Venezuela no celebra el Día Mundial del Agua

Lamentablemente, Venezuela es el país sudamericano con el mayor déficit en el acceso público al agua potable. La ausencia de políticas ambientales, que gestionen eficazmente el suministro del vital líquido a toda la población venezolana, viene castigando el modo y la calidad de vida de los 30 millones de venezolanos.

Derroche, negligencia, conformismo. Es un secreto a voces. Yo no soy un resentido social, solo digo la verdad.

En ningún estado venezolano se goza del agua potable los 365 días del año. En todos los estados venezolanos existen graves problemas en el servicio del agua potable, lo cual genera una emergencia sanitaria en el interior de los hogares, y se destruye el conservacionismo en el exterior de las calles bolivarianas.

Es horrible no tener agua para bañarte, afeitarte, cepillarte, y para lavar la ropa.

Sientes frustración, impotencia y angustia, porque no hay agua para higienizar la porcelana del urinario, y porque no hay agua para dormir rechinando de limpio.

Tú quieres lo mejor para tu familia, pero la pobreza te tiene hundido en la depresión.

Si eres venezolano de a pie, yo sé que lloras muchísimas lágrimas en la noche, porque no tienes acceso al agua potable en el amanecer. Si esas lágrimas se pudieran recoger y reutilizar, seguro que en un abrir y cerrar de ojos llenaríamos la represa del Guri.

Pese a que la revolución socialista dice ser muy distinta a la revolución capitalista, en el fondo de la oxidada botella, ambas revoluciones siempre privatizan y secuestran el derecho constitucional, que tiene toda la ciudadanía venezolana de disfrutar el agua potable en sus hogares.

Pero a qué malditos hogares venezolanos nos referimos, si la mayoría de los venezolanos que no tienen acceso al agua potable, son los mismos venezolanos que sobreviven en la marginalidad de barrios, ranchos e indigencias.

Millones de venezolanos que no tienen plumas para escribir, y que no tienen alas para denunciar las injusticias, pero aquí hay un cóndor que vuela por los más desafortunados, y que reivindica el corazón de los más humildes.

Los organismos ambientales venezolanos que rigen el libre acceso al agua potable, como la Hidrológica de Venezuela (Hidroven) y el Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas, siempre juegan con la salud física y emocional del pueblo venezolano, y no les importa que la abuela muriera sin bañarse en el cuchitril.

Si tienes plata en los bolsillos, habrá agua para beber hasta en los áridos médanos de Coro.

Si no tienes plata en los bolsillos, no habrá agua para beber ni en el mismísimo Salto Ángel.

La desesperación de los venezolanos por no tener agua potable, incrementa el malestar de la colectividad por culpa de una longeva crisis, que tendrá su fin en las próximas horas meridionales.

A su vez, la falta de Educación Ambiental en el discernir de la sociedad venezolana, ha venido enfatizando los traumáticos racionamientos del agua potable en todo el país, por lo que se agudiza el rechazo popular de nuestro prójimo, a una cruda realidad que podría revertirse con la mencionada educación ambiental, siendo la única luz positiva de cambio a corto y a largo plazo.

En Venezuela se obliga a racionar el acceso al agua potable, pero no se busca racionalizar el motivo, que justifique el racionamiento de esa agua en los colegios, en las universidades, en los hospitales, en las plazas, en las oficinas y en los parques.

Los venezolanos que tienen plata en los bolsillos, compran costosas bombas eléctricas y gigantescos tanques de plástico, que permiten succionar y almacenar el agua, garantizando el acceso al agua con trampas fabricadas por la ciencia moderna.

Los venezolanos que no tienen plata en los bolsillos, no pueden comprar una maldita gota de agua para refrescar a sus resecas gargantas, pero como de costumbre, nadie quiere ponerse los zapatos de los malditos vagabundos.

Agua hay en todas partes del planeta Tierra, y Venezuela no es la excepción a la regla, porque los venezolanos somos habitantes caribeños del planeta Tierra.

Por eso nos preguntamos: ¿Por qué en Venezuela hay un déficit tan grande en el acceso al agua potable?

Aprendamos de las malas experiencias, para no ahogarnos en un vaso de agua envenenada.

Yo tuve la desgracia de nacer en el estado Zulia. Un estado venezolano que se jacta de tener el majestuoso Lago de Maracaibo, reconocido como el lago más grande de toda la geografía sudamericana. Un legendario cuerpo de agua dulce, que tiene toneladas de agua dentro de sus profundidades, para abastecer a todos los chinos de la China, y para aplacar la sed de todos los sedientos niños africanos.

Sin embargo, Zulia es el estado venezolano más golpeado por el déficit de agua, siendo un persistente inconveniente que perjudica a toda la región occidental del país.

Maracaibo fue una de las primeras ciudades fundadas en Venezuela. Ese respetado título honorífico que ostenta la capital del estado Zulia, se tradujo en improvisación, ignorancia e ingenuidad.

Se pensaba que la explotación petrolera, provocaría riquezas para los oriundos y foráneos, por lo que el estado Zulia sufrió un agresivo proceso de industrialización y de sobrepoblación, donde todos deseaban ensangrentarse las manos con el petróleo.

Gente y más gente llegaba y poblaba toda la patria zuliana, buscando que el contaminante y rentable crudo oleaginoso, pagara los pañales sucios de los millones de muchachitos que nacían a diario.

El hermoso Lago de Maracaibo, pronto se convertiría en el más grande basurero de la población zuliana. Los derrames petroleros, los residuos sólidos domésticos y los desperdicios industriales, se encargaron de intoxicar las sagradas aguas del Lago de Maracaibo, impidiendo que los indígenas pudieran seguir alimentándose de sus costas, pese a que los pueblos originarios fueron centinelas de su milenaria belleza.

Pero por desgracia, las riquezas que codiciaban los zulianos y las zulianas, se las llevaron los gringos de las transnacionales petroleras norteamericanas, con la absoluta autorización de los corruptos gobiernos venezolanos.

En un santiamén, colapsó la infraestructura de los servicios públicos del estado Zulia, y los acueductos, los embalses y las tuberías que suministraban el agua potable, fueron insuficientes para cubrir la alta demanda del vital líquido, por lo que se extinguieron las fuentes de agua confiable para el consumo humano.

A finales del siglo XX, el Lago de Maracaibo resplandecía con peces muertos, manchas de hidrocarburos, corrosivas lentejas marinas, neumáticos rotos, latas de aluminio, discos rayados de vallenatos, botellas de cervezas, y más sucios pañales tirados a lo largo de sus playas, que lo convirtieron en la cloaca preferida de los zulianos, para defecar el atroz consumismo que oscureció su antagónico retrato.

En menos de 100 años venezolanos, se destruyó el equilibrio ecológico que había mantenido el Lago de Maracaibo, por más de 30 millones de años en la Tierra, siendo uno de los peores ecocidios que se ocasionó en América Latina.

Ahora en pleno siglo XXI, hay familias zulianas que llevan años sin acceso al agua potable. Usted leyó perfectamente bien, hay familias zulianas que llevan AÑOS sin una maldita gota de agua potable en sus tuberías, pero lo más insólito, es que cada día hay más mujeres embarazadas en los suburbios de los barrios zulianos, pese a que llevan años sin tener acceso al agua potable en esos criminales barrios.

Aunque los zulianos todavía tienen la estampa del Lago de Maracaibo, fue tan permanente su contaminación ambiental, que el lago ya no puede ayudar a las más humildes familias zulianas, y se ha convertido en un arcaico paisaje de la colorida cultura zuliana, que no genera frutos de progreso ni sustentabilidad para la ciudadanía.

Yo no soy un soñador, no soy un tonto, no vivo en las nubes. Aunque usted no lo crea, hubo un día de la vida terrenal, cuando las aguas del Lago de Maracaibo estuvieron 100% limpias, estuvieron 100% cristalinas, y estuvieron 100% bendecidas por Dios.

El problema es que la gente se acostumbra a lo malo, a lo fétido, a lo insano. No se puede imaginar que las aguas del Lago de Maracaibo, estuvieron inmaculadas bajo el azulado cielo de la Chiquinquirá, y que eclipsaron a los rozagantes rayos de Sebastián.

Lo peor de todo el crimen ecológico, es que muchísimos zulianos aceptan con sumisión la falta de agua potable, no reclaman el derecho constitucional de recibir agua limpia, y hasta me atrevería a decir, que muchísimos zulianos disfrutan no tener el servicio de agua potable.

Yo no voy a censurar mis palabras, por miedo de herir los sentimientos. Considero que tengo una base sociológica lo suficientemente objetiva, como para poder hacer críticas sociales, que aunque duelan en el alma no dejan de ser ciertas.

Muchísimos zulianos disfrutan no tener el servicio de agua potable, porque en la mediocridad de sus absurdas vidas, simplemente quejarse a diario por el fastidio de no tener agua, es un motivo de adictiva conversación, es un motivo para matar el tiempo, y es un motivo para justificar la injustificable existencia.

No hay protestas, no hay manifestaciones, hay complacencia por la falta de agua.

Se siente feo escribirlo, y se siente terrible sentirlo, pero sigue siendo cierto.

Recordemos que hay miles de zulianos, que nacen en la clandestinidad de las barriadas más asquerosas de Maracaibo. Nacieron como animales de madrigueras, sin la luz del sol, gateando entre ratas, presos en la oscuridad, sin autoestima, sin sueños por conquistar, sin nada. Por eso ellos no exigen soluciones a los gobiernos, porque ni siquiera tienen cédula de identidad para votar en las elecciones, porque ni siquiera se sienten dignos de ser llamados seres humanos, y porque piensan que el agua es un privilegio que no merecen tener.

Cuando te metes en los peores barrios maracaiberos, no hay agua por ninguna parte, pero hay una epidemia de adolescentes embarazadas en esos barrios. Allí se pone a prueba tu sentido humanista, y tu capacidad de tolerar lo chocantemente intolerable.

Recordemos que en la infernal ciudad de Maracaibo, ya se han superado los 50 grados de sensación térmica, por lo que el abrasivo calor sumado a la falta de agua, genera una invariable problemática ecológica, que será imposible de resolver en el futuro.

En la actualidad, ningún zuliano confía en el servicio público del agua potable. Todos saben que el agua está llena de microbios, bacterias y gérmenes, porque los embalses y las plantas de tratamiento, no tienen el mantenimiento adecuado para garantizar su pureza. La poquísima gente zuliana que goza del agua potable, debe hervirla y mezclarla con gotas de cloro, para eliminar los altos niveles de toxicidad que presenta.

La ausencia de lluvias durante períodos prolongados a causa del fenómeno meteorológico "El Niño", también ha golpeado con fuerza a toda la región zuliana, y el espíritu del agua es un fantasma en los cuatro puntos cardinales.

Todos los zulianos sudan litros de sudor por el maloliente calor, pero no hay suficiente agua en el sequísimo estado Zulia, para que todos los zulianos se bañen y respiren la agradable dignidad.

El colosal Lago de Maracaibo con sus 13.000 km2, terminó siendo una ironía de la vida, una incomprensión del destino, y una fatídica pesadilla de Venezuela.

Aprendamos del penoso caso del estado Zulia, un estado bendecido con un extraordinario sol radiante, con fuertes corrientes de aire y con altas temperaturas en sus cimientos, pero que jamás supo aprovechar las renovables bendiciones de la energía solar térmica, de la energía eólica, de la energía geotérmica y de la energía mareomotriz.

Por eso cada 22 de marzo: "Día Mundial del Agua", los venezolanos debemos reflexionar sobre el cuidado que merecen los recursos naturales, que son regalos en épocas de bonanza, y que son tesoros en épocas de crisis.

Entendamos que todo lo bueno proviene de la Madre Naturaleza, y que todo lo malo que nos ofrece el Mundo proviene del capitalismo salvaje, que solo piensa en comprar y vender más sucios pañales en el supermercado.

¿Ahorras el agua potable? Te felicitamos por tu sabiduría y que dios te bendiga.

¿Malgastas el agua potable? Te asesinamos por tu egoísmo y que el diablo te maldiga.

No obstante, queremos decirte que Dios te invita a cambiar la indiferencia, por mejores hábitos ecológicos que favorezcan a tu comunidad, y que puedes adoptarlos practicando un estilo de vida amigable con el Medio Ambiente, ahorrando el agua potable, reparando las fugas y goteras de tu vivienda, y compartiendo manantiales de esperanza con las familias más desposeídas.

Puedes visitar mi cibermedio Ekologia.com.ve y aprender el verdadero Ecosocialismo.

Gracias al equipo de Aporrea.org por publicar mi artículo. No hay duda que Aporrea.org es el único medio de comunicación alternativa, que se compromete en publicar contenidos de relevancia socio-ambiental para Venezuela.

Recordemos que el agua debe ser un bien común de acceso público, NO debe ser una mercancía privada de acceso restringido.

Hoy es un buen día para enamorarte con una gota de agua, y amar sin condiciones a nuestra querida Pachamama.



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Carlos Ruperto Fermín

Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Egresado de la Universidad del Zulia en Venezuela.

 carlosfermin123@hotmail.com

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