Erika Farías, Eduardo Samán y Nicmer Evans: El problema político respecto a cada candidatura

Al compás del poco animo que hay en la Capital del país con relación a la navidad y la época decembrina, de igual manera lo hay viendo a las elecciones municipales. Es el desánimo general de una población vapuleada en su día a día y que no contempla solución alguna por arte de magia frente a la crisis, donde además, el rechazo popular hacia las cúpulas políticas como grandes responsables del desastre al que nos han llevado, nos pone en un estado de alerta ante una situación que también se presta o corre el riesgo a ser reflejada en un alto nivel de distorsión, porque para eso se ha trabajado durante años, para eso se ha constreñido la democracia y el debate político que era señal del proceso bolivariano fue aniquilado por la propaganda burocrática y un avasallante nivel de autoritarismo que son la comidilla rutinaria a estas alturas de la vida cotidiana en Venezuela.

El problema político respecto a cada una de las candidaturas que queremos abordar, parte precisamente de ese marcado hecho ante la falta de espacios para los debates y el control policiaco-social que se ha encargado de instaurar el PSUV-Gobierno, que es una respuesta practica ente la imposibilidad de poder justificar en el marco de las libertades que establece la constitución de la república, un rumbo, pensado y escogido, que se ha llevado por la borda la salud, la educación, la alimentación, los derechos, la seguridad y la dignidad de todo un pueblo, que por un lado es sometido a un constante terrorismo ideológico y por el otro fue invitado a hacerse parte de una oposición (MUD), con una dirección política, que por su origen de clase y recorrido, fue incapaz de construir mínimamente un programa junto a la gente, de verdadera lucha y por el sano propósito de encontrar una legitima salida a la crisis y de lo cual ya conocemos el resultado.

En ese sentido, hay un claro perfil de cada uno de los candidatos que estamos citando y queremos desglosar cual es la política a que responden porque a diferencia de lo que dice uno de ellos (Nicmer Evans) nosotros no negamos la lucha de clases, y por el contrario, es desde el punto de vista de ésta que actuamos y llevamos adelante nuestras propuestas. Y es que lo último que haríamos seria prestarnos para maniobrarle a nuestra población y así como decimos que desde la perspectiva e intereses de los trabajadores y sectores populares no hay salida con el gobierno que encabezan Maduro, Diosdado y compañía, también decimos que la convocatoria a sumarse a algo tan abstracto como irresponsable que se recogería en una "gran oposición", es apostar por algo que sigue siendo más de lo mismo.

Erika Farías es el PSUV, es el gobierno, es la ANC que prometió resolver los problemas, es la "guerra económica", es continuar destinando miles y miles de millones de dólares para pagar deuda e interés a tenedores de bonos en detrimento de la importación de alimentos y medicinas, es la economía del CLAP y el carnet de la patria como linea de control y seguimiento aberrante de un sector al que se ha clientelizado con la perversa y constante administración del miedo. Votar por Erika Farías es hacerlo por quienes desde la administración del Estado, que también se define por su condición de clase (¡Que vaina!), no han rendido cuentas en ningún momento y así como se fue el señor Jorge Rodríguez a cumplir otras funciones abandonando la alcaldía, así actúan en los ministerios, en las empresas públicas, en las instituciones en general y a todo eso le dará cuerpo y continuidad la candidata psuvista.

El caso de Eduardo Samán amerita mayor detenimiento, pues estamos hablando de alguien que ha gozado de aceptación, respeto y aprecio que se lo fue fraguando en la medida que ocupó distintas responsabilidades de gobierno, sobre todo en el periodo de Hugo Chávez, por su eficiencia y acercamiento con la base social del proceso bolivariano. Samán probablemente es el único funcionario que pudo haber generado una respuesta cuestionadora y crítica acompañada de sectores populares por allá en el año cuando sorpresivamente Chávez lo cesó de su cargo como ministro de comercio (basta con recordar que le decían el ministro del pueblo), el tema es que Eduardo Samán, a eso, así como todo su devenir desde entonces, lo ha asumido con lógica de gobierno, desdeñando la posibilidad de un balance independiente, autónomo y contestatario que incluso lo pudo haber colocado al frente de una corriente capaz de aglutinar a los sectores críticos de la revolución bolivariana. Y Samán descarta cada posibilidad real que se le presenta, dando muestras de movimientos que le cuestionan cada vez más y en medio de todo el rechazo que genera una figura como la del presidente Maduro, el también expresidente del recordado INDEPABIS tiene el tupé de reclamarse "Madurista", presentando su candidatura como algo que no pretende rivalizar con el gobierno y su cúpula, siendo que les saluda diciendo "Yo soy uno de ustedes". Entonces es concreto el problema ahí porque es clara la idea de qué tipo de gestión llevaría desde la Alcaldía Libertador nuestro estimado Eduardo. Aun así, hay quienes ven en él una alternativa distinta a la burocracia y es a quienes invitamos a continuar en ese afán pero que es un esfuerzo que amerita precisión para lograr mayor síntesis.

Nicmer Evans, que ya citamos es de la línea negadora de la lucha de clases y la de un "juntémonos todos contra el autoritarismo militarista" quiere hacerse de un capital impregnado de distorsión que hay alrededor del sentimiento ni psuv, ni mud, que se traduce en un mecanismo de rejunte para repetir los mismos errores de siempre. Porque se empieza por plantear que se pueden alcanzar soluciones a los grandes problemas esquivando trastocar intereses de quienes tanto por un lado como por otro están involucrados en el desfalco a la nación, en el Arco Minero del Orinoco, de quienes guardan clara pretensión de que la actual constitución sea abolida, de las mafias que han capturado dólares y tienen comunicación directa tanto con el gobierno como las organizaciones políticas clásicas de derecha, que son puntos centrales dentro de las causas de fondo de la crisis y que de manera solapada conducen a un disimulado borrón y cuenta nueva que a la vez es la sempiterna salida de que quienes no generamos dicho descalabro, lo terminemos pagando de manera definitiva. Es en el fondo una política hostil a construir una alternativa amplia, democrática y diversa que llame a sumarnos sin protagonismos individuales y de marcado carácter anticapitalista, antiburocrático y claramente desconectado de quienes hasta ahora nos han entrampado en una polarización venenosa a lo que Nicmer le termina haciendo función con una campaña de mercadeo en torno a la figura chévere del tipo que si recoge basura (hablándole a la cámara), come perros calientes en cualquier esquina y juega la partida de básquet con los panas en el barrio.

Todos estos son elementos que ponemos para el debate no solo pensando en la presente campaña de las municipales, sino fundamentalmente apuntando al ámbito nacional, porque consideramos que ese es el verdadero punto: el debate del gobierno nacional. Y desde Marea Socialista, siendo parte de una alianza con UPP 89 y el Movimiento Popular Alternativo (MPA), que es una alianza viva y por tanto con muchos matices y diferencias, nos dimos la tarea de participar con la candidatura de Manuel Isidro Molina para seguir hablándole al país y el reto de continuar abriendo las brechas de entendimiento con los más necesitados que es en donde se aloja en última instancia la mayor disposición para construir lo nuevo. Acompañar con el voto a Manuel Isidro Molina, es a la vez una invitación directa a sumar esfuerzos para levantar un instrumento político capaz de poner en la calle un poderoso movimiento para pelear por nuestros intereses como pueblo llano.

 

 

 



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Gustavo Martínez Rubio


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