¿Quién dijo miedo?

El pueblo Bolivariano de Venezuela es la fuerza patriótica popular más consciente, rebelde, combativa y solidaria de todo el continente latinoamericano y caribeño al lado del digno, valiente y solidario pueblo hermano de Cuba. Desde la primera rebelión de Guaicaipuro a Febrero de 1989 y desde entonces hasta el presente, lo ha demostrado contundentemente. No le tuvo miedo al terrorismo de estado en la cuarta república. Ni a las amenazas del imperio que pretendían perpetuarse a través del Fondo Monetario Internacional. Tampoco le tuvo miedo al exterminio. Ni frente a los invasores europeos. Ni durante la gesta de Independencia. Mucho menos cuando aquel presidente corrupto que llamaban CAP, siguió la terrorista y represiva tradición de sus predecesores en Miraflores. Para complacer a la CIA, el Pentágono y al Departamento de Estado norteamericano, ordenó vilmente que los "gorilas" de las fuerzas armadas masacraran y asesinaran a mansalva. Entre ellos, generales borregos y títeres de la rancia oligarquía criolla, indignamente certificados en la tristemente célebre Escuela de las Américas. Y esos mercenarios a sueldo, accionaron sus fusiles, pistolas y ametralladoras contra su propio e indefenso pueblo. Por eso, le cayó a toda esa casta político-militar la inexorable y terrible maldición de El Libertador. Más pesada que todas las pirámides de Egipto. Tanto, que muchos de sus descendientes, aun la llevarán a cuesta hasta la tercera y cuarta generación de sus descendientes, como sello indeleble sobre la iniquidad de sus oscuras conciencias asesinas. Y en la glacial comarca de las miserias humanas, no tendrán reposo en sus podridas almas por tanta saña ni en sus tumbas. ¿Será por eso que en la Biblia se menciona una segunda muerte despues de la muerte?

Conocedor de lo que el imperio yanqui es capaz, nuestro pueblo es una molesta piedra dentro de sus botas. Humilde para hacerse respetar, tampoco le ha tenido miedo a sus ataques y sanciones sistemáticas. En este momento, el pueblo venezolano que resiste en la patria de Bolívar, es el conejillo de indias predilecto del sucio laboratorio de guerra imperialista. La élite militar imperial ha aplicado todos los procedimientos de su oscuro manual de ataques contra las naciones. Y ha intentado aplicarlas todas, contra nuestro digno pueblo: Conspiraciones, desestabilización, uso manipulador de los medios televisivos, radiales, impresos, redes sociales; golpes de estado duros, blandos y suaves; guarimbas, acciones fascistas, comandos paramilitares traídos de Colombia; asesorías del Mossad, amenazas de invasión con sus tropas del comando sur, contrabando de extracción de alimentos, materiales estratégicos y dinero en efectivo de nuestro cono monetario, saboteo petrolero, saboteo de los servicios básicos, guerra económica y bloqueo unilateral e ilegal. Y como el cobarde imperio nunca actúa solo, para amortiguar la caída en la culpabilidad y la derrota, intenta arrastrar a la OTAN, utilizando a Colombia como cabeza de playa directa para planificar y ejecutar todo tipo de solapadas agresiones.

Nuestro sabio y paciente pueblo no solo ha sorteado todas las vicisitudes y dificultades: Con madurez política y contundencia revolucionaria, los ha derrotado una y otra y otra vez más. Con la serenidad de un Mahatma Ghandi y sin disparar ni un solo tiro, ha tomado las calles, las plazas, los espacios estratégicos para responder a sus brutalidades. Todas nuestras victorias se deben fundamentalmente al "tenientico" ese llamado Hugo Rafael Chávez Frías, a quien hemos bautizado como "El Despertador de la Conciencia del Pueblo". Ahora guiados por el Presidente Obrero Nicolás Maduro Moros, nuestro Conductor de Victorias. Sabe "como se bate el cobre" y se "chapalea el barro" en sus comunidades. Le ha mostrado sus cualidades de guerrero inusual y extraordinario al actual imperio más criminal que la humanidad haya conocido. Todos los esbirros, lacayos, títeres, sicarios, mercenarios y paramilitares que han sido dados de baja o capturados saben, que nada ni nadie podrá detenernos. Nada vencerá nuestra inquebrantable voluntad y fuerza para defender cada milímetro de este sagrado suelo donde reposan los restos de nuestros abuelos endógenos ancestrales. Cada una de nuestras moléculas del cuerpo es una biblioteca de libertad e independencia soberana. Cada una de nuestras células posee entonces, información y memoria ancestral. Con el ancestral mandato de "Resistir y Vencer". Más el ineludible deber, de construir el Socialismo como el sistema perfecto para alcanzar el mejoramiento de las condiciones y calidad de vida de todas y todos los que aquí hemos nacido.

Entusiasmados por sus crímenes contra los pueblos en otras latitudes, pretenden anestesiar nuestras esperanzas. Han desplegado un ejercito de miserables palangristas mercenarios de la comunicación a lo largo de todo el continente para desfigurar nuestra verdadera realidad. Sabiendo que tienen los días contados antes de que "explote su propia burbuja financiera", envían falsos hologramas sobre un supuesto "robusto" sistema financiero. Cuando en realidad tienen una gigantesca Deuda Externa cuyo principal acreedor es la República Popular China que ya despunta como la primera economía sustentable del mundo. La diferencia entre el endeudamiento y el producto interno bruto es tal, que las generaciones que aun no han nacido ya tienen una deuda que pagar durante todas sus vidas. Esta cruda verdad la han querido tapar con un dedo. Creyendo que los demás pueblos del mundo son ignorantes.

Ellos, se "creen más astutos" y superiores a todos los demás seres humanos del planeta. Y están equivocadamente convencidos que pueden ocultar por siempre la verdad. "Encandilan" a los gobernantes títeres haciendo toda clase de chantajes para "recuperar" la irrecuperable credibilidad que falsamente han sembrado desde Hollywood. Enviando subliminalmente sus propagandas ofreciendo el "sueño americano", que construyen "los paladines de la democracia" o que producen a los "salvadores de la humanidad". Pero la realidad diaria los mata a todos al mismo tiempo: Pobreza, analfabetismo, fascismo, desigualdad, esclavitud, torturas, propiedad privada que pisotea los derechos de todos los ciudadanos, exclusión, crímenes y violaciones en los barrios, crímenes y violaciones en las ciudades, inmigrantes que trabajan como esclavos en plantaciones en los estados del "cinturón bíblico" norteamericano, violaciones de la privacidad de los habitantes mediante espionaje continuo de sus actividades, especialmente por la CIA, el FBI, el Pentágono, el Departamento de Estado y la Agencia Nacional de Seguridad. La clase dominante es totalmente oligarquía anglosajona. Se adueñaron de la Reserva Federal de todos los norteamericanos. Se robaron y negociaron todo el oro de Fort Knox. Y no le rinden cuentas de nada al sometido pueblo norteamericano. Se adueñaron de todos los medios de producción y distribución. Y han hecho del pueblo norteamericano, un pueblo blandengue, sometido, manipulado, alienado y esclavizado. Ninguno puede escapar de esa burbuja que diariamente es bombardeada con falsedades y mentiras.

Son tan descarados, que los de la élite imperial simulan que van al congreso y al senado a hablar en nombre de ese pueblo. El mismo que los elige pero al que han excluido, neutralizado e ignorado para hacer que su voz sea escuchada. Lo distraen tanto con toda clase de cosas, que la mayoría prefiere sumergirse en sus propios asuntos, dejando el camino libre para que otros decidan su propio destino. Diariamente le atiborran y saturan sus mentes con tantos tipos de drogas que al ocaso, parecen zombies o cadáveres ambulantes. Y es lo mismo que quieren imponer en otras naciones. Incluyendo la nuestra. Solo que aquí no hemos sido, no somos, ni seremos borregos de ningún imperio.

Con toda clase de problemas causados por la guerra contra nosotros, seguimos vibrando. Nadie puede imponernos nada por la fuerza. Nadie viene a darnos órdenes imperiales ni a decidir sobre lo que debemos o no debemos hacer. Especialmente ahora que tenemos nuestros propios sueños que poco a poco van siendo parte de nuestra cotidianidad. Hemos demostrado tener suficiente capacidad para asumir las consecuencias de nuestras propias acciones y decisiones. Hemos arriesgado el pellejo atravesando toda clase de obstáculos para seguir en la vanguardia de la lucha. Hemos apostado a "Rosalinda" y hemos ganado. Frente al brillo de las baratijas y los espejitos imperiales, hemos seguido nuestro olfato buscando el aroma de las rosas de la revolución bolivariana en el jardín del Socialismo que estamos construyendo. Todos los miércoles nos sentamos frente al televisor a Dios rogando y "Con el mazo dando". Nos alimentamos de la fuerza que surge en todos los pueblos de nuestra patria. Un sentimiento colectivo para continuar defendiendo y construyendo el legado inmortal de nuestro Comandante Eterno. Donde vemos a gente que es justa con sus congéneres, agradecida por los bonos salvadores y oportunos del Presidente Maduro para sobrevivir en estas batallas. Gente que vive cada minuto de su vida como si fuera el último pero dando lo mejor de si mismas agradecidas por la vida. Capaz de regalar en cada segundo una sonrisa mientras te dice "Te amo" sin importar el genero. Nuestro pueblo es espectacularmente especial. Se arrecha cuando ve que le violan sus derechos. Pero sigue leal al legado de la revolución. Sabe que sus "lideres" no calzan en el molde de su propia imagen de lider que debe ser perfecto. Pero que no escapan a la crítica constructiva. Nuestro pueblo ha ocupado todos los espacios en medio de la musica, la alegría, los chistes, las bromas, las chanzas y todo lo que representa el buen humor. Pero jamás claudica ni claudicará frente a los que desde la acera de enfrente intentan deformar nuestra verdadera realidad.

Como una vez escribió Jean Paul Sartre, "La Suerte está echada". Somos un pueblo auto-contagiado por nuestra propia energía bolivariana. Somos humildes, sinceros y razonables. Pero nuestro indeclinable destino hacia el Socialismo no lo negociamos con nadie. En eso somos radicalmente fieles y leales. Y persistentes en alcanzar el máximo sueño de nuestro Padre Libertador. Quien piense que nos cansaremos en nuestro decidido empeño, se vuelve a equivocar. Jamas desfalleceremos. Cuando se trata de alcanzar objetivos revolucionarios, no damos nuestro brazo a torcer. Nuestros criterios son pristinamente cristalinos. Jamás nos avergonzaremos de ser Chavistas, Revolucionarios, Comunalistas, Socialistas, Patriotas y absolutamente Antiimperialistas. Durante todos estos años en que la revolución ha venido haciéndose una mujer determinadamente fuerte, valoramos el logro social que las misiones han alcanzado para cancelar la deuda que se habia acumulado afectándonos.

¿Que mejor radiografía pueden nuestros lectores percibir de la estructura moral de un pueblo que ha derrotado al imperialismo yanqui día tras día desde que nos hicimos seres conscientes bolivarianos? Y si estamos conscientes de lo que hemos alcanzado y de lo que somos, ¿Quien dijo miedo?



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Juan Manuel Olivera Melendez


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