La canibalización de la crisis

A medida que la crisis económica alza vuelo inimaginable y la sociedad entera se estremece por los cuatro costados, resulta impresionante el desgaste espiritual, la impotencia masificada y los exiguos resultados de las decisiones tomadas por el gobierno. No hay un rincón del país que no esté devastado desde el mismísimo núcleo familiar. Más de dos años acosados, brutalmente, por el cerco económico extranjero y políticas internas diseñadas para defender y contraatacar extraordinarias en el papel, útiles para titular los periódicos, pero inservibles cuando se aleja diariamente la relación bolívar-precios de productos y servicios como consecuencia de una hiperinflación gigantesca, altanera.

Hay una combinación terrorista entre las mafias económicas privadas de alta escala (financieras, importadoras, comerciales e industriales) y baja escala (bodegas, almacenes, buhoneros y "bachaqueros") mientras la burocracia cívico-militar pareciera estar blindada con acero y titanio ante semejante delincuencia organizada y a la vista. Las cadenas comercializadoras controlan la mercancía importada mucho antes de arribar a puerto y la ausencia de autoridad, hace añicos la mínima posibilidad de vivir con un margen tolerable de calorías y calidad de servicios. Curiosamente, los procesos electorales definen legalmente quién seguirá gobernando el país. Además la ausencia de organización comunal, cívica, consciente, permite predecir que la crisis tiene larga vida porque goza de buena salud.

Pero paralelo a la magnitud de la crisis estructural de la sociedad, está una que como procesión, va por dentro y se revela con ferocidad penetrante. Cada quien escoge a su manera, la salida individual para paliar o salir de la crisis. Se suman a la "moda" del "me voy del país porque aquí no tengo futuro". Es el "sálvese quien pueda y como pueda". Se ha desarrollado un proceso de canibalización en las relaciones sociales, siendo el "bachaquero" la versión lumpen sanguinaria de la crisis. Poco importa si el comprador es un anciano, mujer embarazada, gente honesta, jóvenes emprendedores, profesionales dignos, enfermos en estado de gravedad, pasajeros en condición especial o estudiantes de primaria, el costo de los productos y servicios básicos es desproporcional, superior hasta el 2.000 por ciento del costo real.

La solidaridad frente al débil, el respeto al otro, la consideración humana se estrella contra la voracidad, el desprecio y la agresión de quienes saben cómo, cuándo, dónde y con quién pueden adquirir los productos esenciales y/o prestar servicios, de forma ilegal y con abierta impunidad. Denuncias llegan a las oficinas de "(Des) Atención al Público" pero mueren entre carpetas amarillentas y olor a negligencia. Salvando aquellas acciones espasmódicas, con sanciones y captura de especuladores de cuello blanco, rojo y negro. Sin mencionar la indefensión en que se encuentran los habitantes de los pueblos lejanos y fronterizos. Esas comunidades están condenadas a gobiernos locales insensibles, consejos comunales "fantasmas", comandos policiales con "servidores públicos" mirando para el otro lado y fuerzas militares con individualidades metiendo la mano en el negocio del contrabando de gasolina y mercadería.

Nada sorprende. Bandas de policías custodiando mercados repletos de ilegalidad. Guardias Nacionales cobrando peajes en las Alcabalas, con tarifas de acuerdo al tonelaje que transportan. Representantes de Consejos Comunales negociando a la sombra con establecimientos de víveres, intermediando mercancía entre sus miembros, con precios abultados. Mafias (perdón: Líneas, Asociación civil y Cooperativas) de transporte urbano y extraurbano maltratando a los adultos mayores, cobrando los que le da la gana. Médicos y enfermeros y enfermeras traficando con medicinas almacenadas. Algunos miembros de la delegación cubana establecidos en los CDI, rebuscándose un ingreso extra con los medicamentos asignados. Alcaldes vendiendo en el mercado "negro", sacos de cemento destinados a construir o reparar la escuela o desviados para construir "mejoras" en la casa del Burgomaestre de turno o de otro burócrata privilegiado.

Los valores que dignifican la individualidad y el vivir en sociedad está patas arriba, permitiendo que se forme una contracultura canalla, inmoral y regresiva. El capitalismo subdesarrollado venezolano está intoxicado por elementos infectocontagiosos, internos y externos que permanecen incrustados en el inconsciente colectivo.

La crisis de la abundancia y el derroche fue un tipo de modelo que pocos lograron interpretar y alertar, mientras la mayoría se atragantaba de facilismo, viveza, ostentación, arrogancia, prepotencia y objetos suntuarios. El brindis con whiski 12,18 y 24 años para celebrar el parto de la perra "Porcki", el TV de 24 pulgadas instalado en una esquina del rancho con techo de zinc y paredes de lata, ir a almorzar a Curazao o Aruba y regresar dos horas después en el avión de Pdvsa, cambiar carros cada año como si fueran bicicletas de reparto, tener una esposa y tres amantes, adulterar por diez o cincuenta veces el presupuesto de la obra financiada por el Estado, era el pan nuestro desde hace más de cincuenta años.

Era la Venezuela de "roba y deja robar ", de "cuando éramos felices y no lo sabíamos". Nadie quería leer ni ver en aquel entonces, por ejemplo que "entre 1980 y 1986 la proporción de pobres de Venezuela aumentó en 23% mientras que el de América Latina lo hizo en 6%.En 1990 Venezuela se mantiene en el 7mo. lugar en cuanto a la incidencia de pobreza, lo cual evidencia que no ha habido progresos en la materia. Por el contrario, entre 1986 y 1990 la magnitud del problema aumenta en 7 puntos porcentuales en cuanto a hogares bajo la Línea de Pobreza (de 27 a 34%) y en 3 puntos porcentuales en cuanto a hogares bajo la línea de indigencia (de 9 a 12%) (CEPAL, 90:16).

Indagando un poco más encontrábamos que "para 1990 la pobreza total en Venezuela es de 66,0%, la pobreza extrema 32,0% y la pobreza crítica 34,0%. Para ese mismo año según la OCEI (Mapa de la Pobreza, Método de Necesidades Básicas Insatisfechas), el total de Hogares Pobres se ubica en 38,5% mientras que la pobreza extrema es de 16,3%. Finalmente, según FUNDACREDESA (Método Graffar modificado por el Dr. Hernán Méndez Castellano) para 1992 el total de familias en pobreza es de 78,2%, de las cuales 40,3% viven en pobreza crítica y 37,9 en pobreza extrema".

Ahora, luego de los primeros años de este siglo, con un gobierno diferente, una bonanza petrolera extraordinaria y una fuga de capitales estimada entre el "2003 al 2013 en más de 150.000 millones de dólares, eso equivale al 50% del PIB, provocando la pérdida de valor y depreciación sucesiva de la moneda venezolana", la tortilla volvió a voltearse pero esta vez con escasez inducida y especulación de precios, devaluación de la moneda, es decir, una hiperinflación aparentemente indetenible.

Si en la abundancia y el derroche las carcajadas salían a borbotones y la indiferencia ante el futuro era un tema para los pendejos, en este momento la angustia, el desespero y la huida han canibalizado los elementos culturales sagrados del Ser Venezolano. Pudiera parodiarse al decir que tenemos "la crisis que merecemos". Aprender a superarla es el desafío, sino que el futuro juzgue y la historia nos sentencie.



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Elmer Niño


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