Amiga mía, no pierdas la esperanza

Es necesario tener líderes auténticos. O mejor dicho, que nuestros dirigentes en el gobierno sean líderes y no borregos oportunistas.

…"Se va el policía y se escapan los ladrones"… Fue ese un juego infantil que se hacía con una cuerda enredada en los dedos.

Algo parecido pasó con la muerte de Chávez, pero mucho más serio. No se trata de dedos. Pero sí es el juego una buena imagen para explicar lo que significa perder un líder y una idea verdaderamente indestructible… "sueltas la cuerda en un extremo, y tiras de ella de la otra punta… y deshaces un nudo falso: todos los dedos están entonces libres de la cuerda.

El liderazgo de Chávez fue algo parecido, un seguro fundamental para que muchos oportunistas y halagadores se mantuvieran atados a la revolución.

Pero después de su muerte se deshizo ese nudo falso. Poco a poco. Como esperando a otro líder que asegurara a los pusilánimes, a la revolución, a su idea. Pero, al no manifestarse la continuidad del liderato y de la idea todo se deshizo.

Ahora, la dirigencia política, o lo que debería ser una dirigencia política (además de dirigencia administrativa), en la administración pública está de su cuenta, sin rumbo, que no sea el propio interés.

El oportunismo es descarado, el "teatro de la comedia" sustituye al compromiso real con la revolución socialista y con Chávez.

Maduro dice un día que hay que crear conciencia… y al otro están todos los jefes y jefecitos hablando y ordenando "consciencia", sin tener ni puta idea de que se trata el asunto… Pero no se los puede culpar, pues Maduro tampoco está muy claro de qué conciencia se trata, o si lo sabe no se atreve a describirla; muchos intereses en juego.

El "director" suelta en una reunión todo lo que se sabe y se acuerda de lo que decía Chávez.

Pero recibe una llamada de su jefe. Pide disculpas, y se retira casi que corriendo, arguyendo que tiene otra reunión importante. Y sus subalternos, ilusionados se frustran.

Los "jefes", todos, como efecto de una especie de automático administrativo, heredado de la cuarta, van de reunión a reunión, saltando de una a la otra, sin tiempo para pensar… Viven perdiendo la capacidad de pensar, sin tiempo libre para hacerlo, y mucho menos para decidir. Porque es ese ajetreo nunca hay problemas que resolver. …… Solo ejercitan la obediencia y la exactitud de la repetición de los discursos y mandatos del presidente.

*

Aquí hay que hacer un paréntesis para decir algo fundamental… Porque no todo debería dar risa o depresión.

La revolución socialista es un hecho histórico, no nada más un discurso populista y demagógico de los nuevos socialdemócratas y de los reformistas. Los reformistas, los originales, nunca reconocieron al capitalismo como un sistema de explotación, porque fueron "revisionistas" del marxismo y reformistas en sus prácticas seudorevolucionarias, creían en el capitalismo de frente.

Pero los reformistas de hoy lo hacen con una inconciencia y una picardía, solo producto de la ignorancia y la absoluta carencia de conciencia de la necesidad de hacer una revolución, que es ya tener conciencia de algo.

Y por supuesto inconscientes de la existencia de una lucha de clases. Porque la mayoría tiene deudas que pagar, o simple vergüenza, a alguna madre, o abuelo obrero o campesino pobre…

Hablo de esos que alguna se les da la oportunidad de decir en público que vienen de una familia humilde, y por eso se erigen el total derecho a "superarse", a venderse a los ricos de la manera que les dé la gana.

La revolución socialista siempre ha tenido como problema fundamental cambiar el sistema capitalista, desde sus símbolos hasta sus motivaciones, su ideología, su espíritu hegemónico.

En la revolución Rusa, esto fue una lucha ideológica interna fuerte. La diferencia con nuestra revolución ahora es que el PSUV no discute…Y no discute porque todo el mundo es obediente a la autoridad del "poder", sin conciencia y sin práctica revolucionara, valga la redundancia.

En la Rusia revolucionaria Lenin casi siempre estuvo en desventaja dentro de los sistemas asamblearios. Sus camaradas de partidos defendían sus propios puntos de vistas a muerte en su contra, desde Kámenev hasta Trotsky. Pero no por eso dejó de imponerse la razón….¡ Que fuera la de Lenin, o la Trotsky!..., solo fue un triunfo de la fuerza de la razón y del espíritu político marxista sobre los oportunistas.

Luego, muere Lenin, y todos conocemos el cuento….

Sin embargo, en Cuba la revolución estuvo acompañada de una unidad ideológica, y moral… forjada en la lucha de la guerra. La cual todavía se mantiene. No existen razones para decir que la revolución cubana va a desaparecer de un momento a otro: ¡Si la revolución bolivariana chavista ha sido un progreso revolucionario teórico y práctico imposible de revertir del todo, mucho menos va a ser así con la revolución cubana (que cuenta con la sociedad más "sana" de toda América y quizás del mundo)!

**

Cerrado el paréntesis, la muerte de Chávez está señalando para nuestra revolución su fin, o el principio de su fin.

Y esta vez lo decimos desde la perspectiva del militante, o del el simple empleado público que quiere hacer, dentro de la burocracia burguesa algo avanzado, de provecho, revolucionario, socialista.

Pero que ha sido silenciado y humillado por oportunistas desatados, los cuales andan ahora haciendo de las suyas, antes de que fuera posible hacer algo de servicio público,

Sí hay "dirigentes" (o demasiados dirigentes), sin embargo no son verdaderos líderes y mucho menos gente de principios.

El presidente Maduro, actuando inseguro, voluble en sus decisiones, alimentado de un anacronismo político clásico, no puede "asegurar" a sus ministros y sus aduladores, atados a la nada, a ninguna estrategia clara, a principios claros. Porque no existe en sus planes una alternativa al capitalismo, no existe dentro de sus aparentes planes, de sus improvisaciones ninguna solución fuera del "desarrollo" del capitalismo. En el mando, pero sin convicciones expresadas con claridad, "definidas" con claridad, se está cautivo, y no al revés, de aduladores y sobre todo de oportunistas.

Y por más que ahora intente el presidente corregir esos errores y las contradicciones políticas e ideológicas, los que mandan "aguas abajo" (como diría un "director general" o cualquier otro farsante) son los oportunistas, los pícaros que no tienen que sufrir culpas ni males de conciencia; porque están en lo suyo.

Es así como mi amiga, aquella que quise convencer de no perder la esperanza en la revolución; que no perdiera la fe, que "esto pasa; y pasará siempre que se haga lo correcto", sobre todo en una niña tan joven como ella… me dijo "no quiero; ahora me voy a ocupar de mí misma"

… Soy mucho más viejo que ella, y por eso sé que siempre hay, y habrá, oportunidades de hacer revolución; de cambiar todo lo que deba ser cambiado.

Mientras la idea esté iluminando el camino, siempre habrá esperanza.

reverones@gmail.com



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Marcos Luna


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