Invoquemos a Chávez, el hombre de la verdad, para retomar el camino al socialismo

Porqué extrañarse con que Lacava se alíe a un diputado opositor, Lacava no es socialista. Al igual que el gobierno de Maduro. Ahora no valen estas formalidades: "chavistas" en el gobierno y opositores representan lo mismo (¿No es así, presidente?) En la práctica se unen todos, en los intereses se igualan. Ya veremos más oposición condescendiente, más "comprensión", unidad, paz entre los iguales. Jodidos quedamos el resto, sin revolución y con pocas esperanzas. Pero todo cambia en rededor, y lo que ahora percibimos como negativo podría ser positivo. ¡Es cierto!: se unen todos los egoísmos y todos los pecadores, pero comienza a asentarse el agua revuelta, y eso es bueno, a pesar de que se haya frenado la revolución. El sujeto comienza a distinguir lo que hay al fondo y podremos recoger en él lo valioso.

Ese "sujeto" es la experiencia, el conocimiento y la conciencia del deber social. La revolución se decanta ¡Esperemos que emerjan tres Chávez!, uno solo no es suficiente. Ahora seremos más exigentes. Lo que importa es lo que vendrá de ahora en adelante.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, dice la sabiduría popular. En esta confusión de valores hemos perdido algunos valiosos, como la solidaridad y el trabajo comunitario, más adelante sentiremos su ausencia, cuando nos tiren la puerta en la cara los mismos señores que nos pidieron su voto para ser gobierno. Sin nuestro propio esfuerzo no saldremos adelante, si no es como colectivo, en comunidad, no podremos con nuestros problemas personales y llevar a cabo una revolución verdadera a nuestro interior y fuera de él. Eso lo sentiremos pronto, y es el resultado de una ganancia heredada de 14 años de una revolución comandada desde los sueños liberadores de Hugo Chávez. Él no fue nada acabado o perfecto, pero fue un hombre escrupuloso con la verdad; eso lo hizo grande, esa fue su herencia, ver la verdad a través del disimulo y la mentira. Eso ha quedado como ganancia, esta forma espiritual saldrá en su momento cuando nos toque retomar el camino de la revolución socialista.

¿Por qué una revolución socialista y no el progreso capitalista?

El progreso asociado al capitalismo es una promesa, no pasa de ser una promesa que se apoya en la idea de que puede ser democrático. Esto es un contra sentido. El capitalismo concentra la riqueza en muy pocos y ese es su instinto, su sentido vital. El capitalismo (y su democracia burguesa) dejó atrás la sociedad democrática, la expresión social de los individuos, su sociedad está disgregada o fragmentada en cada quién y cada cual luchando por subir en la escalera social, y eso no va a cambiar si no muda el sistema y su espíritu al sistema de propiedad social de la riqueza y los medios que la producen y sus prácticas de vida. Y para que esto sea así es necesario hacer una revolución social socialista, sin permitir alianzas ni pactos con los capitalista.

Hablar de progreso es hablar de algo incierto, aquí sí vale decir ¿Y cómo se come eso? ¿Quién o qué progresan? Quienes hablan de progreso nunca responden a estas preguntas porque el progreso no es uno solo. El socialismo sí está definido en la teoría y es una experiencia que tiene historia, son ideas con historia, es marxismo leninismo trotskismo fidelismo guevarismo conocimientos y teoría muy específicos, y no un algo difuso como lo hacen ver algunos; como interpretable, vago. De progreso hablan los que ya han progresado. No se le puede pedir a toda la sociedad que viva la vida de los ricos, si ya con los que tenemos son suficientes para acabar con el planeta; si el planeta no soporta ahora la explotación y devastación siendo unas pocas las familias de ricos que disponen de él, ¡imagínense si seis mil millones de humanos "progresaran" como lo ha hecho Lorenzo Mendoza! Para que haya "progreso" con el capitalismo debe haber una inmensa población que lo soporte en sus espaldas, deben haber muchos seres explotados y sacrificados para la prosperidad de unos cuantos.

El socialismo en cambio promete igualar la sociedad, las oportunidades de todos los individuos pero para llevar una vida digna, decente y espiritualmente superior; racionalizar la producción y el consumo de lujos y basura de cualquier naturaleza. Se trata del progreso de la sociedad en su conjunto sin privilegios. Si hay privilegios no hay justicia, no hay igualdad, todo se desequilibra.

Lo cierto es que el socialismo no acepta los privilegios y ahora en nuestra sociedad sobran. Si es socialismo no es capitalismo y si es capitalismo no puede haber socialismo. Retomar esta idea básica de la revolución es capital para la revolución. Sin un enemigo antagónico a quién derrotar la revolución no se justica. Pero si somos socialistas tenemos un enemigo antagónico y este es el capitalismo su espiritualidad (el consumismo, el materialismo, el lujo, el egoísmo mezquino e individualista) y los privilegios, entonces la revolución socialista se justifica. Con la conciencia del deber social se hace la revolución, en la calle, en nuestra casa, en el trabajo, en la comunidad. No aceptar privilegios; el hacer méritos con esfuerzos propios no da derecho a privilegios sino a adquirir más responsabilidades. Esta es una buena oportunidad de repensar la mejor manera de deshacernos de la lacra del espíritu capitalista y del capitalismo, de retomar el camino de la revolución de Chávez, el hombre de la verdad.



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Marcos Luna


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