El Muro

"Ya están vestidos, ya se van por la calle. Y es sólo entonces cuando están muertos, cuando están vestidos, que la ciudad los recupera hipócrita y les impone los deberes cotidianos" Julio Cortázar

A quien amenaza oculto tras el anonimato de un teclado de computadora, a quien inventa de lo que conoce y de lo que no conoce y hace una mezcla, un potaje intragable; a quien atribuye el mal absoluto a quien quiera que piense diferente, a ti, te informo: Que piense diferente a ti no me hace menos ni me hace ignorante, ni me hace corrupto, ni me hace "enchufado", ni me hace violento, tú no decides quien soy ni cómo. No sé si soy como tú, no lo sé, no sé quién eres. El hecho que piense diferente a ti no me convierte en corrupto, ladrón, asesino o inmoral, genocida, violento o ignorante. Sólo pienso distinto que tú.

A todos los que hoy viven, día tras día, deseando muerte y mal a los que no piensan como ellos, a quienes sueñan con un futuro sangriento de juicio final y venganza contra quienes piensan diferente, les respondo con bien y buenos deseos. Digo lo que pienso porque lo creo y nada más. Y no dejaré de hacerlo por más que insulten, amenacen y levanten mentiras y falsos testimonios. El odio daña a quien lo profesa, a mí no, no me daña a mí, te daña a ti mismo. A mí no me afecta tu odio porque yo paso de ti violento, paso de ti racista, paso de ti xenófobo, paso de ti clasista, paso de ti explotador, paso de ti depredador, paso de ti y tu risa burlesca, paso de ti y tu hipocresía, paso de ti y tus lujos groseros, paso de ti y tus apariencias, paso de ti y no dejaré de pasar de ti, nunca, tu levantas el muro, yo sólo respeto tu sitio. "El muro" es tu muro, no el mío.

Quieres que sea imparcial y no puedo ¿acaso lo eres tú? No se puede ser imparcial cuando una y otra vez insistes en insultar y ofender sólo porque no escribo ni pienso lo que esperas o piensas que debo escribir. Aunque quisiera ser imparcial no puedo, tu odio me obliga a mantenerme aquí, en mi posición, tu odio levanta un Muro y yo no lo derribaré, no me corresponde a mí ¿podrías dejar de ser racista?, ¿podrías dejar de menospreciar a la gente más pobre?, ¿podrías dejar de ser tan vulgar para ofender a quienes no piensan como tú? Ojalá pudieras hacer esto. Cuando dejes de desearle la muerte a todo lo que huela a igualdad social, progreso social y socialismo, si eso llegase a suceder algún día, ojala llegara ese día, podría quizás ser un poco más "imparcial". Mientras tanto no, el muro que tú has levantado contra mí y los nuestros, nos separa.

Siempre he dicho y escrito lo que pienso, no me paga nadie por hacerlo, lo hago porque quiero. No todo se compra con dinero, te informo que no todos somos así. No todos somos como tú piensas que somos, mírate y mira a tu alrededor, no todo es como te dicen las películas, no todo es como te dicen las series, no todo es como te dicen tus líderes políticos. No todos creemos, como crees tú, que dar de comer a un hambriento es populismo, que dar salud a un moribundo es gasto y que dar justas pensiones a los ancianos es pérdida. No todos somos como tú, que piensas que unos son más iguales que otros y que la igualdad es una dádiva del dinero. Ciertamente, no somos iguales. Tú y yo, no somos iguales.

No te creo, no creo en tu paz, no creo en tus promesas de paz, paz y paz. Tú sobrevienes siempre en guerra y muerte. En tu abrazo de muerte nos hundirías a todos, sin dudarlo, y eso sí que lo conozco de ti. Porque si en lo poco lastimas como espinas, en lo alto, del poder, eres letalmente violento, como el atolón abrasador e inoportuno del imperio, como el aire ponzoñoso contra el Asia y contra Oriente Sumerio, como el mar mutante del Japón, como los rostros pálidos y húmedos en lágrimas de los niños sirios, como el agua salada que moja la ropa de Aylan, dormido por el mar. Yo no quiero eso para Venezuela y, por eso, nos separa un Muro, el Muro que has levantado tú y alimentas de cobardía, el mismo muro con que quisiera contener tu ira y resguardar a tantos a quienes quieres cazar; tú, depredador de sueños.

Venezuela no será Irak, ni Siria, ni Afganistán, ni Libia, ni Egipto, todos países destrozados por tu odio, porque eres el mismo aquí, en oriente, norte y sur, eres el mismo fascista con diferente vestido, eres el mismo odio en diferentes vidas, tu sí que reencarnas, pero en muerte y muerte tras muerte, tu energía es ultraterrena, densa y baja. Quédate detrás de tu muro, detrás de tu "feisbuk", detrás de tu muro y sus fachas consignas electrónicas porque, ciertamente, de ahí… NO PASARAS!

 



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Alejandro López González

Ingeniero Electricista en la Universidad del Zulia. Trabajó como investigador y como Analista de Mercados. Fue miembro de la mesa técnica de construcción del Plan Nacional de Formación (PNF) en Electricidad del Ministerio del PP Para la Educación Universitaria y representante de la Universidad Bolivariana de Trabajadores "Jesús Rivero". Actualmente se dedica a la investigación de temas socioeconómicos y geopolíticos del petróleo y las energías alternativas.

 ae.lopez.gonzalez@gmail.com      @aleslogo

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