A propósito de ser ciego

Las explosiones en un acto presidencial son una combinación de insurgencia militar y política

Los hechos ocurridos en la avenida Bolívar de la capital del país, con motivo del 81º aniversario de la mal llamada Guardia Nacional Bolivariana (GNB) le han dejado al madurismo un sabor amargo de que las cosas no andan muy bien, ni siquiera con la seguridad de sus propios actos de relevancia militar.

Y es que ante el evidente hecho de dos explosiones consecutivas que generaron no sólo la ruptura intempestiva de los militares que estaban en formación, - lo cual revela que éstos ni siquiera tienen calma y menos algún ensayo para salir ordenadamente ante cualquier imprevisto - sino que ver a la propia "primera combatiente" de manera nerviosa y mirando hacia el firmamento ante lo que se escuchaba, y más aún que la cadena presidencial haya concluido de manera abrupta, nos permiten asegurar que estamos en presencia de un hecho que evidentemente es de insurgencia contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Ahora bien, más allá de cuáles sean las declaraciones oficiales, y de si hubo heridos – que según informaciones extraoficiales habría varios de ellos, incluyendo cadetes y un oficial – este hecho tiene dos lecturas. Una militar y otra política. Y ambas deben ser debidamente analizadas, no sólo para evaluar la magnitud de la crisis que emerge sobre el contexto de la maltrecha gobernabilidad madurista, azotada por una inmensa crisis económica y social, sino que el ingrediente de una supuesta estabilidad política y militar de la cual se jacta la cúpula del poder, ha sufrido una profunda grieta en sus inmediaciones de control gubernamental.

En relación con la lectura de tipo militar, la misma está directamente asociada con los llamados "organismos de inteligencia". En tal sentido, ¿cómo es eso de que en pleno acto, a la luz del día, y justo cuando Nicolás Maduro estaba dirigiendo su discurso se generan dos explosiones de manera consecutiva? ¿Y por qué decimos esto? Porque si el diagnóstico madurista en su declaración oficial apunta hacia un hecho "terrorista y desestabilizador", pues que inútiles son semejantes cuerpos de la Fuerza Armada al no poder detectar que una acción de este tipo pueda darse en pleno centro de Caracas, pero además que haya podido concretarse con saldos de supuestos heridos.

O sea, si tal hecho es producto de unos desquiciados golpistas, considero que los primeros responsables son aquellos quienes deben alertar de supuestas acciones destinadas a atentar contra el presidente de la República, y peor es decir, que si la versión terrorista para efectos internos no es la más convincente, estaríamos en presencia de un grupo que tuvo como objetivo una acción de rebelión militar contra el actual régimen que nos gobierna.

La segunda lectura es de tipo civil. Y es la que más debe preocupar al gobierno porque ante un hecho de esta gravedad, ¿por qué el pueblo de Caracas en sus diferentes barrios y urbanizaciones –incluyendo quienes residen en los inmuebles de la denominada Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) – así como en el resto de las ciudades y pueblos de Venezuela, no salieron en la defensa inmediata de Nicolás Maduro, si este dice que tiene el "apoyo del pueblo"? ¡Claro! Ya saldrán los maduristas acostumbrados a defender lo injustificable, diciendo que esto fue un evento "fortuito" sin trascendencia ni peligro para la permanencia del gobierno. Verbigracia, en todo caso restarán importancia a la situación, y aunque las explosiones hayan generado el abandono apresurado del acto por parte de la cúpula madurista, tampoco faltará quien diga que tales hechos resultaron un fracaso de sectores golpistas que nuevamente fueron "derrotados" por el gobierno y el "pueblo".

La única verdad que pudimos ver los venezolanos, es que irónicamente Venezolana de Televisión (VTV), nos cercenó en cadena presidencial, el derecho a la información veraz y oportuna, cuando sus cámaras en vez de seguir trasmitiendo lo que allí estaba ocurriendo, dio por terminada una cadena presidencial que en vez de aclarar a la población sobre semejantes hechos, sólo termina por oscurecer la situación militar y política, que como diría un conocido periodista oficialista, eran hechos que estaban en "pleno desarrollo".

Independientemente de las diversas reacciones que se generen sobre lo acontecido en el aniversario de la respectiva fuerza militar, lo que nadie podrá negar, es que siendo un éxito o un fracaso, las explosiones en un acto presidencial son una combinación de insurgencia militar y política, que apenas resulta otro capítulo de esta historia, en donde la pareja presidencial y sus más cercanos colaboradores han sido protagonistas en vivo y directo. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

 



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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