Socialismo inmaduro, utópico, atípico, atávico como un viaje con Pedro Picapiedra

He llegado a la conclusión que toda la gente que se asume como socialista debe, de alguna manera, ponerse de acuerdo, para usar una vieja expresión que en una oportunidad, aquel individuo a quien alguien, no recuerdo quién, le calificó padre de Chávez, llamado Luis Miquilena, esclarecer ¿con qué se come eso? Porque la confusión es tal que en el momento oportuno uno no sabe cuál pieza de los cubiertos usar y menos con qué acompañarle para que sepa bien y además el plato resulte equilibrado al gusto y la necesidad del organismo.

Y esto no es extraño. Partidos socialistas o definidos como tal hay en todo el mundo. Empecemos por el PSOE o mejor el Partido Socialista Español, a quien según algo que leí furtivamente, Don Felipe González, viendo que la definición del partido, coherente con el nombre, no se avenía con sus propósitos, optó por cambiarla en los Estatutos y sólo le dejó aquella palabra llamativa en el nombre. En Venezuela hubo partidos socialistas y hasta de los trabajadores. En sus inicios AD, APRA de Raúl Haya de la Torre también así se definían. Y hasta hay una Internacional Socialistas, formada por puros partidos socialdemócratas, de la cual forman parte los nombrados, que de socialista sólo tienen el nombre del bloque del cual forman parte. Hasta Capriles y Leopoldo López se han vinculado a este. Últimamente la degradación de la Internacional es tal que en sí lo es de derecha y de la ultra pero se llaman así porque como a mucha gente le gusta vivir del linaje o pomposidad del apellido.

En Venezuela una reunión entre "socialistas", estén dentro del PSUV o de otras organizaciones políticas que forman el llamado Gran Polo Patriótico y hasta independientes, se vuelve una galleta, porque cada uno de ellos tiene un concepto particular de lo que es el socialismo. Si nos salimos del bloque del cual hablamos y nos extendemos más allá, donde se hallan izquierdistas que están en otro bloque o a salto de mata, la diversidad de criterio es la misma. De donde uno concluye que ese asunto se ha vuelto una galleta. Tan enredado está eso que si algunos de ellos se juntan e intentan definir el asunto o juzgar las políticas del gobierno, la tirantez toma el mismo carácter que una reunión de la MUD. No es que exista un bloque pro gobierno con una definición y otro con otra. No. La cosa es más complicada que eso. Partidarios, amigos, simpatizantes y muchos con una calentera tan grande que hoy están de un lado y mañana de otro, pelean entre sí por lo "qué es socialismo". Muchos de estos coinciden en su definición con "socialistas" contrarios o mejor tan disgustados contra el gobierno que hace, según ellos, lo contrario de lo que este aspiran o quieren y no le ven nada bueno, salvo que se defina como socialista, hable cada segundo del imperio y demonice más, de lo que se merece, al señor Trump. Y al mismo tiempo discrepan con quienes si apoyan al gobierno "rodilla en tierra" y estos son tan creativos que ven en las políticas del mismo el inicio de lo que ellos conciben como tal. Para eso apelan, como quien se apoya en una muleta, en aquello de la "transición". Cuando hablan entre ellos y hasta con "extraños", digámoslo así para mantener lo coloquial, entonces ese socialismo se llama "el proceso", palabra por cierto que pronuncian como quien en la iglesia dice "Ora Pronovis". Pero no es que pidan rezar por ellos, sino que es más bien como una clase clave o contraseña para no hablar del socialismo, que todavía no está hecho sino andando, porque "el movimiento se demuestra andando". Esta última conducta quizás sea una evasiva forma para no hablar de socialismo, cuando parece inconveniente y es como un atavismo cultural heredado de los viejos militantes clandestinos.

"Proceso", sería como un conjunto de cosas que marchan, avanzan y se desarrollan; de donde "Transición" y "Proceso", en el lenguaje militante de estos compatriotas, se imbrican y nos encaminan justo hacia el socialismo. Si me entendieron les felicito por el alto nivel de inteligencia de ustedes y me apeno porque no entiendo nada de eso, lo que repetí como quien se mete un caletre para ir a un examen de filosofía del Dr. Juan David García Bacca

Estar en "transición" es como una muleta o una panacea. Chávez se definió como socialista y dijo que su gobierno se proponía "transitar hacia el socialismo" e insistió en que el socialismo "no bastaba proclamarlo, sino que había que construirlo". Era un poco como aquella frase de Marx, según la cual, hasta su tiempo, los filósofos se habían limitado a interpretar al mundo, pero según él, de lo que se "trata es de transformarlo".

Pero esta, en verdad, es una tarea de gran envergadura. El mundo es complejo, la sociedad tiene eso que quienes mucho piensan, por eso están en las academias o académicos de oficio, llaman estructura y superestructura. Pero estas dos cosas que parecen como muy rígidas, tanto que a uno le sugiere acero forjado o hierro colado, según quienes saben de lo que uno nada sabe, no andan por allí cada una por su lado, como ignorándose. Todo lo contrario, según ellos, parecieran como dos culebras que se enrollan y una se mete dentro de lo otra. Y la otra, cuando aquella sale, entonces se mete dentro de la una. Y en ese entre meterse una en la otra, se van cambiando de contenido y a hasta de forma. No sé si me expliqué bien. Eso sí, si me entendieron les felicito porque "esto es mucho camisón pa´ Petra"; es decir, para mí. Pero esa es la habitual forma de explicar el asunto que tienen los académicos en la palabra y en escrito. Por eso un simple tipo como uno se enreda.

Lo cierto es que no se puede lograr un cambio sustantivo si una de esas cosas se separa o separamos una de otra. Debe ser como si una lo dijese a la otra aquella cosa que solía decir Cantinflas, que mucho sabía como el Quijote de estas vainas, "no te me adelantes pero tampoco te me atrases".

Todos los dirigentes y militantes chavistas orientados por Maduro, aseguran que vamos "mandaos", como carro sin freno para el socialismo. Pero cuando uno confronta con quienes de esa propuesta hablaron, desde los socialistas utópicos para acá, no halla con quienes identificarlos. Los socialistas utópicos, según me contaron, eran unos tipis idealistas, llenos de buena fe pero sin sustento alguno. Algo así como que si con un pase de torero, al cambiar la posición del capote, lo que está detrás cambia de rostro. O el mago que saca cuanta cosa se le ocurre de un sombrero de copa. Algo así como declararle la guerra a la pobreza pero no saber multiplicar los panes, menos cómo ni de dónde sacar el trigo.

En Venezuela el socialismo es atípico, distinto a todo modelo, por eso le llamamos del "Siglo XXI". Pero al parecer ser tiene mucho del utópico, pues cree que, por ejemplo Bernal, puede multiplicar los panes; justamente por eso le pusieron al frente del CLAP, para ver si de cuatro cajas saca ocho, pero completas. No como de verdad hacen los "compatriotas", "rodilla en tierra", que de cada bolsa que les entregan para llevarla a su destinatario, sacan dos y se la venden por el mismo precio. Por lo mismo, nadie mejor que el mismo compatriota para manejar la "Misión Conejo", animalito que se reproduce tan rápido como partir un pan en cuatro y transformar una bolsa en dos.

Para finalizar, pese a que ya hable de lo atávico, volveré sobre lo mismo, porque si una vaina nos gusta es aquello de copiar aunque sea viejo. Lo atávico, como sabemos es aquello de volver atrás de manera inconsciente y por eso, solemos cometer los mismos errores de nuestros antepasados, que no necesariamente fueron nuestros padres o abuelos.

Antes de terminar, debo decir que mi abuelo me contaba que el socialismo era un estado de cosas, donde esas culebras de las cuales hablé arriba, de tanto enrollarse, meterse unas dentro de la otra y crecer juntas, entrando y saliendo, desataban, así decía él, eso que llamaba "fuerzas productivas hasta que alcanzasen un tan alto desarrollo", y nos alejaban para siempre del hombre de las cavernas y de Pedro Pica Piedra. Pues aquellas dos culebras, en nada se parecían a Pedro y Pablo.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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