¿Por qué ignorar a Roland Denis? Amigo, ¡hasta las capillas están contaminadas!

Solemos decir de alguien perdido, "lo está más que el hijo de Lindberhg" o "busca una aguja en un pajar". Así he estado en estos días, tratando de rescatar mi trabajo extraviado en un "Pendrive" dañado. Esta tarde, creo haber terminado con relativo éxito. Fue un trabajo duro que hasta me distrajo de muchas cosas. Pero hace dos días, en uno de los pocos momentos de descanso que me di, aparte de aquellos indispensables que impone la vida, leí al salteo una entrevista que el excelente periodista que es Clodovaldo Hernández hizo al filósofo y ex vice ministro Roland Denis. Me ha llamado la atención sobre manera que un asunto de tanta trascendencia, porque toca casi la esencia misma del proceso revolucionario y la suerte del gobierno, a muy pocos le haya interesado.

Justamente, la calidad y perspicacia de Clodovaldo, a un tipo como yo, tan ocupado en estos días, atrapó por lo menos para leer como lo hice al principio, con una inteligente pregunta:

"¿Cómo se siente el haber desmentido el aserto marxista, según el cual el "ser social determina la conciencia?"

La pregunta, así expuesta, sorprendió al entrevistado, a quien uno el lector, percibió como al pelotero, que estando al bate, esperando una recta de humo, le lanzan un cambio de velocidad hacia afuera. Se le vio trastabillar, aunque de inmediato puso el trompo en la uña. O recogió el bate con suficiente tiempo para no pasarlo sobre el plato.

Justamente, la respuesta de Denis, como la pregunta misma, me atrajo. Dijo Denis ante aquella interrogante, como con displicencia, "Es un determinismo marxista, muy propio de la época, del positivismo de su época y todos los determinismos". Yo, sin ser filósofo, le agregaría a ese texto que, también tiene una fuerte carga romántica. Pero pese eso, todavía pesa demasiado en la "conciencia" de muchos que se exhiben como casi alumnos o herederos de Marx. Este asunto me atrajo y conquistó para releer con más atención la entrevista, cuando tuviese el tiempo disponible. Ahorita mismo he vuelto sobre ella.

Obviamente, como Denis toca muchos temas, es imposible abordar todas con cierta atención en este espacio. Por eso, me limitaré a un a sólo asunto, por lo menos por ahora. Pues me siento obligado a contribuir que de lo mucho que dijo, en esta entrevista que comento y otras por la Iguana, discutamos en el campo de la izquierda para intentar definir "qué y cómo hacer". Se trata de llegar al meollo del asunto y nos distraernos en anécdotas, espejismos y malas experiencias.

Denis confiesa, eso me gusta, que cuando Chávez optó por la opción electoral, estuvo entre los críticos de ella, "por una razón obvia". Y esa razón fue que ella "iba a traer mucho apoyo, pero también muchos cuestionamientos". Le cuestionó a aquella decisión que permitiese "la entrada dentro del proyecto de cambio revolucionario una cantidad de sujetos que lo hacían con criterio oportunista". Denis parece pasar por alto que la realidad está toda contaminada, no se hace revolución dentro de una burbuja aséptica y pura; es un riesgo no sólo inevitable sino impuesto por la realidad. Pese escojas escrupulosamente, lo que no debe hacerse en revolución, siempre estará en tu ambiente el germen de la corrupción y el oportunismo. ¿Cuántos oportunistas no han saltado de la izquierda, hasta la más sacrosanta, al lado opuesto, en todos estos años? De los grupos que cuestionaron a Chávez por optar la vía electoral hay hoy unos cuántos en la derecha. Y es más, para esos, ahora el imperialismo es una mentira. Porque ¡hasta las capillas están contaminadas! Lo que confirma que escoger quién debe entrar y no con pertinencia, es una tarea por demás dificultosa.

Al parecer, el grupo del cual Denis formaba parte, que eran muchos, el de él no era el único, Maduro creo formaba parte de uno distinto, todavía estaba ganado para una forma de lucha diferente que no daba resultado y que aparte de otras limitaciones, no había servido para entusiasmar a las masas, tanto como lo hizo Chávez. Más bien, cada día distanciaba más a los revolucionarios del pueblo, factor determinante en el cambio, que nunca estará formado por demasiados, ¿Cómo se hace revolución social desde una capilla y sólo con la participación de curas y monaguillos, mientras el pueblo espera afuera por las señales de humo?

Creo que Chávez supo leer el Caracazo y el cuadro político nacional e internacional; por eso optó por la carta que venía jugando la socialdemocracia y el imperialismo, la electoral, con el que desarmaba y desarmó el discurso de aquéllos.

No es cuestionable que Chávez permitiese la incorporación de cuantos quisieran venir. El cambio concita la opinión y el respaldo de muchos. Por supuesto, corres riesgo; eso es parte fatal del proceso de cambio. Te rodeas de muchos para avanzar hacia el futuro, el cambio "revolucionario", para decirlo como Denis, o te quedas solo con tus pescaditos de metal, como Aureliano Buendía. Por supuesto, esa llegada de muchos, hasta "con criterio oportunista", era inevitable. No es eso, a mi juicio, lo fundamental, con todo el respeto que me merece Denis, sobre todo por sus méritos académicos y siendo, quien esto escribe, un insípido maestro de escuela.

Creo que la izquierda toda, admitiéndola como es, amplia, dispersa y hasta revoltosa e irreverente, alguna almidonada en sus dogmatismos y determinismos, está obligada a repensarse y repensar su historia.

¿Hacia dónde vamos o debemos ir? ¿Hacia dónde, a mí, anacoreta, se me antoja? ¿Hacia dónde apuntan los dedos de los pocos de mi grupo escrupuloso y aséptico, me refiero exclusivamente al mío, que lo formo yo sólo, no al de Denis? ¿O hacia el futuro, el cambio "revolucionario" que todos, o casi todos, apuntan? Las deserciones y traiciones, en un sentido u otro, siempre las habrá y esto no es un determinismo.

¿Ha habido en este país, sobre todo en los últimos veinte años, alguna discusión trascendente que envuelva a la multitud y sobre todo a la izquierda, y no me refiero a una capilla, para definir hacia dónde vamos, hasta dónde podemos llegar en cada tramo?

Porque es falsa la idea que en el camino hacia el cambio llegaremos necesariamente justo hasta dónde decidan los ungidos. Porque para empezar, hay que tomar en cuenta que entre los bagres se mezclan las guabinas. Y en veces, estas, pese su pequeño tamaño, pueden enturbiar el agua y torcer el camino. Pero también vale y demasiado, el grado de actitud y aptitud de las grandes masas o, más banalmente, mayorías. Pero también vale darle importancia ¡y cuánta!, al cuadro político y el mundo de relaciones de todo tipo a nivel internacional.

Quiero terminar haciendo una pregunta que llevo atravesada en medio de la garganta. ¿El diagnóstico y la ruta que marcamos con Chávez, que el gobierno repite y recalca en el discurso, sólo en éste, es el acertado? ¿Si lo es, podemos explicar lo acontecido banalmente diciendo que los "de criterio oportunista" se hicieron del mando? ¿O, cómo se quejan algunos que se baten sin duda alguna a favor de quienes gobiernan, de la "falta de conciencia popular? ¿Quiénes no se creen oportunistas, hacen bien haciéndose a un lado y dejando que estos cojan sus vegas para potreros?

Lo planteo así porque no me mortifica me llamen hasta reformista; cientos de vanguardistas, de esos tirados para adelante, que me lo han dicho a lo largo de la vida, ahora están atrincherados en la posición opuesta o conformes con lo que el gobierno es.

Sé que la respuesta o respuestas no son fáciles. Pero, ¿por qué no abrimos una cruzada, no de aquellas de la Edad Media europea, para tratar de despejar estas dudas, dejando atrás resentimientos, mezquindad y toda suerte de sectarismo y esa vieja manía de lanzar denuestos a diestra y siniestra?

Usted amigo Denis, en este debate, tiene muchas cosas por decir, aportar, pero procure hacerlo dejando de lado aquellas expresiones, en veces sin verdadero sustento, que tiene como "pruebas", contra gente que usted menciona. No se trata de herirnos mutuamente, sino de abrir espacios y encontrar puntos de acuerdo.

Francisco llegó a la máxima jerarquía de la iglesia católica estando plenamente consciente del grado de contaminación que allí impera. Pero bien sabe que, si quiere refrescarla, darle un nuevo rostro, debe hacerlo desde adentro, donde están los fieles. Casi esto mismo se lo he dicho a Nícmer Evans, Héctor Navarro y Giordani, mencionados en orden ascendente según la edad. ¡Quizás por no entender esto, esperamos una nueva hecatombe para volver por los "pasos perdidos"! O mesiánicos, que no es propio de revolucionarios o "filósofos marxistas", de "clara visión dialéctica", por un hombre gigantesco y nuevo.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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