La condición revolucionaria

La Revolución es un cambio histórico, y deja de serlo, cuando se convierte en guante para enfundar cualquier artilugio, que preserva a ultranza, la vieja historia, que se pretendía cambiar; esa historia, en su podrida vejentud, es el capitalismo más ruin, que ahora al influjo de la inercia del gobierno administrativo nacional, y de la cobardía de nosotros, Pueblo trabajador, no hemos sido capaces de defender.

Nadie como individualidad, o como expresión social puede mantener una condición revolucionaria en este tiempo, teniendo amistad, apoyo y colaboración con el modo de producción capitalista. La burguesía, dueña del capitalismo, fue la clase más revolucionaria, enfrentada a los señores feudales, a partir de su triunfo, se convirtió en la clase más reaccionaria, frente a la oprimida clase obrera, que es hoy la auténtica clase revolucionaria; la única interesada en romper las cadenas de la opresión capitalista, más allá de los malabares discursivos de la socialdemocracia, chovinismo, contrabando, oportunismo, brotes de fascismo, propios de "la enfermedad infantil del izquierdismo" contrarrevolucionario.

El gobierno administrativo nacional, que jefatura el Estado Burgués venezolano, ha perdido su condición revolucionaria, lastimosamente, y está dedicado a defender los negocios de la burguesía vieja, y la de nuevo cuño, surgida del bolivarismo, extraviado del pensamiento doctrinal antiimperialista que procura la felicidad social, aplicado por Simón Bolívar, en la máxima jefatura de la gesta independentista que derrotó al imperio español en esta parte de nuestro continente.

Los partidos de la vieja socialdemocracia venezolana, agrupados en la MUD, son abiertamente proyankee, nada los ata a la defensa de los intereses del Pueblo Trabajador venezolano; ellos son gringos, nacidos en Venezuela; nada podemos esperar de ellos, siempre con la mano dispuesta para tirar del pistilo que abre nuevamente la caja de Pandora, en contra de los intereses de la clase obrera.

Mientras los negocios de la burguesía vieja y nueva, obtienen ganancias exponenciales con su dólar, y su peso Today, que goza de fuero frente al gobierno administrativo nacional, el pueblo trabajador se muere de hambre, y de tristeza, recordando a Chávez, y a sus políticas públicas de "cancelación de la deuda social", como solía decir el arañero de Sabaneta.

La mercancía más barata en Venezuela, a niveles de los países más pobres de África, es la fuerza de trabajo de la clase obrera. Antes de que el gobierno administrativo nacional firmara con la oposición empresarial, comercial y bachaquera, el acuerdo de liberación de precios, o "adecuación continua de los Precios", artículo 21 de la Ley de Precios Justos de la Sundde, los patronos destinaban el 9% de sus ganancias netas, a pagar salarios, incluidos las bonificaciones excluidas de la compensación salarial; para el momento en que escribimos, los explotadores solamente desembolsan un poco menos del 0,5% de sus abultadas ganancias en el pago de un salario cada día más devaluado frente a la avasallante inflación dirigida más allá, de los indicadores del dólar Today

EL PSUV, partido policlasista, no puede estar dirigiendo una Revolución burguesa, puesto que no está enfrentada al feudalismo, ni mucho menos socialista, porque no combate al capitalismo; más bien lo apuntala; el partido que fundó Chávez dirige un proceso reformista que ha acordado con la oposición pro imperialista, la entrega de todas las conquistas de la Revolución Bolivariana, cuyas banderas arriaron hace ya más de 2 años.

En el PSUV, están inscritos sectores de la burguesía oportunista; la pequeña burguesía bolivarera, y la clase media, fanáticas del dólar, y del peso Today; y por supuesto, una gran mayoría del pueblo trabajador, todavía sin conciencia de clase, de no ser así no estuvieran en esa organización con fines políticos, donde son utilizados para votar, y para llevar los votos de sus hermanos de clase, en las numerosas contiendas electorales; nunca los consultan para decidir, y cada día pierden más sus derechos humanos, consagrados en nuestra olvidada CRBV; el señuelo de moda para la maniobra discursiva es: "en defensa de la Paz".

Un viejo sentimiento bolivarero, pesetero y dolarero, y anticomunista por supuesto, se adueña por igual de los mudistas y psuvistas, ambos dos, unidos, en abierta oposición a los intereses del Pueblo Trabajador venezolano, a quien despojaron de sus prestaciones sociales, y de su calidad de vida, por medio de la inflación y la especulación, mientras intentan compensarlos con aumentos salariales, y bonificaciones risibles frente a los niveles de usura en el robo de la repreciación de alimentos y el interés para la entrega del efectivo; y también con programas para atender damnificados, como el CLAP, los beneficios del Carnet de la Patria, entre otros, y que siempre llegan tarde para impedir el hambre y la miseria.

Es la hora de los oportunistas, como el señor Rafael Ramírez, el enterrador de PDVSA, que sueña con ser Presidente, para encabezar un gobierno administrativo nacional que cumpla el objetivo de entregarle definitivamente la independencia de Venezuela, a su amo Yankee.

Este año, 2018, será definitivo para la condición histórica venezolana: mudistas y psuvistas se preparan de cara a una nueva contienda electoral para elegir Presidente en el marco de una pretendida incuestionalidad de la repugnancia al modo de producción capitalista, más allá de las maniobras discursivas en contra del imperialismo. La pavorosa crisis económico-política que ha hundido a Venezuela, en la pobreza y la miseria, no podrá ser solucionada por un nuevo personaje investido de cierta providencialidad como el pánfilo de Mendoza o el arribista de Ramírez, o el mismo jefe del gobierno administrativo nacional que tiene todas las posibilidades de repetir, o cualquiera que sea, opositor o chavista, desarmados ya de cualquier programa revolucionario frente a este capitalismo ultraliberal. Son pocos los ciudadanos, que en la actual situación, están en la disposición de seguir creyendo en una ilusión tan triste y fastidiosa.

La Guarimba fue un programa estratégico montado por la CIA en Venezuela para intimidar, y acobardar al pueblo trabajador, que hoy no se atreve ni a responder los malos tratos y las humillaciones que recibe a cada instante de funcionarios públicos y privados de los bancos donde se trafica con el efectivo para revendérselos a los usureros, los supermercados con sus podridos combos, tiendas de ropa, calzados, repuestos, librerías, cauchos, baterías, y de cualquier otro bien necesario, ubicado en los diversos antros para robar a la clase obrera por medio de la inflación y la especulación.

El gobierno administrativo nacional, sorprendentemente protegió las guarimbas, bajo el argumento del aseguramiento de la Paz. Decenas de miles de trabajadoras y obreros en sus correspondientes asentamientos habitacionales, se dejaron intimidar de 4 o 5 motorizados que quemaban troncos y empalizadas a la entrada de los centros residenciales, secuestrados en sus propias viviendas, a lo largo y ancho del país; esas guarimbas fueron una Escuela Exprés para la enseñanza de la cobardía popular; nos enseñaron a ser cobardes para enfrentarnos a los peligros que amenazan hoy a la independencia de Venezuela. ¿De qué nos puede servir la Paz, si en su supuesta preservación, perdemos a Venezuela, como la estamos perdiendo ya?

En Venezuela, definitivamente, no puede haber paz, mientras no hayamos acabado con la pobreza y la miseria que ha sembrado la disparidad cambiaria frente a la divisa norteamericana, y que en blanco y negro, es la madre del dólar, y del peso Today. No es posible el establecimiento de esa paz con la infiltración paramilitar, el bachaquerismo, el robo y la usura, dirigida por el imperialismo, con la anuencia de la resignación de gran parte de nuestro pueblo permeado por una nueva relación social devenida de las fuerzas improductivas, lo cual ha generado un nuevo pensamiento, que ve como enemigo al hermano de clase, o en el mejor de los casos, como una víctima para ser robado con los altísimos precios.

El gobierno administrativo nacional, nos anuncia que ahora el bono de alimentación se pagará otra vez con tickets, o en todo caso quedará a discrecionalidad del patrón si lo sigue pagando mediante un depósito en la misma cuenta donde se paga el salario devaluado. Esta es una buena muestra de la inoperancia del gobierno frente a los explotadores de la clase obrera. Tan absurda medida, no ataca el tráfico del dinero efectivo, mientras expone a las víctimas a que los comerciantes ladrones no les reciban los tickets, al tiempo que viola el artículo 19 de la CRBV que establece la intangibilidad y progresividad de los derechos. El bono alimenticio por depósito, es un derecho conquistado que no puede ser revertido por nadie; ni siquiera por la propia masa trabajadora que por disposición de la legislación laboral, está impedida a la renuncia de sus beneficios contractuales.

La condición revolucionaria la tiene hoy, y la tendrá siempre, el pueblo trabajador venezolano, actuando desde la conciencia de clase, con fundamento en la CRBV, y el materialismo dialectico e histórico; en la irrenunciable misión de defender la independencia de Venezuela, en el propósito firme de avanzar en la liberación nacional, y la construcción del socialismo científico.



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Eduardo Mármol


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