La solución menos traumática está en la ANC

Una cosa es la proporción de diputados adormilados que contiene y otra es el estatus de autoridad que representa frente al poder ejecutivo, que es el que la está cagando. La ANC manda ahora sobre todos los demás poderes. Se trata de una Asamblea constituyente que puede modificar la Constitución, pero que puede rehacer al Estado en su totalidad, puede sustituir al ejecutivo, al poder público y al mismísimo TSJ, al CNE. Revocar la Asamblea Nacional es una pérdida de tiempo, parece cosa de Maduro. Es el momento estelar de Diosdado Cabello y de los constituyentistas "impotentes"; ¡camaradas les llegó su hora de fama!

¿Puede –no lo sé- un constituyentista hacer votar una propuesta a la asamblea? Imagino que sí. ¿Por qué el diputado Luis Britto García no hace votar sus objeciones a las leyes constitucionales chimbas, o contrabandeadas por los agentes capitalistas? ¿Por qué no lo hace Julio Escalona y se deja de tanta "amabilidad" con el presidente a estas alturas del partido, o Néstor Francia deja de ser tan vanidoso y sirve para algo? Creo que, alzando la voz con fuerza, que se escuche clara y tronante en el hemiciclo, algunos se despertarán de los efectos del "encantamiento Maduro" o se caerán de una nube. Esa es la idea en este momento. Todos los asambleístas que tengan razones definitivas para sustituir el gobierno y sustituir las políticas del gobierno, en general, que crean que debemos retomar el rumbo al socialismo de manera soberana y pública, deben tomar la palabra.

La ventaja de esa asamblea constituyente está en su tamaño (son más de quinientos) y en la posibilidad de hacer ahí un verdadero debate público de las decisiones urgentes que se debe tomar antes de que finalice este año. Un debate público y televisado; ordenar a las televisoras del Estado a trasmitir dicho debate en cadena nacional y controlar las cadenas de Maduro. Este es el momento.

El otro evento es el Congreso del PSUV. Otra vez es el momento de Diosdado Cabello y de Rafael Ramírez. Hay que perder el miedo y dejar las "confusiones" a la hora de hablar, de explicar las razones, trazar un camino claro. Convocar a un gobierno de emergencia con un equipo político distinto al de ahora en todo sentido, socialista, que haga las cosas de cara a todo el mundo. Gente honesta, técnicos socialistas; profesionales socialista sobran, llamar a los de afuera, sacar a los presos y perseguidos, convocarlos a todos. Hasta ahora hemos vivido a la medida de la mediocridad, del miedo, de la envidia, al paso de Maduro, una cosa insólita.

Resulta insólito que gente tan valiosa se deba callar ante personajes tan pusilánimes y mentirosos. Y encima de eso flojos, verborréicos, soberbios y petulantes, cado uno se siente más digno que el otro, pero todos en conjunto no hacen a un solo hombre de verdaderos méritos y principios. La mentira es su divisa. Todo esto hay que develarlo y denunciarlo como conspiración capitalista, como infiltración capitalista pero en la acción positiva de arreglar el entuerto, sin resentimiento absurdos, sin perder tiempo en publicitar sus sanciones o sus caídas.

Entusiasmar al pueblo de Chávez de nuevo con una Asamblea Constituyente viva, que atraiga la atención del chavismo y lo vuelva a estimular a la lucha. Llamar el pueblo a la calle pero para realizar los cambios, para defender los cambios, sacar a Chávez del Cuartel de la Montaña y regresarlo al pecho de cada uno de nosotros, por dentro y por fuera. Es posible lograr encender esa pasión en la Asamblea Constituyente; salvar nuestra Constitución de los traidores, restituir el Estado y su curso original al socialismo, la consciencia del deber social, volver a colocar al ser humano primero, arriba, por encima de los mecanismo, tecnicismos y mareos capitalistas.

La paz con justicia no se mendiga ni se solicita ante organismos internacionales, se conquista en la calle, en las asambleas, en las prácticas sociales. Jamás puede haber paz con hambre y necesidades de todo tipo, con anarquía social, no puede haber paz con un desgobierno que sirve por omisión a los más ricos y reprime y persigue a los indefensos.

Es tu momento Earle, el de Rafael, Diosdado, Julio, Luis, Néstor, los Robertos, el de todos los que tienen algo que decir y tengan de dónde hacerlo. El que escribe escriba, el que enseña enseñe, el del sindicato que alce su voz, el líder que lidere, ya baste de andar chillando como cochinos hipnotizados por la hechicera Circe, no hay que darle tiempo a los fascistas de tomar el control cuando se desplome del desgobierno, cuando se acerque la estampida del gobierno; debemos estar ahí a pie de lucha. ¡Chávez vive!



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Marcos Luna


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