La OEA se sigue prestando a nueva arremetida contra Venezuela que legitime una intervención militar

Para el momento en que escribo estas líneas, se realizan los preparativos en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), la sesión extraordinaria de su Consejo Permanente para discutir el tema de la migración de venezolanos hacia países vecinos. Sin duda, razón tenía y tiene el gigante Fidel Castro Ruz, y Ernesto "Ché" Guevara, cuando tildaron al referido organismo como "ministerio de colonias" del gobierno de EEUU.

Para más inri, como una construcción de una trama surrealista y hasta bizarra, el salón de sesiones de este organismo donde se celebrará la referida sesión lleva el nombre del Padre de la Patria Grande, de Simón Bolívar, y se dará a partir de las 2:30 pm, hora de Washington.

Luis Almagro, quien funge como Secretario General del referido organismo, en una carta fechada el 20 de agosto de 2018 dirigida a la embajadora Rita Hernández Bolaños (Costa Rica), quien funge en estos momentos como Presidenta del Consejo Permanente, a convocar en el plazo de dos semanas (las cuales se cumplieron ya) a esta reunión, para abordar "la crisis migratoria originada por la crisis humanitaria y del ejercicio efectivo de la democracia que sufre Venezuela". Según Almagro, "la situación en sí misma es desesperante por la falta de acceso a derechos sociales básicos por parte del pueblo venezolano, el colapso de la salud, al educación, la seguridad, de las capacidades públicas de proveer agua y electricidad y de atender las condiciones mínimas que necesita la población para vivir".

Es importante destacar que la estrategia de Almagro no es producto de su talento producto de sus capacidades intelectuales, sino que es parte del guión dado por el gobierno corporativo de la administración Trump. No olvidemos que esta reunión del Consejo Permanente de la OEA se da en el marco del despliegue del ejercicio militar Unitas Lix 2018, el cual es la versión número 59 de la mencionada operación militar, que arrancó el pasado viernes 31 de agosto hasta el 12 de septiembre de 2018 en aguas de Cartagena de Indias (Colombia), y donde participan los siguientes países: Argentina, Brasil, Canadá, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Indonesia, México, Panamá, Perú, Reino Unido, y por supuesto el país anfitrión, Colombia.

Importante también es de señalar que en el contexto de esta operación, se realizan una serie de ejercicios de guerra de superficie, guerra antisubmarina, guerra antiaérea mediante el uso de los aviones K- FIR israelíes y A-37 de la Fuerza Aérea colombiana, ejercicios de unidades especiales de buceo, entre otros.

En la actual coyuntura, tal y como lo advierte el compañero Carlos Lippo, la única posibilidad que se tiene para el derrocamiento del Gobierno Bolivariano encabezado por Nicolás Maduro (y esto a un mes de la ejecución del magnicidio en grado de frustración, el cual no podemos olvidar) es a través de una "operación militar bajo bandera internacional" patrocinada por la conferencia de ejércitos latinoamericanos de los gobiernos de los países que conforman el Grupo de Lima, bajo la protección de la OEA y la supervisión, en el contexto legal y mediático, de su secretario general, Luis Almagro, y del Almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos.

También indica Lippo que desde el ejercicio UNITAS LIII celebrado en el año 2012, se incorporaron unidades de la armada francesa, lo que ha venido incorporando países extraños a la región, fundamentalmente países de la OTAN y celebrando dos eventos anuales: uno en la costa Pacífica del continente y otro en la costa Atlántica o caribeña. Afortunadamente desde ese mismo año, Venezuela no forma parte de este ominoso "mecanismo de autoagresión" gracias a una de las decisiones más sabias del Gobierno Revolucionario, cual fue la denuncia del TIAR, tomada en el marco de la Nueva Doctrina Militar Venezolana.

Pero no podemos olvidar que el 23 de agosto, el buque USNS Comfort, que recorrerá durante dos meses Latinoamérica, se apostó en las aguas de Cartagena y pretende "hacer paradas humanitarias" en Colombia "para atender la crisis de refugiados venezolanos". según Kurt Tidd, "esta misión es un símbolo de lo que se pueda lograr cuando los socios trabajan juntos para ayudar a la gente necesitada".

Como dato importante, debemos resaltar y advertir lo siguiente. Este buque estuvo durante las dos guerras del golfo en Irak, y durante la invasión a Libia, que acabo con el gobierno de Muammar Gadafi. Intenciones no muy sanctas debe tener el mismo, y sobre todo en el marco del despliegue de una operación militar como Unitas LIX.

Pero, pienso que nos hemos desgastado mucho en la difusión del buque- hospital del Comando Sur estadounidense, cuando realmente nos descuidamos de lo que debe haber más allá. Por ejemplo, la proliferación e incremento de viajes de personeros como Delsa Solórzano, Omar Barboza, Luis Florido, William Dávila y otros parlamentarios de la Asamblea Nacional en desacato hacia Colombia. ¿Por qué enfocar la atención solo en el buque- hospital y no investigar las posibles fuentes de financiamiento de la conspiración contra Venezuela que pueden provenir desde el vecino neogranadino?

¿Por qué no preguntarnos de donde vendrá el "falso positivo" que pueda legitimar una intervención contra Venezuela? ¿Será que el tema de la "diáspora" formaría parte de esa estrategia? ¿Será que la forma de poder intervenir militarmente a nuestro país se basa en tomar a migrantes venezolanos de países vecinos como rehenes? Creo que por ahí pueden venir los tiros, y la brillante estrategia desplegada por el Gobierno Bolivariano de repatriar (de manera voluntaria, justo es señalarlo) a cientos y cientos de compatriotas.

Pero, volviendo al tema de la OEA y de su sesión para el día de hoy, es importante sumarnos a las advertencias formuladas por nuestro representante ante las Naciones Unidas, compañero Samuel Moncada. Nos sumamos a las denuncias formuladas y condenamos las amenazas a la integridad física en contra del Presidente Nicolás Maduro, y de los planes belicistas de Estados Unidos, al pretender crear una guerra en la región, manipulando a sus gobiernos.

¿Cómo es eso de que el representante de EEUU ante la OEA, Carlos Trujillo, declare que el Presidente Nicolás Maduro "se la está jugando al venir a Nueva York", Estados Unidos, para asistir a la 74 Asamblea General de la ONU, la cual inicia el 18 de septiembre?

Indudablemente que tales declaraciones emitidas por el diplomático estadounidense representan una amenaza impropia de un Estado de la comunidad internacional y viola los tratados y acuerdos del país anfitrión, que obliga a Estados Unidos a permitir el acceso seguro a la sede de la ONU, que es considerada como un territorio de carácter neutral o internacional.

Indudablemente la administración Trump está empujando a los gobiernos de Colombia, Brasil, Chile, Perú y Guyana a una guerra con Venezuela, manipulándolas para que formen una fuerza militar (¿Sería a eso que el Secretario de Defensa, James Mattis, vino a la América Latina recientemente?) que nos ataque, al exigirle que deben tomar una "decisión difícil" para así poder iniciar la agresión.

Evidentemente el gobierno de Estados Unidos instiga a la guerra, la financia, la equipa, la explota para luego aparecer como "salvador humanitario". La guerra es la acción más cruel e inhumana que pueda existir, pero la administración Trump, guiada por la codicia, el odio y los negocios, impúdicamente promueve la guerra en América Latina, y especialmente sobre Venezuela.

Asimismo, y como lo señala el comandante William Izarra, la reapertura de la base de Manta en Ecuador, gracias a la traición de Lenin Moreno, presidente de ese país que llegó bajo la egida de la Revolución Ciudadana y del liderazgo de Rafael Correa Delgado, es otro factor de la estrategia de EEUU para la recuperación de la América Latina y su sometimiento geopolítico al dominio imperial. Con Venezuela no lo han logrado, y por eso lo intentarán empleando la fuerza. De ahí que el Presidente Nicolás Maduro tiene que perseverar.

Indubitablemente, el 4 de agosto, el 20 de agosto y desde el 31 de agosto hasta el 12 de septiembre por lo menos, se puede decidir (como lo indica William Izarra) el día "D" y la hora "H" para la ejecución del plan militar "humanitario" contra Venezuela. De ahí que la sugerencia de incorporar 1 millón de milicianos y milicianas y la creación de Brigadas Latinoamericanas para la defensa de la Revolución Bolivariana adquiere una importancia vital para la preservación de nuestra soberanía e independencia.

Y tampoco olvidemos la realización de ejercicios militares conjuntos con Rusia y China paralelamente al UNITAS LIX.

Acontecimientos en pleno desarrollo, como lo dice el periodista y extraordinario analista internacional, Walter Martínez.

¡Bolívar y Chávez viven! ¡Y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!



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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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