Al Pueblo de Venezuela: ¡Detengamos esta locura!

AL PUEBLO DE VENEZUELA

¡DETENGAMOS ESTA LOCURA!

1.- Para los próximos días 16 y 30 de julio se está pretendiendo hacer cristalizar los elementos básicos para una confrontación violenta. Dos Estados, dos gobiernos, dos poderes. El plebiscito, renombrado consulta popular, que propone la MUD para el 16 de julio, especialmente con sus preguntas segunda y tercera en las cuales se plantean abiertamente trasgresiones a la Constitución, como la sumisión de la FANB y los funcionarios públicos a la Asamblea Nacional y la realización de unas elecciones no previstas en la Constitución, se suma a la anticonstitucional convocatoria por parte del Gobierno, para el 30 de julio, a una así llamada Asamblea Nacional Constituyente. De realizarse la instalación de la misma, se produciría de hecho la ruptura de nuestra vida republicana, la cual sería sustituida por un Estado cuasi monárquico, con un ejecutivo omnipresente y sin alternativa en el poder.

De este modo, ambas fuerzas, desconocedoras y violadoras de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, sientan las bases reales para un escalamiento de la violencia e, incluso, hasta para una guerra civil.

Ya no se trata solamente de oponernos a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente por anticonstitucional, ni de manifestar democráticamente nuestras preferencias ideológicas. Tampoco se trata de desconocer el derecho de los ciudadanos a querer manifestarse políticamente, tal como actualmente lo impide el CNE. Hoy está en juego la vida de numerosas personas de distintas tendencias de nuestro pueblo.

2.- Si no entendemos quiénes necesitan una guerra para resolver sus problemas, no los podremos aislar, combatir y derrotar. Meter a todo el mundo en el mismo saco no sirve para entender la identidad de lenguajes y de actitudes guerreristas que se observan y escuchan tanto en sectores del Gobierno como en sectores de la MUD.

Ni todo el Gobierno ni toda la MUD quieren la guerra. Pero las facciones que respectivamente han tomado la dirección, tanto del Gobierno, como de la MUD, pareciera que sí quieren la guerra y la necesitan.

Del lado del Gobierno, tomaron la dirección los responsables del Desfalco Histórico. Los responsables de que no tengamos a la disposición del pueblo de Venezuela unos 300.000 millones de dólares. El equivalente a diez años de importaciones no petroleras, es decir, alimentos, medicamentos y bienes de capital (maquinarias y repuestos). Para ellos, la guerra es el mejor escaparate para seguir escondiendo ese descomunal desfalco. En la guerra hay guerra, las prioridades son otras y, convenientemente para ellos, no hay contraloría pública y ciudadana de las distintas instancias del Estado.

Del lado de la MUD, tomaron la dirección quienes piensan que sería un despilfarro histórico no aprovechar esta crisis para un escarmiento. Para un sector en la cúpula de la MUD no es suficiente ganar apabullantemente las próximas elecciones regionales. Un triunfo de la oposición, en elecciones regionales democráticas, fortalecería a la Constitución Bolivariana y lo que ellos quieren es precisamente lo contrario. Esto es, que esa Constitución, que funciona en el imaginario colectivo como una promesa, como una garantía, como una insurgencia contra la dominación, la explotación y la entrega de nuestros recursos, se ahogue en sangre, en dolor, en horror, para que al pueblo de Venezuela no le queden más ganas de rebelarse.

Por otra parte, es innegable que a esta lucha de poderes internos se incorporan las vinculaciones que tienen, tanto la cúpula del Gobierno/PSUV, como la MUD, con el gran capital transnacional que, operando de manera solapada, también requiere y necesita del escenario de la guerra para recomponer sus relaciones con los tradicionales y potenciales socios locales.

3.- El pueblo que no está expresado políticamente ni por la MUD ni por el Gobierno, y que por lo menos alcanza el 60 % de la población, el pueblo que no está pendiente ni del plebiscito revestido de consulta popular de la MUD, ni de la Constituyente de Maduro, porque tiene que resolver el acuciante y diario problema de alimentarse, curarse, vestirse, transportarse, o sea el dramático problema de mantener operativas sus mínimas condiciones de vida, debe saber que la guerra civil que se diseña y planifica por parte de quienes les conviene la confrontación entre hermanos, se hace en el medio de sus vidas reales y concretas, en el medio de las vidas de sus hijos e hijas, nietos y nietas. Que es una guerra que va a destrozar por igual infancias, juventudes, madureces y ancianidades. Que es una guerra contra el pueblo de Venezuela, contra el territorio de Venezuela, contra el agua de Venezuela, contra el aire de Venezuela, contra el Estado-Nación venezolano. El pueblo de Venezuela debe saber que tiene que insurgir contra esa guerra que acabaría con su presente y su futuro.

4.- La Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución introdujo el lunes 3 de julio de 2017 un documento al CNE solicitando el instrumento (planilla) oficial para la recolección de firmas del 5 % del REP que pueda obligar a la realización de un Referendo Abrogatorio del Decreto Presidencial 2.878, referido a las Bases Comiciales de la anticonstitucionalmente impuesta Asamblea Nacional Constituyente. Como era de esperarse el CNE no ha respondido. Tampoco lo hizo con las elecciones suspendidas en el Edo. Amazonas, con la continuidad del proceso de Referendo Revocatorio, como si se hubiera esfumado el 1 % de firmas por ellos reconocido, las elecciones regionales de diciembre de 2016, reconvertidas un año más tarde por el CNE en diciembre de 2017, y las municipales de diciembre de 2017 que ya reclaman calendario constitucional y legal.

Esa, la del Referendo abrogatorio, es una de las últimas alternativas constitucionales que quedan para enfrentar el horror de la guerra. Confrontación fratricida a la que se va por esa nueva afrenta contra la Constitución conformada por ese plebiscito o consulta popular, y la usurpación de la soberanía popular dada por la llamada Asamblea Nacional Constituyente convocada por el Presidente Maduro.

  • Por eso pedimos enfáticamente al Presidente Maduro, y como un paso necesario, aunque no suficiente hacia la edificación de una paz verdadera y reconciliación de los venezolanos y venezolanas, la cancelación de dicha convocatoria. Tenemos por cierto que, en caso contrario, el día 30 de julio, con un saldo de quien sabe cuántas víctimas mortales en todo el país, podría convertirse en motivo de duelo perpetuo para nuestra historia republicana.
  • Por eso, del mismo modo, exhortamos a la MUD a no ejecutar la consulta-plebiscito prevista para el 16 de julio por ser inconstitucional y fomentar la conflictividad, ya demasiado evidente, que prevalece en el país.
  • Por eso seguimos de luto consciente. Como denuncia de un CNE devenido en Ministerio de Elecciones del Gobierno. Como denuncia de una conspiración entre quienes usurpan el poder del pueblo tanto en el Gobierno como en la MUD.

¡Contra la Guerra Civil! ¡No al Plebiscito! ¡No a la Asamblea Constituyente!

Por la vigencia plena de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela

Caracas, 14 de julio de 2017

Esteban Emilio Mosonyi

Héctor Navarro

Ana Elisa Osorio

Cliver Alcalá Cordones

Edgardo Lander

Oly  Millán Campos

Gustavo Márquez Marín

Santiago Arconada

Gonzalo Gómez

Carlos Carcione

Cesar Romero

Juan García Viloria



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