Qué puede y qué debería pasar después del 20 Mayo

No hay que esperar mucho de Maduro si gana, los primeros días habrá una rotación del mismo equipo en el gabinete, como en el volibol. Luego una reacción explosiva en contra de la especulación y las presiones económicas, ¡Buun!... El sunddae con sus camisas rojas ocuparán las pantallas de plasma alternando con detalles de los precios especulativos; algunos primeros planos del superintendente sudoroso regañando a un portugués; secuencias con tomas subjetivas de los allanamientos a los depósitos y supermercados; un plano medio ¡Control obrero!, y detrás el logo de Kellog, más abierto, ¡Así, así, así es que se gobierna! Se ven al fondo algunos puños levantados. Diosdado continuará todos los miércoles con sus denuncias anti conspirativas, se burlará y desestimará la fuerza del enemigo, como siempre (esto será sospechoso, siempre lo es y lo ha sido); la televisión del gobierno y sus redes sociales, como el hidrógeno en las reacciones atómicas, se encargaran de acelerar la explosión mediática, pero, después de unas semanas ¡uusss…sssp!, ¡la implosión mediática!, todo se recogerá y volverá a ser como antes: después del 20M, si gana Maduro, habrá que darle razones al pueblo, por un tiempo, para que no desespere.

Mientras tanto, lo esperado. Otra vez Maduro le ofrecerá su mano a Trump, solicitará un diálogo (con respeto) al gobierno de EUA, enviará emisarios, gente que sepa ponerse de rodillas, las dos en tierra, sin muchos escrúpulos. Comenzarán las conversaciones secretas para financiar a PDVSA con dinero del FMI, y ¡Que sigan los planes para potenciar al capitalismo! "¡Camaradas, sigan intentando encender esos motores, por la Venezuela Pontencia!... Y no se olvidarán de alimentar la pobreza y la paz social con las cajas del Clap y los bonos por goteo del carnet de la patria. Por si acaso, tendrá siempre listas las OLP y una suspensión de garantías a la mano, en nombre de la paz. Maduro intentará llevarnos poco a poco al mismo destino de antes, o de siempre, aquel que le señaló hace cinco años el capital.

Pero después del 20M podría ganar las elecciones la oposición de derecha (o externa), la de Falcón y Bertucci, y de forma más directa llegar al mismo puerto maldito. Dolarización, fin del Banco Central y bienvenida Caja de Conversión; solicitud de créditos a FMI y el BM; privatizaciones masivas de los servicios públicos y de salud, como en época de CAP, como en la argentina de Menem y de Macri; créditos con condicionamiento, es decir, habrá que necesariamente recostar la carga de esa deuda en los hombros de la población más ignorante, pasiva, fraccionada y confundida de la sociedad, la clase media baja (la otra simplemente se terminaría de ir), los trabajadores y los más pobres. ¿Para qué? Para "sanar la economía" y "estimular" las inversiones, mediante la "flexibilización" de la ley del trabajo o su modificación (eliminación de la inamovilidad laboral, por ejemplo); despidos masivos; eliminación del seguro social y bienvenida a los "Fondos de pensiones" (otro negociote para la banca privada); pensiones de vejes después de los 65 años; congelación y reducción de sueldos y salarios; aumento de los servicios públicos, ya privatizados; liberación de las matrículas universitarias; liberación de precios… y un aumento considerable de la represión. Existe la posibilidad de suspender las garantías públicas (menos las económicas), convirtiendo de hecho al Estado en lo que siempre ha debido ser para ellos: en una fuerza represora, una dictadura policial directa. Después del 20M, el destino de Venezuela puede ser éste descrito aquí, con algunas variantes cosméticas, pero esencialmente éste: así lo requiere, así lo demanda el capital, así lo exige su lógica.

Otra cosa distinta es lo que debería pasar.

Después de estas elecciones –como que somos socialistas- deberíamos decirle al presidente que en Venezuela NO cabemos todos, es decir: o todos tenemos los mismos derechos y oportunidades materiales de vida, o son los ricos privilegiados los que tienen todo. Los revolucionarios chavistas y socialistas, deberíamos pensar en la vuelta al gobierno para corregir estas vaguedades, más todos los desastres ocasionados por el reformismo y el desgobierno (no importa quién sea el ganador, hay que luchar con él en todos los terrenos).

Deberíamos volver sobre ese problema: el reformismo. Hay que escuchar de nuevo a Chávez llamando la atención sobre el facilismo de coger ese camino, advirtiéndonos de sus hechizos; al Che, hablándonos de la imposibilidad de hacer la revolución con las armas melladas del capitalismo. Vamos a estudiar bien lo que ha pasado en estos cinco años para poder detectar dónde está o están los errores y poder avanzar con paso seguro en la retoma de la lucha por nuestra independencia económica, pero del capitalismo, de su lógica. También deberíamos jurar en el cuartel de la montaña, no volver a jurar en vano.

Deberíamos revisar las acciones políticas de nuestros cuadros y dirigentes, y hacer control de daños del aparato burocrático y político, convocar un debate público sobre la necesidad del partido, pero como una organización de cuadros socialistas, no de clientes, que sea el laboratorio donde se geste la crítica necesaria, la democracia y la sociedad que queremos.

Después del 20M deberíamos apuntalar nuestras banderas de luchas por el socialismo, rescatar la política y el trabajo político en las calles, siempre acompañado de la crítica y la democracia socialista. Dejar el vicio a la publicidad capitalista para sustituir el trabajo de formación y el debate político.

Deberíamos llevar a un largo debate televisado el tema de la rectificación de los planes entreguistas en el Arco minero y en nuestra industria petrolera. Y con él comenzar a rescatar, de la distracción y la frivolidad, la función democrática y socialista que deben tener estos espacios de difusión, o sea, los medios de difusión del Estado. Retomar el entusiasmo trasmitido por Chávez por el debate y la participación, sin miedos (pública, abierta, sin censuras), antes de que el reformismo contuviera el impulso chavista y lo envileciera con manipulaciones, con shows, luego con promesas y mentiras de soluciones individuales y egoístas; antes que el reformismo terminara abandonando a los pobres a la fauces del tiburón capitalista, todos amarrados a una caja de comida y un carnet.

Después del 20M deberíamos a rescatar el rumbo al socialismo por el bien del planeta, agobiado de tanto buscar salidas a las guerras, a las migraciones, el hambre, a las enfermedades, dentro de la tiranía del capital.



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Marcos Luna


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