A Dudamel, la batuta y nuestro “librito”

Confesándote que la música clásica que escuché con algún detenimiento (por vez primera) fueron las contenidas en un "Long Play" de acetato de Tchaikovsky, que no recuerdo por cual razón teníamos en casa, comprenderás que muy poco sé de esa música maravillosa que siento brotar de esa "cosita" que blandeas al aire y que llaman batuta.

Sin embargo, ello no ha sido óbice para defender públicamente (y ante mis hermanos mexicanos), que la mejor versión del Huapango de José Pablo Moncayo, es la que ha emergido de tu dirección (a riesgo de lo que representa discutir con el patriotismo mexicano).

Actualmente, valerse o no de esa "cosita" para dirigir un concierto resulta un hecho hasta pintoresco. Aunque una gran parte de directores usan "la cosita", muchos directores prescinden de ella.

En tu caso, aunque conduzcas una orquesta con tus manos, sin usar la batuta, seguro estoy que maravillosamente, será el mismo Huapango; y debe serlo porque, en la música, más que la batuta, importa el conocimiento, el carácter, la pasión y el sentimiento.

Pero fíjate amigo Gustavo, que no pasa así con un país.

No puedes dirigirlo con una batuta o un palo de escoba, sino con un "librito".

Hacías recientemente, en una nota que estimamos como un emplazado público al Presidente Nicolás Maduro "un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano".

Creo que lo hizo, y antes de tu llamado.

Sabes bien que un sector del país ha pedido elecciones generales (que también debes saber, no son constitucionales) y que para reclamar su petición, se han volcado a marchar a zonas a las cuales no han sido autorizados, y han violentado derechos de todos para imponer los suyos (me refiero al libre tránsito, entre otros). Ello ha traído un costo que desagarra a toda la sociedad, porque como dices en tu nota, los venezolanos no somos violentos y toda sangre ajena, es la nuestra. Y así entonces, duelen los opositores muertos, y los inocentes, y nuestros policías y guardias nacionales; y nuestros árboles y las instituciones y duelen hasta las respuestas que debemos dar a hijos que no queremos politizar para explicarles que la partitura que se llama Venezuela, no tiene los rítmicos acordes de la bella melodía que todos y todas queremos que sea.

Ante ello, se ha llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, para que sobre el debate de todos, encontremos un sendero de entendimiento y paz. Allí la voz del pueblo que reclamas, y con justicia, que se escuche.

Pero sucede que en un concierto anterior (el 6 de diciembre de 2015), parte del pueblo pensó que el director del país no lo estaba haciendo bien. Y sus dirigentes, tratan de apartarlo a codazos porque estiman que su conducción no produce los acordes que ellos quieren escuchar.

Solo que no han usado el "librito", sino que a golpe y porrazo quieren apartarlo de la conducción de la orquesta, olvidando que con anterioridad, una parte de la audiencia "pagó" por escuchar el concierto, y permitir que ello pase, significaría (valga la comparación) a que una multitud te obligue a conducir a la Orquesta Sinfónica que diriges, a que toque un reggaetón, en pleno Huapango.

Ciertamente, como dices, "los venezolanos están desesperados por su derecho inalienable al bienestar y a la satisfacción de sus más básicas necesidades".

¡Caramba! Gustavo, pero negar que desde Chávez hasta Maduro es cuando más se ha procurado eso, sería no ser honesto y ni hablar del impulso que se ha dado a programas y misiones de las que tienes conocimiento directo de ellas (admitiendo las carencias que hoy se tienen y que en gran parte se deben a la baja del ingreso de recursos que como país, recibimos, entre otros aspectos que no entraré a considerar).

Créeme que entiendo tu llamado. En gran parte lo comparto, sobre todo cuando dices que "para que la democracia sea sana debe haber respeto y entendimiento verdadero. La democracia no puede estar construida a la medida de un gobierno particular porque dejaría de ser democracia. El ejercicio democrático implica escuchar la voz de la mayoría, como baluarte último de la verdad social".

Solo que quienes quieren arrebatar la batuta al presidente, quieren usar la suya y no el "librito", a sabiendas de todos que la usarán para dirigir a los suyos, mientras que Nicolás la usa de cara al pueblo y no para quienes tienen los instrumentos.

Como he pretendido hacerte entender algunas cosas desde lo que es tu mundo (la música), culminaré haciendo referencia a lo que pasa en algunas regiones, sobre todo en el campo venezolano.

Sucede que en algunos bares de esas regiones, los hombres (sobre todo cuando están borrachos) le dan monedas a las llamadas "meseras", para que vayan a una rocola para que coloquen la música de su gusto.

Pues, ni Venezuela es una rocola, ni la Constitución (nuestro "librito") es una moneda para que los que están borrachos pongan su música al compás de su borrachera utilizando sus "meseras".

Y así como nadie me convencerá que tu Huapango no es el mejor, nadie me convencerá que se puede dirigir nuestro país, sin nuestro "librito", del cual, todos queremos que cada vez más sus notas sean el acorde de todos, bailemos reggaetón o bailemos joropo.

olezmar@gmail.com



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Orlando Lezama

Ex miembro del Cabildo Metropolitano de Caracas

 olezmar@gmail.com      @OrlandoLezama

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