Hace ya tiempo o las excusas contemporáneas

Hace ya tiempo que gran parte de los que quiero dejaron de ser atrevidos, de explicar las cosas con sencillez y llamar a las cosas por su nombre, ya los chicos de la arenga que señalaban al bandido y al pillo del Estado son solo una sombra de lo fueron, son señores y señoras de poltrona y archivo, que redactan las órdenes del jefe sin puntos y sin comas.

Hace ya tiempo que los jóvenes dejamos de serlo y solo vamos engrasando la maquinaria burocrática para sentir que hemos cumplido nuestro cometido, que tantos se escudan en aquel pasado que combatieron y hoy repiten como si fuera una copia en tres dimensiones. Pocos rebeldes van quedando, pocos murieron en el campo del honor, pocos fueron buenos lectores, muchos fueron censores de quien opinaba distinto y hoy solo son coro de esa mayoría que llevo a juicio a Galileo o condeno a Miguel Servet a la hoguera.

Siempre buscaran una hoja para tapar el pillaje, la imposición, el saqueo y como seres obedientes que hace ya tiempo dejaron la capa de revolucionarios colgada en un saliente clavo de un bar, de un baño público, engordan entre legajos de papeles, hablan retóricamente de un pasado que no vivieron con suficiente identidad, es como si aquella llama de hombres y mujeres valientes solo hubiera servido para quemar la cerca que les impedía acceder a lo que tenían los antiguos poderosos y entonces quedarse ellos y ellas con el botín dejado, abandonado por los antiguos dueños de todo.

Ya llegaron los candidatos, las candidatas impuestas desde arriba, sin preguntar, sin hablar, sin proponer, sin discutir solo llegaron, la militancia el chico y la chica del CLAP los aceptara, el oficinista lo defenderá, el viejo amigo buscara pretextos y entonces tendrá que decir "no tenemos fuerza" o Saúl Ortega es mejor que Miguel Flores y aquel sueño de la democracia protagónica y participativa impresa en papel de constitución solo va sirviendo para envolver menudencias, desechos, el estiércol de los pájaros.

La revolución en Venezuela paso a mejor vida, tendremos que volver a nuestras viejas lecturas a levantar el sueño dorado de los hombres y mujeres que habitamos o nacimos en esa tierra, esa vieja militancia no tan lectora y si algo temeraria va desgranado las mazorcas de maíz para marcar el camino y poder regresar al lugar de origen, pero el camino, las señales del camino hace ya tiempo la devoraron los pájaros.

Votaran por quien diga el de arriba, esos soñadores son hoy de un pragmatismo que raya en el cinismo, el vilipendio, la injuria, el señalamiento se volvieron botón de todas sus camisas. Pocas cosas que hacer quizás será hacerlo que no hacemos tan mal, será ser en mi caso fotógrafo y hablar de aquellas enormes ilusiones que se quedaron en algún albañal.

Sigo creyendo y lo digo con sinceridad y así lo creo que cuando me desean poner a decidir entre Saul Ortega, Miguel Flores, General Acosta Carles. Guardando las distancias es como decidir entre Parra y Cocchiola. Poca agua que buscar en el desierto, mucha agua que encontrar en el mar, pero en desierto moriría de sed y en el mar aunque abunde el agua también moriría de sed ya que el organismo humano no puede consumirla sin acabarse, sin destruirse.

Les impusieron nuevamente, lo asumirán, se pondrán firmes en las bases del PSUV nadie emitirá una sola protesta, será un largo y elocuente silencio, nadie se atreverá a ser un Galileo en ese monumento inquisitorial, inventaran nuevas reglas, buscaran algún chiste, le apostaran al mal menor.

La rebeldía quedo para otros días, ahora a ganar algo más de pan, alguna sonrisa del jefe de turno, algún abrazo con el estilete a punto para evitar algo que venga de más en el saludo. Nada ha pasado, nada paso. Salvo el camino andado y los recuerdos de lo que aún no acontece.

En la MUD se quemó todo "el material electoral" el PSUV ni siquiera tuvo la necesidad de hacerlo, acordaron los de arriba, no hubo necesidad de quemar algo, las ideas de rebelión revolucionaria se las apagaron hace ya tiempo a su militancia. Triste pero ya ni llorar es bueno.

Por ahí surgirán otros rebeldes, otros valientes que no naden en montañas de papel sellado, a ellos me remito.



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Yuri Valecillo


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