José Vicente, Pirela y la viga en ojo propio (I)

Los analistas "objetivos y lúcidos" no dudan al proyectar el panorama que atrapan o mejor, quieren atrapar y suelen hacerlo diciendo que Venezuela está polarizada, de un lado anda el gobierno, la izquierda y del otro la oposición. Como si solamente de dos boques monolíticos se tratase, que de paso de esto último nada tienen. Siguen pegados al cuadro de unos años atrás, cuando Chávez galvanizaba gran parte de la opinión nacional, como si el mundo se hubiese paralizado. O no existiese un universo más allá de esa visión. Si algo caracteriza a la Venezuela de hoy que, en apariencia o conveniencia de analistas como aquellos, luce como muy polarizada, no obstante, es confusión y desavenencia en un lado y otro. Hay factores que parecieran imponer su ley y fortalecer conductas por encima de lo racional. Son ellos, quienes dominan la opinión y los medios todos, incluyendo recursos materiales de diferentes procedencias y venden la imagen de un mundo desolado más allá. Es cierto, han impuesto sus políticas, en buena medida, pero no todo controlan a su gusto. Y si algo hay también que destacar en la alineación que ahora se da en Venezuela es la irracionalidad imperante, el sectarismo, la ambición por conservar espacios, nepotismo, desprecio por las opiniones adversas a las que imperan en cada bando. Pero también hay un mar enorme o mejor un río crecido donde están sumergidas millones de personas que a los dos supuestos polos incriminan.

Analistas de la izquierda, de los más cautos, como José Vicente Rangel o Pérez Pirela, por sólo nombrar esos dos, pese la lista pudiera ser muy larga, suelen ver la paja en ojo ajeno, más no la viga en el propio o en los ojos de los suyos. Son aquellos, como los nombrados, relancinos, agudos al percibir las serias discrepancias y desavenencias en el sector opositor, que comienzan cuando se intenta apenas delinear un programa económico, simples definiciones de ese carácter o pensar en asignar alguna responsabilidad a alguien. Pero son poco observadores cuando miran hacia el lado del espacio que va de los NI-NI, sigue por donde se hallan antiimperialistas y socialistas no oficialistas, dentro del mismo Psuv con diferentes percepciones a las de quienes gobiernan y hasta entre estos mismos. Porque es obvio que, unas tres o cuatro parcelas se distribuyen el gobierno, lo que explica en parte ese desmedido abuso del enroque y hasta de "dejo el cargo ministerial porque me voy de constituyente pero pongo, con la venia presidencial, a uno de los míos"; un algo así como "con lo mío no te metas". ¿No es eso acaso lo que acaba de suceder con Aristóbulo Istúriz, quien se fue a buscar un cargo de constituyente por Anzoátegui pero dejó en el ministerio que atendía una ficha suya y de confianza extrema? ¿No es de eso lo que predomina cuando un personaje como Elías Jaua se llena de puestos como si fuese un autobús Yutong y no hubiese nadie en quién confiar?

Ese parcelamiento deja por fuera a mucha gente hasta valiosa y abnegada. Eso pudiera explicar las renuncias "para irse con su música a otra parte", como la de Eduardo Samán, un personaje de gran prestigio y hasta admiración en las filas chavistas. Como antes sucedió con el Prof. Giordani, Héctor Navarro, Ana Luisa Osorio y otra gente. Donde pudiéramos incluir a Gabriela Ramírez y también a Maripili Hernández, quienes últimamente han puesto mucho énfasis en dejar constar sus desacuerdos.

En alguno de esos casos uno asocia al tiempo como demasiado largo sin volver a los niveles donde antes se estuvo e imagina inconformidad por tanto olvido. En todo caso, sería resultado del celo de cada parcela por mantener su poder.

Lo acontecido con la señora Fiscal, sin bien puede mencionarse dentro de ese como desgajamiento del cual es objeto el Pusv, para no decir chavismo, calificativo que pareciera haber tomado una doble acepción, confusas y contradictorias, en la política venezolana, es "harina de otro costal". Es un como asunto muy particular que merece por eso un tratamiento aparte. Sus posiciones que parecen derivadas de un volcán en plena ebullición sin que antes hubiese presentado síntomas de cargarse de tanta energía, rabia y percepción distinta a quienes gozosa acompañaba en el gobierno, hacen pensar en razones por lo menos poco comprensibles.

Parece cierto que ese desgajamiento avanza, lo cual no significa necesariamente, pues no tenemos los elementos indispensables a mano, que cuantitativamente tenga mucho significado. Pero también es verdad que la relación entre la calidad y cantidad suele ser muy inestable. Aunque no cabe duda que el distanciamiento de una enorme cantidad de gente, tanto que uno no sabe contarla, ha obedecido a motivos distintos a las tardías manifestaciones de inconformidad de muchos de los personajes mencionados. Tomando en cuenta que estos fueron cómplices de las prácticas por otros denunciadas por largo tiempo.

Esos analistas muy perspicaces como José Vicente o Pirela, de un lado u otro, suelen pasar por alto esos detalles "inconvenientes" para no "echarle la partida para atrás" a quienes han decidido defender y a veces incurren en el pecado de subestimarlos, por eso de lo cuantitativo. Eso sucede cuando se deja el oficio por el de publicista, aunque por eso no se cobre. Se parte de la idea que ocultando las deficiencias, fallas, omisiones o simplemente errores, se favorece al sector a quien uno quisiera defender. Ellos pudieran decir que esas observaciones necesarias las suelen hacer en privado y los más altos niveles. Pero aún siendo así, uno que no llega hasta allá arriba y tampoco dentro de ninguna instancia, no tiene motivos para creer que les tomen mucho en cuenta sus opiniones. Quizás, no lo niego, les escuchen pero de allí no se pasa. Con lo que de paso se fortalece la absurda idea según la cual todo aquel que critique públicamente, no teniendo otra forma de hacerlo, es un desleal y traidor.

Repito, que ese proceder o dinámica se da en la esfera del gobierno y la oposición. ¿Quién le para o hace caso a cualquier sensato que advierta a la MUD los garrafales errores que ahora cometen? La respuesta es obvia.

¿Cuándo desde el lado del gobierno se atiende una demanda, una crítica de las tantas y de diferentes características o sobre tantos asuntos que desde el lado de la izquierda se han venido haciendo por años?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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