Chinos nos dejan sin machete o sea Tajalí. ¿Gobierno apoya esa ilegalidad e injusticia?

La expresión o palabra "Tajalí" no aparece en el diccionario. Y es hasta como natural que no aparezca, pues el diccionario es de la Real Academia, lo que incluye a toda la caterva, dada por importante, de los reyes de España hasta llegar al de ahora, hijo de su padre. Y es natural porque Tajalí es un pescado que en Venezuela había sido de consumo masivo y lo fue porque abundaba y en consecuencia su precio era muy barato. En la carta de medianos y grandes restaurantes usted no encontraría nunca ese pescado. Era pues un pescado para pobres. Sin pedigrí, carta de presentación, ni cédula de identidad, menos tarjeta de crédito.

En el diccionario se habla de Tahalí (así con h) para referirse a una especie de vaina para portar cuchillos o instrumentos cortantes y hasta como cartera de cuero de uso entre los musulmanes.

Los costeños o mejor los nacidos y criados a la orilla del mar, y particularmente pobres, aprendimos a comer ese pescado que, de paso, es por demás exquisito. Se trata de una especie alargada, algunos le llaman "Machete", hasta "Pez sable", por su aspecto formal lejanamente relacionado con esos instrumentos y técnicamente es Trichiurus Lepturus, muy del gusto de los orientales venezolanos pobres y casualmente también de otros "orientales", los asiáticos. Pero también, como siempre pasó con la sardina, la abundancia y el bajo precio que por lo mismo tenía en el mercado, poco lo valoró gente de "gustos exquisitos".

Como ya dije, por su abundancia en determinada época del año, en esta costa oriental, siempre tuvo un bajo precio en el mercado, aunado a la baja demanda de quienes tienen mayor capacidad de pago, pues los restaurantes no lo incluían en sus cartas y de las clases medias hacia arriba, pese su exquisito sabor y gran calidad nutritiva, tampoco en su dieta. Como dato, no sé si decirle singular o curioso, que vale mencionar, es una especie que por su musculatura no es apropiada para servirla en filetes, forma preferida de comer pescado quienes tienen mayor capacidad de pago. Pese que, tal como les gusta a estos comensales, es fácil deshacerse de sus espinas, que sólo se les haya a lo largo de la columna vertebral y nunca en su musculatura, lo que facilita esa tarea.

Y pescar Tajalí no es fácil. Generalmente se le halla a una profundidad media y, subirlo al bote cuando se hace pesca artesanal resulta trabajoso. Pues por su longitud, forma y flexibilidad, el Tajalí puede llegar a medir hasta unos ochenta centímetros de largo y más, cuando se intenta subirlo mueve su largo cuerpo formando como hondas, tanto como si casi se enroscase en varias partes y por eso mismo hace una fuerte resistencia, tiende a deshacerse del anzuelo si el pescador no maniobra con suficiente habilidad y paciencia.

El año pasado, el gobierno nacional, quizás habiendo advertido algún detalle, dictaminó la prohibición de exportación del Tajalí, pues quizás alguien, alguna vaina buena debe haber, supo que estaba escaseando en el mercado interno, tomando en cuenta la demanda sobre todo en la población pobre de Venezuela y alguna que no siéndola tanto, sabe de lo que es un buen pescado.

Pero en lo que va de año uno, buscador de esa especie, por algo nacimos en Cumaná "a la orilla de la playa", o para mejor decirlo, que es playero, notamos que estaba casi desaparecida. Decimos "casi", porque lo que se hallaba y halla, por demás escasamente, es lo que solemos llamar en el lenguaje coloquial, "correas" o "cinturones", lo que es lo mismo, tajalíes poco desarrollados, como "pasmaos". Comenzamos a preguntar y surgió una pista. Violando las disposiciones oficiales y las necesidades mismas del venezolano, empresarios chinos y venezolanos, estaban acaparando esa especie, pagándola a precios inimaginables en la cultura y experiencia del venezolano, para llevarla a China. Eso lo escuché por primera vez en un mercado de Barcelona y luego en Puerto La Cruz y Cumaná. En distintos puntos donde se expende pescado a los cuales acudimos por razones obvias, según lo que ya hemos dicho sobre hábitos gastronómicos, costumbre y hábitos.

La semana pasada estuvimos en Carúpano y Río Caribe, viaje que motivó una carta abierta nuestra al gobernador del Estado Sucre por las irregularidades que percibimos a lo largo de la carretera. En el mercado de la primera población antes mencionada, varios expendedores de pescado me dieron la misma información.

Mencionaré de manera particular lo que me dijeron unos cinco pescadores y expendedores sobre el tema por separado, en el pueblo de Río Caribe, allí a la orilla de la costa.

Pregunté por Tajalí para ratificar lo que ya sabía y de paso, si por casualidad tenían para comprarles. La respuesta de cada uno de ellos por separado fue la misma. Aquí no hay Tajalí. Los chinos y empresarios que con ellos trabajan, compran el producto en alta mar o a nosotros aquí en esta costa, muy de madrugada, por intermedio de sus caveros, a precios muy altos que ellos mismos ponen y se lo llevan a Cumaná, de donde según mis informantes, presuntamente luego lo transportan a China. Me dijeron "Si acaso, nos queda algún Tajalí pequeño y delgado, el precio sobrepasa los 15 mil bolívares" por la escasez inducida de esa manera. Allí en el pequeño puerto pesquero de Río Caribe, según pescadores y expendedores, participantes en la negociación, como a Carúpano, llegan las cavas de esos empresarios a recoger la especie. No cuesta mucho al gobierno constatar la información, pero sí enfrentarse a las roscas. Pero en nuestra opinión debe hacerlo, sobre todo si es cierto que sobrepone el interés popular sobre todo el que tiene que ver con la alimentación. Está bien que se promueva la cría de conejos, pero no que permitan se lleven los tajalíes. Habría como una contradicción y una complacencia injusta y hasta injustificada. Un Tajalí de dos kilos, sin la guerra de los chinos, costaría muchísimo menos que un conejo del mismo peso, alimentaría a más gente y daría menos trabajo al consumidor.

Volviendo a lo dicho antes. El Tajalí formaba parte de la dieta de los comedores de pescado, generalmente de gente bajos ingresos en Venezuela, sobre todo a lo largo de la costa oriental. Además, según resolución oficial, está prohibida su exportación, pero nuestros amigos chinos "sobornan", esta palabra no es exagerada, a nuestros pescadores con precios ajenos al mercado nacional y con la anuencia de funcionarios del Estado o del gobierno lo sacan del país como de contrabando. De manera que tal negocio aparte de injusto, pues quita a buena parte de venezolanos una fuente de nutrición que era barata, es también ilegal.

¿Está consciente el gobierno de esta estafa y hasta crimen contra buena parte de la población venezolana?

Si es por dólares y la política contra el rentismo de la cual se ufana el gobierno, hablando con palabras de Maduro mismo, los exportadores de especies marina, poco aportan en divisas a las arcas nacionales y sacan del mercado interno una especie de de bajo precio, alto consumo, sobre todo entre la población de más bajos ingresos. Lo del poco aporte en divisas del sector pesca, lo informó el propio presidente en su reciente comparecencia ante la ANC. Esperemos, todavía nos queda alguna esperanza, que denuncias como estas no caigan, como parece habitual, en saco roto.



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Eligio Damas


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