Cómo fue posible este triunfo electoral dentro un chavismo tan golpeado

La revolución socialista es un hecho violento de sí. Significa un cambio "estructural" de la sociedad, si pensamos en ella como un edificio: al edificio capitalista derrumbarlo; barrer sus escombros y sobre ese espacio cimentar las bases de otro totalmente distinto. Héctor Rodríguez hablaba en su campaña electoral de "cambios estructurales" al tiempo que ofrecía el desarrollo de una Zona Económica Especial para Miranda, cuyo modelo es capitalista el de la provincia China de Shandong (¿Recuerdan "Bienvenidos al Shandong de Aragua", del vice Tarek El Aissami?). Pero Héctor lo dice de un solo jalón, sin dar muchas explicaciones al respecto. Bien, esto es algo así como construir el socialismo con los escombros del capitalismo, o hacerles reformas en el viejo edifico del capitalismo. Pero ¿Qué le importa a Héctor Rodríguez detenerse en explicar estos "detalles" aunque marquen una importante contradicción?, sobre todo cuando su discurso fue verdaderamente "emotivo". Al socialismo hay que explicarlo bien porque se trata de una nueva sociedad que nace de contradicciones como las lleva Héctor Rodríguez en su cabeza, cada individuo que queremos ganar para la lucha por el socialismo debe saber de qué estamos hablando, si pretendemos una revolución con la mínima confrontación violenta entre hermanos, con la mínima locura de la cabeza, porque lo más violento que ella encarna está en transformar completamente nuestra vida y nuestra forma de pensar, nuestros hábitos, nuestra consciencia.

Un discurso emocional: Podemos decir que en buena medida el éxito alcanzado por el gobierno es gracias a los restos de la revolución y a Chávez, pero los discursos de nuestra dirigencia solamente han invocado hasta ahora a las emociones que una y el otro inspiran, ignorando la revolución y el socialismo. Además han pedido que la gente se conmueva por valores como la defensa de la Patria, pero no explican cuál es esa patria, si la de Lorenzo Mendoza o la patria socialista; que el pueblo chavista se indigne ante los traidores, así, sin más, sin que se sepa ¡traidores a qué o a quién!; que rechacen a los corruptos a fin de hacerlos responsables de casi todos los males, pero sin tocarle un pelo al sistema capitalista; que maldiga la "Guerra económica", sin explicar mucho sobre el cómo y quién la sostiene en el tiempo; y… para que amen a su líder Maduro… y todo esto sin molestarse en dar una sola razón inteligente, sin que justifiquen uno solo de sus argumentos como argumentos revolucionarios socialistas ¡coherentes!, como diría Diosdado. Si no fuera tan torpe diríamos que el grupo que gobierna el país es más bien flojo y que sabe que "Las emociones del hombre son mucho más fácil de excitar que la inteligencia del hombre", como dice el poeta, y por eso no se molestan por hacerlo…

¿Un gobierno filantrópico? La gente común sufre siempre de algo y por eso es afín al sufrimiento de los otros, se conduele del sufrimiento ajeno, lo que podría ser una superioridad moral si de verdad la limosna salvara del sufrimiento al mendigo. Pero no es así, lo común es que esa limosna reconforte más al que la da que a quien la recibe. El sistema de la limosna es correlativo a la demagogia politiquera electoral de los discursos de nuestros dirigentes. Comprar simpatías con regalos, con cosas materiales es redituable electoralmente, y refrescar los restos capitalistas también. Por eso el discurso va dirigido más a conmover con la piedad que a explicar las razones para un cambio de consciencia, porque verdaderamente no creen en él y se les enredaría el yoyo.

Un líder revolucionario debe explicar sus razones una y otra vez a la gente, razonar con la gente, estimular más la inteligencia que las emociones: dice el mismo poeta que "Es mucho menos difícil simpatizar con el sufrimiento que simpatizar con el pensamiento", por eso no educan, manipulan y se auto manipulan.

Es fácil cebar a los perros comiendo pollos todas las tardes en el mismo rincón dándoles las sobras. Pero somos seres humanos, y esa parte animal que busca siempre "donde está el resto de pollo", solo nos retuerce el alma: "La caridad engendra un sinfín de pecados", dicen.

El socialismo es todo lo contrario a la "caridad" que practica el gobierno. La piedad es un privilegio de aquellos que no la necesitan, porque son fuertes. Pero no es permitido que un menesteroso sienta piedad por sus semejantes para salvarse de su propia miseria, dando una limosna. No, la generosidad filantrópica reformista socialdemócrata es miserable, repartir panes y dejar intactas las relaciones de dominación clasista, es miserable. El socialismo asume la salvación racional de toda la sociedad. El socialismo compromete la inteligencia y el alma no las emociones; es un ideal de sociedad que se debe conquistar paso a paso convenciendo a las personas para romper con la "roñosa rutina", vivir en una sociedad de justicia y sin privilegios, estimulando el pensamiento, educando, encausando las emociones y los sentimientos mediante la razón. Una revolución socialista se hace con la cabeza fría y el corazón ardiendo de entusiasmo, no lo contrario. Una mente débil se deja llevar por la emociones, es manipulable. Si somos socialistas debemos ser fuertes y seres pensantes, no menesterosos.

La pobreza no les consagra razones morales a las personas pobres, lo normal es que su condición los envilezca. Resulta contradictorio que la revolución socialista compre simpatías y apoyos dentro de la población mediante regalos, limosnas, cuando su deber es cambiar al individuo. La revolución no debe dar nada sin exigir un compromiso para que el menesteroso se haga una mejor persona respecto a sus semejantes. Pero una revolución mucho menos puede pedir limosnas, como lo hace el gobierno de Maduro con Trump (para que inviertan en petróleo sus compañías). Con la sociedad capitalista gobernando sobre nuestro espíritu esto es así; la lucha revolucionaria debe ser un apostolado moral en contra del demonio dinero, del egoísmo mezquino, de la pobreza material y espiritual. Dice el poeta, "Solo hay una clase en la comunidad que piense en el dinero más que los ricos, y son los pobres." Y es natural que así sea.

¿Qué nos espera después de estas elecciones?

El Desarrollo de las Fuerzas Productivas, mediante la entrega de la economía y el país a los capitalistas, es el más descarado engaño que se ha podido inventar este grupo de dirigentes irresponsables. Hay que pagar una deuda inmensa para no perder la anuencia de los capitalistas y el crédito. Y se va a pagar porque se perdió el sentido de la revolución socialista, se olvidó proteger primero al individuo y a la sociedad de las desgracias del capitalismo.



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Marcos Luna


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