Marcos Luna está en la luna

Primero que todo, no se moleste por el título, señor Luna, es uno de esos trucos que aprendí en publicidad: usar juegos de palabras para llamar la atención. En realidad, usted está casi todo en la tierra, menos sus ideas, que vuelan en el éter del subjetivismo.

Uno de los problemas de los radicales socialistas venezolanos es que nunca van a llegar al poder, porque no tienen sentido de la realidad. Actúan en un mundo que solo está en sus mentes. A pesar de que intentan dictar clases de socialismo científico, son en realidad socialistas utópicos. Poseen además un pensamiento estático, como si el tiempo no hubiera pasado y las experiencias humanas no hubiesen ocurrido. No voy a responderle a Marcos Luna con estupideces personales ni descalificaciones. Voy a hablarle de política.

En primer lugar, a mí me preocupa menos la supuesta "pureza" de un socialismo libresco que la realidad de un pueblo que está (estamos) sufriendo mientras los pensadores discutimos. He dicho y sostengo, señor Luna, que el socialismo no es posible en un solo país, por lo tanto, en cuanto a mí, la tarea inmediata de la Humanidad no es construir el socialismo, sino derrotar la hegemonía de Estados Unidos, sin lo cual el socialismo seguirá siendo una utopía del tipo que usted maneja. Usted quiere un socialismo por decreto, un socialismo a juro, como si los cambios respondieran a sus deseos personales. Y de paso le recuerdo, porque lo escribí antes de las elecciones, que yo no voté por Maduro porque me guste mucho el Gobierno, y aclaré que no soy gobiernero. Voté por Maduro porque es antiimperialista como yo, y para mí ese es el dato principal.

Yo no tengo en el centro de mis preocupaciones a Maduro, ni a favor ni en contra. Pero sí me molesta que algunos vivan criticándolo, sacándole el cuerpo a las responsabilidades que tenemos todos los demás, como si la tarea que tiene este hombre fuese tan fácil. Ya quisiera ver yo a estos socialistas utópicos metidos en sus zapatos, manejando este berenjenal, con enemigos de todo tipo, internos y externos, en medio de una mega crisis universal, y de conspiraciones, sabotaje, sanciones, cayapa neoliberal. Yo respeto al Presidente, más allá de que tengo diferencias con él. Y no le estoy pidiendo que me regale "mi" socialismo, sino que encabece los grandes cambios que creo debemos hacer (todos) para que el pueblo viva un poco mejor.

Usted dice, señor Luna, que "Nacionalizar la banca privada es un objetivo estratégico socialista, nos obliga a la organización y a pensar, estimula la inteligencia estratégica y táctica. Hay que organizarse para hacerlo, no tener lista necesariamente una organización adecuada para nacionalizar la banca, hay que irla haciendo, nunca habrá una organización socialista acabada, hay que inventarla, la única condición para poderse organizar en el proceso es tener clara la estrategia, saber para qué se quiere hacerlo… Para cambiar un sistema, el cual tiene una finalidad, hay que construir otro sistema, que también debe tener otra finalidad" ¡Caramba, eso es precisamente lo que digo yo cuando planteo socializar el Estado! La diferencia con usted es que hago propuestas concretas, no para que me las aprueben porque sí, sino sobre todo para estimular el debate, que es lo que más me interesa. Usted parece estar de acuerdo conmigo cuando dice que la nacionalización de la banca es un objetivo "estratégico", es decir que está en el panorama, pero se debe crear las condiciones: "Hay que organizarse para hacerlo, no tener lista necesariamente una organización adecuada para nacionalizar la banca, hay que irla haciendo, nunca habrá una organización socialista acabada, hay que inventarla" ¡Gracias por su apoyo!

Usted dice: "El señor Francia descarta el socialismo porque lo mira como un sistema de organización de la sociedad que da origen o es el resultado de un cambio en las formas de producción, del cambio de propiedad de los medios de producción, de la economía, y para nosotros no es así. La organización de la sociedad socialista se hace en la medida que se resuelven los enigmas del socialismo". Invito al lector a que analice detalladamente esta última aseveración, y me diga si no le parece que es, sobre todo y precisamente, enigmática: no aclara nada, no propone nada, es una entelequia que se desarrolla en el mundo fantástico del subjetivismo.

Usted dice: "El fin humanista del socialismo manda sobre los medios, el fin no justifica los medios, y en eso, aunque parezca paradójico coincidimos con Maquiavelo, el cual redactó tantas teorías y constituciones para Estados nacionales como fines políticos o formas de gobierno imperaban en ellos. El fin del socialismo exige que sus "medios" contengan la criatura de la sociedad que queremos. El fin justifica los medios… siempre y cuando los últimos se adecuan al primero". Hay que tener un talento especial para usar tantas palabras y no decir ni proponer absolutamente nada.

No voy a detenerme en su obsesión contra Maduro, porque en realidad Maduro no es más que alguien tratando de hacerlo lo mejor posible, cosa que no siempre logra, como nos pasa a todos, menos a los socialistas utópicos, que viven en un mundo de palabras, de interpretaciones idealistas, en el cual el error está excluido de antemano, porque las palabras son maleables, huidizas, elásticas. Proponer generalidades es la forma más conocida de no proponer nada.

Usted dice que mis propuestas buscan "presionar al capitalismo para que sea un capitalismo decente, y por el otro lado los capitalistas, presionando, a costa de exterminar la sociedad entera, si es preciso, para tener el control total de la renta petrolera, de las minas, de la economía y todos sus procesos etc. etc., y si es necesario del mismísimo poder político". Bien, yo propongo algo más simple: reconocer que el capitalismo tiene todo ese poder que usted dice y llegar a acuerdos mínimos para ayudar a la recuperación de la economía y mejorar la vida del pueblo, mientras esperamos sentados a que usted y todos los socialistas utópicos hagan la Revolución algún día, tomen el poder y nos decreten el socialismo como un regalo caído del cielo, cual maná.

Para no prolongar esto demasiado, acepto que usted disienta de mis ideas, claro está. Pero al menos hágame el favor de proponer algo concreto, porque mientras nosotros pensamos, hay un pueblo pasando trabajo todos los días. Si la Revolución se cae, el imperialismo gana, y entonces perdemos lo principal para todos (me refiero a todos en el mundo): la independencia de Venezuela. Si el socialismo es, como usted dice, un enigma, habrá que desentrañarlo mientras nos ocupamos de lo principal. Vayamos paso a paso.

Es probable que usted ensaye una contra respuesta. Por mi parte, me desengancho de una vez pues, como siempre digo, que cada quien sopese los argumentos, use su discernimiento y se haga su propia ideas de las cosas. En modo alguno voy a empeñarme en "ganar" ninguna discusión.



 



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Néstor Francia


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