Hugo Chávez: un líder imprescindible para nuestro pueblo

I

En Venezuela, a partir de 1998 y ante el desencanto de la gente por el tipo de democracia que teníamos, por los liderazgos y por las instituciones, surgió la necesidad de un líder, un orientador que ayudará la sociedad venezolana a salir de la trampa enmarañada representada por la democracia puntofijista y de fachada agónica, dirigida por unas elites parasitarias y egoístas que saquearon este país. En esas circunstancias, de las entrañas del pueblo oprimido surgió un líder: Hugo Chávez Frías. Y hoy los seguidores de su proyecto, de su discurso, de sus ideas y de todo lo que significa su legado, somos chavistas. Ese es nuestro líder supremo, ese es nuestro comandante que guía espiritualmente los pasos victoriosos de la revolución sociedad.

Por la fe que nos inculcó desde aquel 4 de febrero de 1992, aunada a la nuestra que es inquebrantable también, nos fuimos blindando en conciencia y acción transformadora y con sus pensamientos y su voz construimos los faros que hoy alumbran los caminos de la revolución. Poco a poco la nostalgia del miedo se fue diluyendo y aprendimos a despertarnos cada día con la conciencia blindada para seguir avanzando, seguir construyendo y transformando la revolución. ¡Ah, qué gran tarea, qué gran tarea! nos dejaste, Comandante.

Por ello, hablar de Hugo Chávez no resulta nada fácil, porque uno pudiera quedarse corto en sus múltiples facetas de líder, de soldado, de amigo, de padre, de estadista, de lector, de escritor, de jugador de beisbol y hasta de "cantante". Por eso, cuando se anunció su deceso aquella tarde del 5 de marzo de 2013, la noticia impactó a la mayoría de la sociedad venezolana, que hasta el último momento mantuvo la fe y la esperanza que el líder de la revolución venezolana superara esa emboscada que le había jugado el destino. Lamentablemente ese día perdimos a un extraordinario ser humano, que hizo de la política un instrumento para ayudar a su pueblo y a quien le dejó bien claro el sentido de patria.

El solo hecho de recordar al Comandante Supremo Hugo Chávez nos enaltece el pensamiento y los sentimientos se desbordan por las fibras del alma, desde donde brotan las corrientes cristalinas de la fe por la obra y el legado de ese gran hombre, cuyas palabras retumban cada día con más fuerza en la conciencia de todos los venezolanos y venezolanas.

Sin duda alguna, cinco años después de su desaparición física, Hugo Chávez Frías sigue siendo una figura de estelar referencia para la lucha revolucionaria de los pueblos del mundo. Más allá de los comentarios y posiciones de la derecha venezolana, de las oligarquías latinoamericanas y la ultraderecha de supremacía blanca que gobiernan el imperio norteamericano y gran parte de Europa, el hombre de sabaneta es el gran líder de la política venezolana y latinoamericana del Siglo XXI, destacándose fundamentalmente por su accionar revolucionario y su amplio pensamiento de cambio y transformación profunda de las estructuras del Estado. En ese sentido, puede señalarse que hay un hilo conductor, puntos de partida y de encuentros que permiten hablar de la evolución de su pensamiento, el cual se puede analizar -según nuestro criterio- desde tres planos que tienen que ver con la personalidad del líder, el contenido de su discurso y el alcance de sus propuestas.

Hoy su recuerdo es un legado de aprendizaje y de enseñanza que se convierten en lecciones de vida para todo un pueblo que despierta cada mañana invocando su nombre para no desmayar en la lucha diaria.

Efectivamente, en esta historia reciente o casi presente diría yo, conocimos la grandeza de un extraordinario ser humano, humilde, pero con una fuerza, con un amor inmenso por su pueblo, por su gente, por su país. Es Hugo Chávez es ese gran ser humano.

Cuando partió a la eternidad, juramos no defraudarlo y tampoco permitir que nos quiten la patria que nos dejó. Y hoy le decimos: aquí está tu pueblo de pie, maduro, más firme y comprometido que nunca y con la voluntad y la fuerza de un gigante para vencer a tus enemigos, que también son nuestros enemigos; para defender tu pensamiento en todos los terrenos y perpetuar tu legado en las neuronas del alma de cada hombre y mujer venezolana, de los pueblos de América Latina y del mundo.

Desde su partida, pareciera que la vida avanza lentamente y con el respirar del tiempo el pueblo va meditando sobre los más hermosos recuerdos que dejó el Comandante Chávez. Son esos mismos recuerdos que palpitan en nuestros corazones y se vuelven ideas poderosas, relámpagos que retumban en medio de los silencios, cuyos ecos se extienden por el cielo infinito de las ideas.

II

Precisamente, es través de debates intensos, discursos y acciones políticas contundentes como Hugo Chávez fue construyendo un proyecto de transformación de la sociedad venezolana, que apuntó inicialmente, a una ruptura definitiva con el modelo político del puntofijismo, para luego ir más allá y con estrategias firmes lograr avanzar en la ruptura definitiva con el modelo capitalista, proponiendo el modelo socialista como alternativa válida ante el capitalismo que se hunde en sus propias teorías, arrastrando a millones de personas a la más terrible miseria y exclusión.

A pesar de las duras circunstancias políticas que le tocó vivir, el pensamiento político de Chávez no se amilanó, más bien se abrió camino ante las tempestades para ir al encuentro con las realidades y a partir de allí empezar a revertir situaciones adversas. Desde la visión de la izquierda y del pensamiento de Hugo Chávez, el modelo capitalista significa pobreza para la mayoría y riqueza y bienestar para una minoría. Es por ello que hay que ir a la esencia de los problemas, a la raíz de la realidad y desde de allí, construir las propuestas de cambio para cimentar una nueva realidad. Esa es la esencia del pensamiento político de Hugo Chávez, quien constantemente hizo llamados para que todos nos incorporáramos en esa gran tarea de crear las bases y las estructuras de la nueva patria. Si comparamos discursos, acciones y el pensamiento de Hugo Chávez con otros gobernantes venezolanos y latinoamericanos, vamos a encontrar visiones totalmente diferentes y encontradas acerca del Estado, sus instituciones, el proyecto nacional, tanto en sus componentes políticos como ideológicos.

Entonces, la fuerza propulsora de la revolución venezolana viene del liderazgo, la capacidad de mando y visión de Hugo Chávez, quien encendió la llamarada de la esperanza, el fuego ardiente de nuestro pueblo y del resto de los pueblos de América Latina y del mundo, invitándolos a despertar en el amanecer del alba de la nueva etapa revolucionaria. Por ello, el llamado es seguir luchando ante esta incesante coyuntura revolucionaria y defender su legado No debemos desmayar ni un instante en apoyar la lucha revolucionaria y las ideas y el pensamiento del comandante Hugo Chávez, nuestro líder. Es el guía y constructor de un nuevo ideal de revolución, esa que es pacífica, democrática y contundente. Chávez fue y será siempre un fenómeno político, porque su pensamiento se reaviva con cada centellazo de las fuerzas de los enemigos y de los tiempos.

En contraposición al liderazgo fulgurante de Hugo Chávez, busquemos aquí y más allá de nuestras fronteras referencias parecidas y al mismo nivel que haya existido en estos últimos veinte años, y tal vez sólo encontraremos escombros errantes, figuras políticas que huyen cobardemente ante el desenlace de su propia tragedia. Vemos el caso de la oposición venezolana, que a cada paso que dan, en su huida cobarde van dejando la marca de las bestias, por su irracionalidad, su odio, su pensar distorsionado y planes descarriados. Y como no moran en la verdad, cada día se hunden en las tinieblas del rencor, que los arrastra hacia el exilio, la autoclandestinidad y la lucha mediática distorsionada. La locura real de la oposición siempre ha sido tratar de hacer lo que no se puede hacer: saltarse el entramado constitucional y los tiempos de la realidad. Pero ha llegado la hora de la verdad y el tiempo es la mejor prueba, el momento para desenmascarar la inmoralidad y la intolerancia opositora y su lucha irracional contra el gobierno, la democracia y el Estado Venezolano. Ese discursos de ayer, "no más Chávez" y ahora "fuera Maduro", son parte de su delirio, de su ignorancia y de su creencia ficticia de que ellos son los todopoderosos. Y la ignorancia produce sospecha y la sospecha es incompatible con la rectitud. De verdad, algunos personajes de la oposición dan pena ajena porque son individuos mentalmente defectuosos, socialmente ineptos, políticamente mediocres y pobres de espíritu.

Pero no solamente eso, la oposición es tremendamente toxica, nociva para la salud democrática del país, porque sus prácticas terroristas atentan en todo momento contra el bienestar y la tranquilidad de las familias venezolanas y las que viven en este territorio sagrado. Son una clase política de mal ejemplo para todos, especialmente para los niños y los jóvenes, sectores vulnerables, que son captados de manera perversa por las mafias opositoras, que les distorsionan y los conducen por los caminos errados de la violencia irracional, obligándolos a caminar por las trochas de la visión equivocada.

No es un una exageración afirmar que la oposición es depravada al embaucar a cientos de jóvenes, distorsionándoles la realidad y haciéndoles ver, equivocadamente, que la patria no vale nada y no sirve para vivir.

Gracias a Chávez todo cambio. Se despejaron los cielos y el suelo abrió los surcos para el renacer de la esperanza y las ilusiones. Chávez fue un sembrador de la esperanza, un soñador de la justicia y la inclusión; por ello todas sus políticas apuntaron a devolverle la alegría a los niños, niñas, a nuestros abuelos, a los hombres y mujeres. Así fue como se reconstruyó el espíritu nacional, que hoy es un escudo de defensa de la patria.

Se recuperaron los espacios perdidos desde la gesta de independencia y volvimos por los caminos trazados por nuestros libertadores. Como diría el filósofo Rafael Villarroel, el pueblo "se dio cuenta que se dio cuenta" y despertó del letargo de la nostalgia que lo mantuvo sometido en los terrenos áridos de la exclusión.

Chávez supo comprender el palpitar de la patria, palpar la realidad nacional y con su ejemplo de lucha, de entrega, de amor por los niños, por los ancianos, por los hombres y mujeres, desplegar una grandeza de ser humano plasmada en cada uno de sus actos, de sus discursos y de su pensamiento, que constituyen un legado que se ilumina con cada palabra, con cada frase que los venezolanos y venezolanas hemos hecha nuestra, para seguir la eterna marcha de la vida, rumbo hacia las llanuras infinitas del horizonte de la patria.

III

Esas particulares características es lo que convierten a Hugo Chávez en uno de los líderes más influyentes de Venezuela y Latinoamérica en estas primeras décadas del Siglo XXI. Más que una referencia política, constituyó una referencia de ser humano que a través de cada prueba y cada reto que le presentó la vida, jamás perdió la fe y el amor por su pueblo. No perdió esas ganas de servir con su esfuerzo y sacrificio para lograr el despertar de nuestras sociedades. Él nos habló a lo interno de la verdadera unidad nacional para avanzar hacia una sociedad revolucionaria y de transformación permanente; a lo externo, de la unidad latinoamericana para avanzar en lo político y lo económico hacia las llanuras de la plena soberanía. Se trata de un discurso que nos habla de una imagen futura, de la emancipación venezolana y latinoamericana. Que nos habla de vida para seguir viviendo y luchando. Junto con él y su liderazgo de brillante trayectoria, millones de venezolanas y venezolanos fuimos avanzando hacia la maravillosa transformación como seres humanos, como personas y como sociedad. Por eso, hoy más que nunca somos un pueblo despierto, guerrero, listos y dispuestos a defender la patria y el legado revolucionario de Hugo Chávez. Estamos atentos y alertas al llamado de la patria para organizarnos en la defensa y el ataque, si es necesario. Aquí está el pueblo chavista, esperando la orden de nuestro Comando Político de la Revolución para irnos al combate y defender la dignidad de la República. Toda esta fuerza, toda esta energía libertaria nos las dejó Hugo Chávez, y ese es el compromiso que debemos asumir como pueblo.

Recordemos siempre que desde el año 1998 tomó raudo los laureles de la victoria para iniciar una carrera política que lo llevó inexorablemente por las sendas de los retos y los obstáculos, los cuales superó contra todos los pronósticos de sus enemigos políticos, que hicieron hasta lo imposible para crucificarlo, tal como hicieron los fariseos cuando ejecutaron sumariamente a Jesucristo, el hijo Dios. Como vemos, la de Hugo Chávez no fue una carrera política fácil. La misma estuvo llena de obstáculos, de traiciones, de trampas montadas y de odios viscerales de sus enemigos internos y externos, que activaron todos los mecanismos para verlo morder el polvo de la derrota. No pudieron y tampoco podrán derrotar su legado y su proyecto político porque el Chavismo como corriente y fuerza política pasa por su mejor momento y de cara a las elecciones del 20 de mayo de este año 2018, el candidato revolucionario se perfila contundentemente como el gran triunfador.

Por eso decía que era un extraordinario ser humano, que construyó un proyecto para hacer una revolución desde la praxis para ir desarrollando múltiples actividades, que direccionaran el poder institucional del Estado hacia la búsqueda de solución de los problemas que ataban a la sociedad a esquemas de vida política, económica y social muy alejada de la propia realidad social venezolana.

Este pueblo venezolano nunca se cansará de decir: que grande fuiste Comandante. Eres el líder eterno, el ser humano que nos enseñó a vivir viviendo, a luchar hasta el cansancio y a soñar por la patria. El chavismo está más vivo que nunca y la oposición traicionera, terrorista y vende patria jamás podrá contra el chavismo, porque Chávez es un pueblo multiplicado en millones de hombres, mujeres, niños, niñas, miembros de la gran familia chavista.

De verdad, hoy somos más chavistas que nunca, porque el pensamiento de Chávez cada día se hace más grande y su legado más firme, más latinoamericano, más universal. Fue un gran ser humano y un líder gigante, referencia para todos los pueblos y sociedades del mundo. Por eso en el amanecer de cada día te preguntamos: ¿Comandante… estas ahí? Sí, porque parecieras que estas en todas partes, porque no moriste sino que te hiciste eterno. Hoy eres el Comandante Supremo de la Revolución y guía espiritual de la nación.

Como Presidente y como ser humano fue humilde, entregado en cuerpo y alma a su pueblo. Entregó sus fuerzas y sus energías por cada niño, por cada niña, por cada hombre, por cada mujer de esta patria y le devolvió a su pueblo la alegría y la libertad de pensar y soñar.

Chávez, fue un gran Presidente, un estadista; pero más que eso fue un patriota, un compatriota, un amigo, un camarada, un hermano, un padre. Su lucha es nuestra lucha de hoy y de todos los días; tu compromiso ahora es nuestro compromiso; tu legado, es la mejor herencia que nos dejaste y será la guía permanente para defender la patria en cada esquina, en cada calle, en cada avenida y en cualquier escenario donde sea necesario.

¡Qué grande fuiste Chávez! Despertaste las neuronas de la conciencia y las fibras del ser nacional y con tu visión del destino luminoso, trazaste las líneas y las sendas de la Venezuela del Siglo XXI. Llegaste montado en la brizna del tiempo preciso y necesario para empezar a sembrar las semillas revolucionarias del cambio y la transformación.

Tú mismo las sembraste en cada rincón del sistema político venezolano y en todo el entramado institucional del Estado venezolano, en cada sector, en las mentes y corazones de los hombres y mujeres de este país. Pronto esas semillas germinaron y comenzó la cosecha del cambio y de la refundación de la República. Las lluvias de brisa fresca hicieron brotar sentimientos espirituales profundos que marcaron otra etapa revolucionaria, llena de pueblo y de comuna como expresión del poder popular.

Sin duda, Chávez fue un gran ser humano que ha parido esta patria en estos doscientos años, que nos reinventó el alma para que abriéramos los ojos como seres humanos y como pueblo. Sus energías las invirtió en ese gran sueño de construir un mundo de justicia, donde el rostro de la felicidad estuviera presente en cada niño, en cada niña, en cada hombre y cada mujer de esta patria.

Tu pueblo no te va a fallar. En esta lucha revolucionaria que debemos seguir librando sin tregua, ni descanso ni compasión, lo más claro y lo más firme de nuestro compromiso es la lealtad a Hugo Chávez, quien es, -sin duda alguna- el padre de la Venezuela del Siglo XXI. El entregó su tiempo, su pensamiento, su alma y su vida por construir un destino de libertad, de igualdad, de oportunidades para su patria y para todas las sociedades del mundo.

Que grande eres y serás, comandante; porque tu ejemplo de ser humano, de hijo de Dios, como somos todos, te hizo grande, te hizo más humano, te hizo sentimiento de lucha. Te pareces a tu pueblo, que hoy anda orgulloso de ti, de tus ideales y de tu proyecto. Ahora eres un pueblo, o no sabemos si decir, el pueblo es Chávez. Tus palabras, aquellas que dijiste: "yo no soy Chávez, yo soy un pueblo, carajo", todavía retumban en la conciencia de millones y millones de venezolanos y venezolanas, que despertaron del letargo. Ya atravesamos la noche de los tiempos y ahora nos levantamos en este amanecer de ideas, que más que eso, son tus palabras las que escuchamos para recordarnos las tareas que nos encomendaste aquel 8 de diciembre de 2012. Eso lo tenemos claro: "Unidad, lucha, batalla y victoria.

Con las enseñanzas del Comandante Hugo Chávez comprendimos los verdaderos significados de las circunstancias de la vida. Fue un ejemplo de ser humano y una inspiración para no desmayar ni un instante en la lucha revolucionaria. ¡Chávez vive, la lucha sigue!

Si, la lucha sigue, porque por ahí anda Chávez, Chávez, conversando con los niños y niñas, con los millones de hombres y mujeres de este país; desayunando con cada familia, sembrando con los campesinos, pescando allá en el Arauca, jugando una partida de dominó, de ajiley o de truco allá en Barcelona, estado Anzoátegui ; cantando con la juventud venezolana, para enseñarles los valores de la vida; acompañando a cada estudiante de las escuelas, de los liceos y las universidades para vuelvan a sus aulas y asuman el compromiso de estudiar, luchar y debatir las ideas de la verdad, para que todos juntos terminemos de construir esta patria y no seguirle el juego a la oposición que quiere incendiarla y entregarla a la jauría imperial.

De verdad, Chávez se quedó para siempre con nosotros. Por eso no se debe permitir que nadie profane su pensamiento y hable mal de su legado, que es nuestra fuerza moral y espiritual, nuestra verdad con la que estamos blindados para defendernos de los feroces ataques de la jauría opositora. Siempre se hablará de Chávez y su grandeza de ser humano.

IV

De su propia conciencia y cosmovisión de ser humano surgió el pensamiento político de Hugo Chávez, de tallo firme y con la clorofila de la transformación en sus nervaduras, que fueron bañadas por el rocío cristalino de la verdad y esparcidas por los vientos huracanados que soplaban desde el horizonte de los sueños para limpiar el rostro de la democracia venezolana que lucía demacrada. Eso era lo que teníamos antes de la llegada de Hugo Chávez en 1998, una democracia demacrada y gobiernos puntofijistas arropados con el manto de la ineficacia y la podredumbre. A lo largo de su trayectoria política, Chávez fue sorteando el camino de las bajas pasiones, donde a fuerza de coraje, de arrojo, de un verbo encendido, acompañado de una gestión de gobierno, se empeñó por querer implantar la justicia social y abrirle las compuertas del poder al pueblo para que cimentara las bisagras y tomara sus propias decisiones en beneficio del bienestar colectivo. Esa es la democracia implantada por Hugo Chávez, y por esas mismas pretensiones, los poderosos enemigos de la derecha venezolana, latinoamericana y mundial quisieron aniquilarlo y borrarlo de la faz de la tierra desde el primer día que asumió el poder. Esos odios no han cesado y más bien se han arreciado contra nuestro pueblo, que hoy resiste una feroz guerra económica.

Cuando asumió el poder en 1999, la trayectoria del gobierno revolucionario quedó bien definida: gobernar para el pueblo, sobre todo para los más necesitados, para los excluidos, que eran millones de familias, a quien el régimen puntofijista había mantenido en los extremos del maltrato e indiferencia gubernamental. Hugo Chávez como soldado, fue construyendo días tras día su gran proyecto político y en base al análisis, la investigación y densas lecturas, trazó las líneas fundamentales de la Venezuela del Siglo XXI. El ejercicio de su gobierno no respondió nunca a actos improvisados, sino que hay evidencias claras que Chávez fue un estratega que trazó las coordenadas de una ideología, de una visión amplia de la política y la construcción de una Venezuela que fuera referencia para los pueblos del mundo. Y vaya que si lo es hoy en día, porque a pesar de todos los ataques de la derecha venezolana, del imperio y sus países lacayos, seguimos resistiendo de manera firme en la defensa de la patria y en la consolidación del proyecto revolucionario,

Chávez fue un presidente legítimo y constitucional que ganó y ejercido el poder con plenitud, a través de los votos y con el respaldo y la conciencia de la mayoría del pueblo venezolano. En revolución quedó demostrado que hay que apoyar sólo aquellos líderes que sean más adecuados para sobrellevar las responsabilidades sociales y políticas. Chávez fue probado en el examen de estas y otras exigencias. Gracias a dios, con Maduro no nos equivocamos. Que siga adelante el legado del comandante Chávez. Lo más importante es que cada día avancemos hacia nuestra maravillosa transformación como seres humanos y como sociedad. Ante la muerte anunciada de la teoría capitalista, los pueblos de mundo deben ir aprendiendo a vivir en el socialismo.

Esa fue su obra, esa fue su lucha, ese fue su proyecto y ese es su legado. Corresponde ahora a nosotros, a los chavistas, a los revolucionarios, a los venezolanos y venezolanas, cumplir con cada uno de los objetivos históricos que están plasmados en el plan de la patria, ahora reafirmados por nuestro líder y presidente Nicolás Maduro, para la etapa 2019.2025.

Chávez empezó a construir su carrera política desde las neuronas del alma, desde los silencios, de los cuarteles, donde sembró la semilla de la revolución que pronto comenzó a germinar en los surcos de la patria

Realmente Hugo Chávez fue un verdadero fenómeno político que no necesitó de atuendos para despertar la emoción de las masas populares que hoy en día, más que eso, son un verdadero poder instalado en el alma y el corazón del gobierno bolivariano.

V

Y por allí anda Chávez, con su mirada, con su corazón palpitando en el pecho de millones de hombres, de mujeres, de ancianos y niños, que no olvidan a ese soldado, a ese gran estadista que supo interpretar el sentimiento de todo el pueblo. Efectivamente, Chávez sigue presente en la consciencia revolucionaria de todo el país y sus palabras, su discurso, su pensamiento, su proyecto y todo su legado es parte de la lucha del pueblo chavista, del PSUV, de los Consejos Comunales, de las universidades de vanguardia, de las milicias y cuerpos combatientes, de las UBCH, los CLP, los CLAP. los colectivos de trabajadores y todos los frentes de batalla y ahora el Movimiento Somos Venezuela, dispuestos no solamente a respaldar electoralmente a la revolución, sino también a defender con todo el coraje y la valentía el legado de Hugo Chávez. A cinco años de su partida, tenemos un tremendo compromiso con la patria, con la familia y con nosotros mismos.

Este compromiso nos une en el pensamiento de Hugo Chávez, que recorre todas las perspectivas de construcción y refundación de la república. Encendida las llamas de sus primeras palabras, comenzó otra etapa llena de luz y de calor. Las banderas de la política fueron asumidas por el pueblo.

La fuerza del chavismo se levanta de nuevo y a una sola voz canta los gritos de la libertad por todas partes. El imperio insolente lanza esas amenazas para atemorizarnos y hacer que se doblegue el espíritu del alma, pero desde las entrañas, desde las fibras del ser nacional surge la energía para rechazar los planes terroristas del imperio norteamericano que en complicidad con otros países latinoamericanos, pretenden invadir las tierras sagradas de la patria.

En cada pueblo, municipio, aldea y ciudad, deben hacerse actos, conferencias, charlas y conversatorios para recordar a ese gran hombre, a ese gran ser humano, amigo, camarada, estadista y padre, sembrador de la esperanza en los terrenos fértiles de la patria nueva. Y de verdad, eso hace palpitar los corazones que retumban en el pecho y abrazo alzado vamos alzar los puños para decirle al mundo entero que aquí hay un pueblo chavista, despierto, más vivo que nunca, levantado en conciencia y acción revolucionaria para defender el proyecto y el legado de Hugo Chávez.

Si algo está demostrado es que el chavismo está más vivo que nunca. Y no solamente eso, sino que Hugo Chávez es un gigante de los tiempos que venció hasta las tempestades más inclementes sopladas desde los infiernos opositores, para proyectarse como el sol que ilumina los destinos de la patria. En cada amanecer, con el rocío del alba llega la brisa fresca del recuerdo, de la lucha, del compromiso de continuar batallando y combatiendo todos los días, hasta consolidar el proyecto que nos dejó Chávez, bien delineado, de su pluma y mano, de su propio pensamiento, de un estadista, un patriota a carta cabal que entregó su vida y sus energías para desmontar toda la estructura del corrupto sistema puntofijista que, además de constituirse en falsa democracia, fue un régimen político muy dañino para la sociedad venezolana.

Tenemos que blindarnos cada día para detener las acciones violentas de la oposición, quien no descansa ni descansará en su campaña de odio y terror. Por eso es necesario salirle al paso a cada comentario malsano, a cada voz malintencionada proveniente de esas fuerzas negativas de la derecha que quieren acabar con la paz en el país y sembrar la cultura del odio.

Hoy es 5 de marzo, día para recordar al comandante supremo Hugo Chávez, el libertador de la Venezuela del Siglo XXI. Gracias a su entrega, a su lucha de toda la vida, hoy Venezuela es un país con los ojos abiertos y con la mente bien clara sobre el proyecto que tenemos que consolidar todos. Por eso nada ni nadie lograrán detener esta fuerza, esta energía que va ganando espacios de la esperanza y de las verdades cristalinas.

De allí que el mejor regalo que le podemos ofrecer a ese gran venezolano es comprometernos a preservar su legado y rechazar toda la maldad de la oposición y del resto de los enemigos del proyecto revolucionario y de la patria. Precisamente, todos los venezolanos y venezolanas tenemos el compromiso de vida y como verdaderos patriotas luchar para defender la independencia y la soberanía de esta patria. Nuestros esfuerzos, nuestras luchas y toda nuestra energía deben ser para preservar el legado de los mejores hombres y mujeres que entregaron su vida por la grandeza de esta patria.

Esa es la fuerza, esa es la alegría, es la fe que tiene y que vive cada revolucionario y revolucionaria. Con las oraciones del pueblo y de todos los hombres y mujeres, podemos decir que Chávez tiene una estrella que iluminará su rostro hasta los días infinitos de la eternidad. Defender a Chávez y su proyecto político es la expresión más grande de amor que le podemos expresar en este día.

Esa lucha diaria más que un compromiso es el gran reto que tenemos por delante, de mantener la fe por nuestra revolución; de allí que debemos defenderla, impulsarla y consolidarla a cada segundo, a cada minuto. Nuestro reto es no fallarle nunca a Chávez y apoyarnos en sus herramientas de ejemplo, de vida y de líder, para enfrentar las situaciones presentes y futuras. Hoy, la miseria humana, manifestada a través de la conducta violenta de los fascistas, nos pone a prueba; sin embargo, hemos enfrentado toda esta arremetida violenta con un llamado a la paz, con la Asamblea Nacional Constituyente, las elecciones de Gobernadores, elecciones de alcaldes y el próximo 20 de mayo, elecciones presidenciales, de Consejos Legislativos y Consejos municipales.

Hace cinco años te fuiste Comandante Supremo, rumbo a la eternidad, donde brilla la grandeza de Nuestro Dios. Vaya tarea la tuya, dejarnos una patria viva, vibrante, que en estos días ha sentido los fogonazos del fascismo, que quiere acabar con tu obra y con tu legado. Realmente eso es difícil, por más patadas que den en su locura irracional, los fascistas no podrán quebrar nunca jamás este sentimiento de amor que tu sembraste; tampoco lograrán quebrar el alma de esta patria que nos dejaste.

Hay que honrar a Chávez. Y la mejor manera es siendo leal a su pensamiento y no olvidar sus últimas palabras.: "Unidad, lucha, batalla y victoria". Ese es el gran compromiso que tenemos el domingo 20 de mayo, votar por la revolución. Ese es el día de la lealtad al Comandante Supremo.

Estamos seguros que eso va a ser es así, porque el comandante se quedó espiritualmente con nosotros planificando la revolución y diseñando las estrategias de la victoria electoral. Desde tu comando central en el Cuartel de la Montaña, desde el comando político-militar de la revolución, desde las Fuerzas Armadas Nacionales, desde las universidades revolucionarias, desde las gobernaciones, las alcaldías, desde los CLAP, las UBCH y CLP, desde el corazón de cada hombre y mujer de este país iremos a manifestar con nuestro voto el compromiso revolucionario que tenemos. Ahora eres el gran conductor espiritual, moral y ético, que nos guiarás siempre hacia las llanuras fértiles de la libertad y la victoria. Chávez: un líder imprescindible para el pueblo!



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Eduardo Marapacuto


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