La beldad verdad de Evelyn Trejo

Para escribir con la mano derecha sobre una dama es necesario tener un pétalo de rosa en la izquierda. A los ojos de cualquier cristiano como de cualquier comunista la señora Evelyn Trejo es una beldad. No hay duda al respecto. A la conciencia de cualquier cristiano como de cualquier comunista la señora Evelyn Trejo resulta ser una persona preparada, de cierto nivel cultural respetable. Negar lo uno y lo otro, es profesar un sectarismo antifeminista y una falla ideológica aristotélica.

Dicen algunos críticos que cuando en una mujer se combina la belleza física con la inteligencia es potencialmente una artista en la audacia. Evita Perón no era una beldad, pero en oratoria –amén de ser distinguidamente inteligente- no ha habido hasta ahora otra mujer en América Latina que la supere, y si le hacemos analogía con el sexo masculino, tendríamos que incluirla en la lista de grandes oradores detrás de Jorge Eliécer Gaitán y Fidel Castro. A nadie se le ocurra pensar que estoy haciendo comparación entre la señora Evelyn Trejo y Evita Perón.

He escuchado entrevistas hechas a la señora Evelyn Trejo en directo. Sabe defenderse y habla con coherencia, por supuesto, inclinándose a favor de los ideales que representa. Sería injusto exigirle lo contrario. Podríamos decir que tiene vocación democrática sin salirse del contexto del sistema capitalista. No creo, ni que me lo jure Cristo, ella quiera un régimen donde pasen todos los medios de producción privados a manos de la propiedad social. Esto es socialismo –como primera fase de la sociedad comunista-, y ella le reprocha a Chávez haberse entregado a los comunistas, aunque le concede razón contra los imperialistas. Por lo menos no es mezquina, políticamente hablando, como otros de la oposición que no ven absolutamente nada del gobierno de Chávez ni en positivo para el país ni en beneficio del pueblo.

La señora Evelyn Trejo concedió una entrevista al semanario “Quinto Día”, que resulta interesante y me ha motivado a escribir este artículo destacando un tema que es bandera de la oposición en su campaña contra el Presidente Chávez. Ella dice que para dirigir la vida de los venezolanos es necesario un líder sólido con cimientos familiares que expanda los valores que se aprenden en la familia. Eso, en verdad, suena demasiado hermoso y humano pero la historia no lo concibe de esa manera, y por ello es que se han producido grandes revoluciones que han transformado el mundo hasta lo que es realmente hoy día. Por supuesto que quien no quiera a su familia no puede querer a nadie, pero si los grandes dirigentes de la revolución burguesa se hubiesen dedicado las 24 horas del día a dar pruebas de amor a su familia, a dar fe ciega de lo que sus progenitores les enseñaron en el hogar, el feudalismo y la Inquisición aún estarían riéndose de las payasadas de sus opositores. Los hijos, por ejemplo, de los grandes latifundistas rusos no eran enviados a la universidad para que no se dejaran influenciar por las ideas progresistas de la burguesía. Y nadie debería de dudar que esos padres quisieran a sus hijos y éstos a sus padres, pero ¿era justo que los hijos siguieran el mal ejemplo tradicional de sus padres?

Si Marx, que vivió el dolor de ver morir un hijo por desnutrición, se hubiera dedicado exclusivamente a producir para su familia olvidándose del proletariado, jamás y nunca hubiese coronado su maravillosa y actualmente vigente obra: haber creado la concepción materialista de la historia, y el marxismo como la doctrina más científica, dialéctica y revolucionaria de la lucha de clases que conozca la humanidad. Si Engels se hubiese dedicado a expandir los valores de sus padres nunca hubiera dejado de ser un rico gozón y explotador y no lo que realmente fue: un excelso ideólogo del proletariado, ejemplo de la solidaridad revolucionaria, y forjador de la revolución socialista. Si Lenin y Trotsky se hubieran dedicado a invertir el mayor tiempo de su vida a consolidar los cimientos de su vida familiar y cumplir rigurosamente con los valores de sus progenitores, la historia de Europa seguiría teniendo en los zares y los reyes las únicas voluntades supremas del destino del mundo.

Si Bolívar, para acercarnos más a nuestras realidades, se hubiese dedicado a seguir fielmente los valores de su familia invirtiendo su mayor tiempo en manejar la riqueza heredada, y enseñándole cimientos de costumbres reducidas a las fronteras de familia de haber formado un hogar estable y sólido, hasta el perro “Nevado” hubiera tenido más importancia histórica que quien merecidamente se ganó el título de Libertador, precisamente por haber hecho lo contrario a lo que religiosamente se tiene por concepto de familia y, por cierto, el capitalismo lo ha llevado al extremo del egoísmo y el individualismo. El político que ponga a su familia por encima de su pueblo, de los intereses supremos de la libertad y la justicia para su pueblo, ¡me disculpan! no ve más allá de la punta de su nariz, no debe proponerse gobernar una nación para transformarla en bien de todos. Claro, eso no quiere decir que se olvide de su familia, que no la quiera. No, de eso no se trata. De lo que se trata es que en la medida que vaya generando libertad y justicia para su pueblo, en esa misma medida lo va adquiriendo para su propia familia, lo cual no resulta lo mismo haciendo lo contrario.

La propia señora Evelyn Trejo reconoce que la campaña electoral le ha afectado su familia, porque siempre estaba en su casa con sus hijos y ahora tiene que estar hasta 4 días sin ellos. Si un gobernante dedica su mente todo el día para pensar en su familia, no se ocupará de los grandes problemas que afectan a su nación y terminará dando la espalda al pueblo. Las necesidades de un país no se pueden medir por las necesidades de la familia presidencial, aunque a un pueblo hay que amarlo, por lo menos, con la misma proporción de amor que se tenga por la familia.

Existe algo en que la señora Evelyn Trejo, sin negarle ni criticarle el inmenso amor que siente por su familia, demuestra que no tiene creencia en que la sociedad nunca podrá llegar a sentir amor por el prójimo como por sí misma. Ella dice: “Cargo con mi bebé y no le confío mi hija a nadie, porque su educación la decido yo…”. Eso se le debe respetar, pero precisamente la lucha y la gobernabilidad tienen que ser para que un día sea la sociedad quien cuide y eduque a los niños y las niñas con ese amor y sabiduría infinitos que es propio del ser humano trabajando de acuerdo a sus capacidades y obteniendo bienes de acuerdo a sus necesidades, y, de esa manera, todas las madres y todos los padres disfruten de la verdadera felicidad social. Sólo con el socialismo se crearán las bases para que las madres queden completamente liberadas de todas las ataduras de la esclavitud doméstica. Será ese el momento en que una madre confíe en que la sociedad entera le ame a su cría, y la sociedad entera sea protagonista en la crianza de todas las criaturas que nazcan bajo su existencia.

El día en que Chávez, o cualquier mandatario que tenga por norte una revolución, le dedique 16 horas a su familia, 4 al pueblo y 4 para dormir, téngase por seguro que marcha por un camino totalmente contrario a las necesidades de su nación y de su sociedad.





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Freddy Yépez


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