Para qué los controles de precios y algo más

En efecto, si es verdad que los claps existen, ¿para qué entonces los controles de precios? La pregunta es válida, sobre todo si se toma en cuenta que los tales controles, además de no haber controlado nada, de no haber estabilizado los precios y mucho menos disminuirlos, como eran sus objetivos, han provocado por el contrario todo tipo de distorsiones, entre los cuales se encuentra la aparición de los bachaqueros. Fenómeno en gran parte responsable del alto y galopante costos de la vida y del desabastecimiento.

Ahora bien, si lo anterior es rigurosamente cierto y absolutamente inobjetable, si esos controles han sido la causa fundamental del despelote en el que se encuentra inmerso nuestro pías y del sin fin de calamidades que lo azotan de manera implacable, entre los cuales se encuentran los ya mencionados bachaqueros, el contrabando de extracción, el desabastecimiento, el dislocado costo de la vida, la caída en picada de la producción, el explosivo incremento de los precios y las presiones inflacionarias, las interminables colas de bachaqueros que se agolpan a las puertas de supermercados y abastos, el estancamiento económico, la guerra económica y una riada de males más, ¿por qué entonces contra todo buen sentido se mantienen? ¿Por qué insensatamente se mantiene en pie una vaina que, como los controles de precios, han sido la causa de todos los desmadres que estamos viviendo? ¿Será acaso por el sádico placer de ver sufrir a nuestro pueblo?

Porque no le vemos otra explicación. Ya que por muy ciegos y sordos que puedan ser los actuales gobernantes, es imposible que no se estén dando cuenta de los ímprobos y sobre humanos esfuerzos que a diario realiza nuestra gente para sobrevivir en medio de una crisis que amenaza con devorarnos a todos. Y aun así, asombra la displicencia con la que asumen la preocupante situación. Y lo único que se les ocurre para enfrentar una crisis estructural es, en lugar de coger el toro por los cachos y aplicar la única medida que se puede tomar para conjurar la crisis, recurrir a subterfugios y atajos de muy dudosa efectividad.

Francamente, pareciera que para ellos lo más importante que el país mismo fuera su deleznable proyecto político.Un proyecto que tiene en un sedicente socialismo su componente fundamental. Pero lo grotesco de esta situación es que se trata de un socialismo del cual no tienen ni la menor idea, al punto de que todo lo que han hecho, no sólo nada tiene que ver con este sistema político sino que ha sido contrario al mismo.

Pero ¿qué entiende esta gente por socialismo? Regalar dinero indiscriminadamente. Pero resulta que no hay nada más extraño y contradictorio con este sistema que esa política derrochadora. Y lo es, es derrochadora, porque no resuelve ningún problema sino que, como lo estamos viendo, más bien los agrava. De allí que en el socialismo no se le regale una sola locha a nadie. El socialismo le brinda a la persona las más amplias posibilidades para capacitarse técnica y académicamente por medio una educación de altísima calidad. Porque de paso debemos decir que a una universidad socialista no ingresa cualquiera. Para poder hacerlo el aspirante debe poseer una base de conocimientos muy firmes y sólidos. Lo que garantiza que cuando abandone la universidad, además de contar con un trabajo, porque en el socialismo existe el pleno empleo, su actividad sea altamente productiva y provechosa, tanto para él como para el país.

Por eso, su lema, el del socialismo, no era el que Chávez vivía repitiendo a cada rato. En este puto, Chávez no podía estar más equivocado. Lo que demuestra que del socialismo no tenía ni la menor idea, tal como ocurre con los que actualmente gobiernan a este país. ¿Cuál lema le atribuía Chávez al socialismo? El que dice: "dé cada quien según sus posibilidades, y a cada quien sus necesidades". Tremendo error, porque este es el lema del comunismo. El del socialismo es: "dé cada quien según sus posibilidades, y a cada quien según su trabajo, el que no trabaja no come". De manera que se han puesto a construir algo del que no sabían absolutamente nada.

Por otra parte, el socialismo es un proceso histórico que nace y se desarrolla independientemente del deseo y la voluntad del hombre. De allí que sea un disparate descomunal creer que alguien pueda levantarse un día y decir, como lo hizo Fidel y ahora Chávez, hoy voy a construir el socialismo. El hombre participa en el proceso del cual surge el socialismo sólo cuando la historia lo decida, cuando se hayan creado las bases materiales para ese gigantesco parto, y esas bases sólo se construyen en el seno del capitalismo. Por eso, cando estos irracionales atacan el aparato productivo nacional creyendo que con eso están construyendo el socialismo, lo que en realidad hacen es todo lo contrario: atentan contra la aparición del socialismo en nuestro país.

De tal manera, que han estado actuando como el que piensa construir una nueva vivienda en el mismo sitio donde se encuentra en la que vive. Para hacer eso, una persona racional, antes de ponerse a destruir la casa en la que vive para luego construir la nueva, busca primero para donde mudarse. Una vez instalado en otra parte, entonces sí, procede a destruir la vieja vivienda. Estos no, estos se han puesto a destruir la vivienda en la que viven sin haber buscado previamente para donde mudarse. ¿Consecuencia? Que se quedan a la intemperie.O sea,, que se ponen a destruir el capitalismo sin haber construido antes una alternativa que lo sustituya. Por eso el descomunal despelote en el que nos han metido y metido al país. Y lo peor no es eso, porque al fin y al cabo todo el mundo se equivoca. La diferencia está en que el ser pensante rectifica cuando se da cuenta de que se ha equivocado. Lo que ocurre con los actuales gobernante es que éstos carecen de la suficiente perspicacia que les indique que ya es la hora de rectificar. De tal manera, que si hubieran tenido un mínimo de coeficiente intelectual, hace tiempo hubieran derogado el decreto de control de precios y hoy este pueblo no estaría en la situación tan desesperada en la que se encuentra.

Presidente, la situación alimentaria del país es graviiiisísima. Y eso no es lo peor. Lo peor es que no ve que usted esté haciendo nada para enfrentarla. Lo único que ve es a usted hablando, hablando y hablando por televisión y, para peores penas , hablando de cosas que nada tienen que ver con su desesperada necesidad de alimentos. No ve lo que se supone debe estar haciendo para detener la incesante escalada de los precios. Asimismo, nada para mejorar el abastecimiento de los artículos de primera necesidad. Y en cuanto a los claps, que no son de ninguna manera una solución, la única noticia que se tiene de ellos es lo que se habla por televisión. Como comprenderá, una actitud tan flemática -por no decir indiferente- como esa, no es la más recomendable para entusiasmar a nadie. De allí los altos niveles de rechazo que está confrontando su gobierno, y que sólo debido a una incomprensible evasión de la realidad se puede ignorar.

NOTA: En vista de que la Conferencia Episcopal de Venezuela ha renunciado a su labor estrictamente religiosa para asumir el activismo político a favor de quienes han hecho de la violencia criminal su modus operandi normal, Venezuela debe rescindir el convenio que tiene suscrito con el Vaticano y que se conoce con el nombre de "Modus Vivendi". La razón es muy simple, por cuanto esa aberrante actitud de la iglesia católica que ha convertido los púlpitos en delirante tribunas desde donde se llama abiertamente a la violencia y a la insurrección, viola expresa disposiciones del mencionado acuerdo, especialmente las contenidas en el artículo 2 que establece: "El estado venezolano reconoce el libre ejercicio del derecho de la Iglesia Católica de promulgar Bulas, Breves, Estatutos, Decretos y otros, en el ámbito de su competencia y para la prosecución de los fines que le son propios". Es decir, que en este artículo se limita la actuación de la iglesia católica a los "fines que le son propios", que no son ni pueden ser, desde luego, fines políticos. De allí la necesidad de la anular este acuerdo si se quiere recobrar la paz y la tranquilidad en Venezuela. Porque, es indudable que son los ensotanados, al menos la mayoría de ellos, los que con su siembra de odio más contribuyen al desquiciamiento mental de las personas.

Ojalá ese repentino afán de diálogo del que Maduro y de muchos altos funcionarios del gobierno han dado muestras últimamente, y que se produce sólo cuando las papas queman, se extienda hacia otros sectores distintos de la oposición. Sectores y personalidades a los cuales se les ha ignorado y marginado sistemáticamente, pese a que el peso específico de muchos de ellos en la sociedad merecerían una mayor atención.

Una prueba de lo anterior es que cuando alguien del perraje trata de comunicarse con ellos , con Diosdado, por ejemplo, para expresarle alguna inquietud acerca de lo que ocurre en el país o simplemente para formularle alguna crítica, lo que hacen es bloquearlo. Con lo cual demuestran no sólo el desprecio hacia la opinión de los demás, sino también que eso de democracia protagónica y participativa no es más que una estratagema para engañar incautos, léase pendejos. Y en el caso particular de Diosdado, la cuestión es más grave todavía, por lo del artículo 51 de la Constitución, que todo el mundo menciona pero que muy pocos acatan.



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Alfredo Schmilinsky Ochoa


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