Diosdado, basta ya! Acepta que hemos fracasado

Te lo voy a graficar muy resumidamente, como sale de mis más hermosos sentimientos, es difícil, lo sé, asumir el inmenso fracaso de darle a nuestro pueblo la mayor felicidad posible, fíjate, hoy llegando de comprar algunas cosas al refugio, me encontré con un camarada de aquellos tiempos duramente humanos, cuando juntos enfrentamos la salvaje y criminal represión del puntofijismos adeco copeyano y como habíamos comprado unos pancitos salados, le regalamos uno, con todo nuestro amor por compartir un pan en momentos difíciles muy difíciles, me miro, lo mire, nos miramos y ninguno de los dos dijo nada pero sentí en su mirada que , decía a gritos, que bolas patricio, a lo que hemos llegado, no se suponía que hicimos una revolución ¿…?, cual, donde, para quienes, para nosotros el pueblo pobre ¿…?, claro que no hermano, no solo no la hicimos sino que estamos peor, mucho peor, porque quienes se suponía que eran nuestros cuadros de vanguardia, se dedicaron a otra cosa y por eso llegamos a donde llegamos, a lo más vergonzoso, no de compartir un pan , no, sino de sencillamente no tener más que eso , un pedazo de pan y me decía el camarada que los trabajadores de funda proal que es el ente encargado de distribuir los alimentos a los refugios, como había un paro de transporte no acudirían a su centro de trabajo y por eso no se distribuirían los alimentos a los refugios, más allá de la irresponsabilidad, incapacidad, ingenuidad, que se yo, de los jefes de ese ente de no tener un plan de contingencia, ya nosotros los de aquellos tiempos duramente humanos de la universidad rebelde y combativa, estábamos acostumbrados a resistir con un mínimo de recursos de manera que si por a, b o c no llegasen teníamos un plan b pero que si llegaban bienvenidos sean, pero horas después pensando en eso me entro una nostalgia, una tristeza y todos esos sentimientos encontrados y no me quedo de otra, que reconocer, dentro aquí muy dentro de mí, el rotundo fracaso de no haber podido darle a nuestro pueblo la tan anhelada felicidad que ya no sé si merece, por pendejo, por ingenuo, por inocente por ignorante no sé, no hayo como escribir y que mi discurso no se parezca al discurso de lo que la oligarquía piensa de nosotros, de momento me parce legítimo, en mis adentros, seguir soñando que estamos haciendo una revolución, con revolucionarios, partido, líderes y todo y no me da la gana de mirar para otro lado por ahora(cuando uno llega a una edad se puede dar ese lujo) porque sé que entre tanto y tanto soñar es posible que resurjamos como el ave fénix pero no con mentiras Diosdado, no con mentiras, entonces Diosdado allí estaremos los que quedemos para continuar la senda antiimperialista y por el socialismo.

Dios y patria, Chávez vive



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Patricio Silva


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