¿Apuñalar a Maduro? ¿Quiénes son esos traidores de nuevo cuño?

¿Quién es criminal mayor, quién atraca un banco o quién posee uno?

Mike Navaja, el de Berthold Brecht, en "La ópera de los tres centavos", es un delincuente común, del barrio. Ese mismo que el panameño Rubén Blades se gozó y bastante cobró, llamándolo "Pedro Navaja" e ignorando que en el montaje musical del dramaturgo alemán estuvo metido, nada y nada menos que Louis Armstrong, el más grande de los músicos norteamericanos y para "más señas", como decimos los cumaneses, negro, o para decirlo convencionalmente y costoso, afrodescendiente. El Mike Navaja de Brecht, no es más que un pobre diablo que comete presuntas fechorías, hechos insignificantes al compararles con los que hacían y hacen los banqueros. Y eso lo dejó Brecht claramente establecido.

"Los caimanes tienen dientes", dice Brecht y se refiere a los banqueros. El "Pedro Navaja" de Blades, que no es el mismo de Brecht, ni sugiere las barbaridades de aquellos, en todo caso, andan ambos por allí, en lo formal, lanzando puñaladas. El de Blades no es más que un pobre diablo cuya creación, si vale decir eso, no vale ni uno de "los tres centavos", si tomamos en cuenta que en el centro de estos estuvieron Brecht y Armstrong.

Mike Navaja de Brecht, con música de Armstrong, no es un simple delincuente, un común, vestido con un gabán, detrás de una humilde mujer para apuñalarla sin motivo o uno fútil, en una calle oscura, sino una ironía grande de cómo los banqueros, "los caimanes", apuñalan y sacan sus enormes tajadas. Justamente, por eso, Brecht se recrea recordándonos que "los caimanes tienen dientes que no dejan de morder".

Maduro, usó una expresión, como sacada del teatro alemán o la canción replique panameña, que a un viejo amigo, académico de la UCV, quien hasta ahora lo ha estado apoyando hasta como incondicionalmente, cosa usual en él, por su honestidad y consecuencia con lo que le parezca revolucionario, le causó alarma, tanto que esta noche de domingo, me llamó desde Caracas para solicitar mi opinión.

Le dije, como solíamos decir los cumaneses de mi tiempo joven, "tate quieto"; el tipo, creo yo, no está, atendiendo a lo de Rubén Blades, el Pedro Navaja, que en su gabán esconde un puñal para clavárselo al primero que se le atraviese en una noche de furia o de farra. Pareciera más bien tener que ver con el Mike Navaja de Brecht, concebido para referir algo más alto y sustancial, eso que a muchos le conforma llamar "lucha de clases", por apego a las formalidades de la academia...

¿Quién es más ladrón, quien entra, asalta, hasta jugándose la vida o quién estando adentro y cuidando, sustrae lo mismo que aquél robaría?

¿Es traidor quien expone sus ideas públicamente estando fuera y hasta dentro o quién calla esperando el momento propicio de la puñalada?

Maduro ha hablado de traidores, con respaldo de gente "de mucho dinero y marketing", que pudieran apuñalarlo por la espalda. En el lenguaje coloquial venezolano, esa sospecha no entra en los procederes de Pedro Navaja de Blades, un delincuente de baja ralea que acecha mujeres en espacios oscuros. Más pareciera ser de la "estirpe" del Mike de Brecht, de esos caimanes de dientes afilados que no se cansan de morder. Tanto es así, que quienes pudieran apuñalar a Maduro, según este mismo, pretenden imponer al país, sacándolo a él a puñalada limpia, un proyecto reformista en Venezuela. Es decir, si aplicamos la lógica del lenguaje presidencial, eso haría gente de derecha.

Pero resulta que de quienes el presidente se siente amenazado son "traidores de nuevo cuño", según sus propias expresiones. No es la derecha que se "amuñuña" en la MUD, sino traidores. Te traiciona quien ha fingido estar contigo. Pero hay más, las puñaladas las recibiría, por la espalda; de donde no es difícil colegir que los presuntos agresores estarían detrás suyo y hasta cerquita.

Fue Bruto quién apuñaló a Julio César, aunque este siempre advertido de los peligros que aquél representaba no sólo hizo oídos sordos sino que quienes le intentaban ayudar caían en desgracia. Fue "el compadre" Juan Vicente Gómez, quien sacó "al cabito" Cipriano Castro del poder y le mantuvo en el exilio hasta su muerte.

Por esta misma conclusión me llamó mi amigo. Quizás piensa con justificada alarma que detrás de Maduro y quizás en su entorno, están "traidores de nuevo cuño", pues el mismo presidente así lo dijo. Y estos traidores nuevos y cercanos, tanto que pudieran apuñalarlo por la espalda, tendrían como meta entregar el proyecto que lidera "al capitalismo internacional".

Por supuesto, bien se sabe que la expresión presidencial es sólo una figura literaria sacada del simple lenguaje coloquial. Quiere decir que hay traidores, con mucho poder, "con bastante dinero por detrás" y suficientemente cerca, lo indispensable para apuñalarle por la espalda. Esto si pudiera ser cierto, dicho así con prudencia para no ser acusado de cizañero.

¿Acaso el presidente está alertando sobre lo que mucha gente supone y que explica los motivos por los cuáles su gobierno no encuentra las salidas y mucho de lo que intenta o anuncia se queda en el aire?

¿Qué de grave hay detrás de ese como lamento envuelto en un aparente llamado al pueblo a estar alerta? ¿Estará advirtiéndonos que algo viene y debemos estar prevenidos para no nos alarmemos o asombremos? ¿Algo inesperado?

¿Será que al fin Maduro cree llegado el momento de ejecutar aquellas contundentes ofertas hechas al pueblo, que este todavía espera, llamadas Sacudón y Revolcón?

Pudiera ser, pues los "traidores" no son viejos, tampoco de esos criticones que lo vienen haciendo desde años atrás, menos los de Marea Socialista, quienes se fueron del partido y asumieron su propio rol ya hace bastante tiempo, sino que lo son de "nuevo cuño". Están recién saliendo del horno. O quizás lo han sido siempre, pero han sabido fingir para mantenerse cerca y lanzar sus zarpazos definitivos en el momento propicio. Son de esos que no se dejan ver el tramojo, se ocultan y fingen solidaridad hasta el último minuto.

Es como muy sencillo percibir que el gobierno adolece de enormes fallas. De funcionarios que parecieran no estar a la altura de las responsabilidades que están obligados a asumir y hasta de quienes no hacen lo debido pero si lo que se han propuesto. Hay manifestaciones de corrupción que cualquiera en la calle, en las conversaciones cotidianas, deduce que hay quienes en el gobierno eso amparan; por lo menos que "hay gato encerrado". Es posible que Maduro haya llegado a la conclusión que eso, lo que se dice en la calle, de lo que gente está convencida, es una triste realidad. Quizás, es lo más sensato que a uno se le ocurre, cuando habló de "traidores de nuevo cuño", que de paso le quieren apuñalar por la espalda, pensó en esos y de antemano advierte al pueblo, que ahora sí, sin demora ni dudas, vendrán "Sacudón y Revolcón" ligaditos.

Eso parece advertirnos, pues guerra avisada no mata soldados. Porque los criticones de siempre y más la gente de la MUD, no pueden ser "traidores de nuevo cuño" y menos con oportunidad para "apuñalar por la espalda" al presidente.


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Eligio Damas


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