El tiempo, es el factor determinante

¿Cuánto demorará para que la mano invisible del mercado equilibre las diferencias sociales? ¿Cuánto tiempo se necesita para que el "gran salto" de Maduro (el gran viraje, diría CAP) genere abundancia y bienestar? ¿Cuándo regresarán los emigrados? ¿Cuánto tiempo para que estalle la muchedumbre asaltando mercados, y se paren los trabajadores?

Toda promesa está condicionada por el tiempo, el tiempo lo dirá. Mientras tanto la carga del sacrificio recae en las mayorías más desvalidas, todos saben cuál es esa mayoría, empleados, obreros, desempleados, y sus hijos, pensionados y jubilados… todo aquel que no cuenta con dólares, que no sea dueño de una red de súper mercados, que no sea diputado profesional o de la lumpen sociedad de los mafiosos, o dueño de una fábrica de conservas de pescado, o presidente de Banesco, asesor económico etc., todo el que no sea capitalista o trabaje o se beneficie de él.

Esa idea no es nueva ni la inventó Nicolás Maduro. La "fábula" (porque no es sino eso) de la "mano invisible del mercado" tiene doscientos años, y coincide un poco con las sociedades capitalistas más desarrolladas y en sus momentos boyantes de riquezas, cuando el resto del mundo padece más hambre azotado por sus guerras y explotación. Y la otra fábula, la de Maduro tiene un poco menos de tiempo, es la de los revolucionarios cansados, de los que piensan que al capitalismo se lo puede domeñar con reformas (el "socialismo en lo social"), y en el ínterin, mientras arrancan los motores, los pobres pelamos bolas, nos inmolamos por la macroeconomía. Pero, igual, las dos son fábulas. El capitalismo solamente se salva a sí mismo, con el sacrificio material y moral del resto de la sociedad; muchos marginales, sus esclavos, los trabajadores y desempleados que les sirven de recarga, y el sacrificio de la naturaleza.

El socialismo y la revolución socialista se centran en el ser humano, en la vida humana y la vida natural que le da sustento. Sus métodos y sus armas son la conducta socialista, los valores socialistas y sus prácticas; deben ser las armas que protejan la vida, la solidaridad con la especie, las que no sacrifican un ser humano por razones prácticas o por una promesa en la paz de los pendejos. Sus métodos prefiguran la sociedad que se quiere conquistar. El socialismo no promete a la sociedad, la compromete.

Cuando se gobierna con promesas y mentiras en nombre de socialismo se lo calumnia; el socialismo es apiadarse de la vida, es altruismo, no mentir ni mentirse respecto a la realidad. Las promesas de Maduro, las burlas con los cambios en el gobierno, y las declaraciones de Jaua sobre la deserción escolar son métodos infelices, demagogia socialdemócrata al estilo más despreciable de los adecos y los copeyanos hipócritas, de María Corina, de Allup, de Capriles y todos los demás farsantes de derecha, no hay ninguna diferencia.

¿Qué vamos a hacer los venezolanos de a pie mientras viene el "gran salto", mientras se frena la inflación, se calman los aprovechadores, mientras se produce, se siembra, se exporta y se distribuye la riqueza?; ¡vamos a trabajar!, sí, pero ¿Para quién, y para qué? Esto no lo dice Maduro, ni Jaua, ni nadie en el gobierno, solo vaguedades, generalidades, frases rimbombantes y vacías. Estamos atados a uno bonos miserables, y mudos con un mendrugo de pan en la boca, viviendo de la caridad. Y una sociedad fragmentada y que vive de la caridad es fácil de engañar y dominar, no es lo que queremos. Queremos un pueblo verdaderamente protagonista y luchador que tome el control de su destino, unido, consciente, sano, culto y solidario, no relegado y usado solo para votar y rellenar calles y plazas en actos electoreros. Un pueblo fragmentado y engañado no puede defender nada, un pueblo mercenario no es un pueblo, es una muchedumbre, eso es lo que el gobierno de Maduro quiera hacer de nosotros, una muchedumbre sin ideología, sin razones sagradas para pelear y vivir, mercenarios y delatores al servicio un poder, cada vez más concentrado y en cada vez menos personas.

El tiempo determina lo que será nuestro futuro, depende de nosotros ponerlo a nuestro favor, vencer las promesas, hacerlo nuestro tiempo sin que sea incierto, volver a Chávez y al Plan de la Patria original, el cual nos es necesario para retomar el camino en socialismo, sin devaneos capitalistas, sin sus armas melladas, sus métodos, sus mecanismos. Hay que rechazar resueltamente la idea del "socialismo en lo social", la cual es un disparate que justifica las soluciones capitalistas para una crisis que es capitalista. El socialismo es uno solo, material y espiritual, y sirve a toda la sociedad. No puede existir socialismo sin que la propiedad de los medios de producción sea social, sin el control social de nuestro sustento material, es la única manera de poder construir nuestro futuro, demoler las promesas, desvanecer las "fábulas" con el trabajo de todos y para todos, dejar de ser entes pasivos para ser protagonistas de nuestra historia, darnos nuestro propio tiempo, sin incertidumbres.

 16/06/2018



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Marcos Luna


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