tiene el requisito para ser jefe, muy a pesar de lo que diga el libro rojo, el azul y la Constitución Bolivariana de Venezuela, que tristemente, la militancia del PSUV es la primera que la ha dejado violentar.



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Amaranta Rojas


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