Candidato a gobernador para Lara o Maduro ya ni cuida las formas

Nota: Este asunto que no dudo en calificar de grave, me indujo a interrumpir la serie que vengo y seguiré publicando, pues no puede pasar desapercibido.

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Según nota que he leído en Noti-Minuto, el presidente Maduro acaba de decir lo siguiente, "De haber elecciones en Lara, Carmen Meléndez sería nuestra candidata".

Al leer eso, que para mí es muy mal indicio, muestra de desacato, por decir lo menos, de las formas y el respeto a aquello de lo participativo y protagónico, recordé otra expresión suya, muy reciente, sobre la cual ya comenté en una de las partes del largo trabajo que vengo publicando bajo el título, "Escrutando detrás del choque Carpiles-Chuo Torrealba", en el cual, palabras más o menos, refiriéndose al diálogo, dijo "he ordenado a Jorge Rodríguez" tal o cual cosa.

A lo largo de mi vida, que ya es bastante prolongada, y después de tantos años de participante y observador de la política, no había percibido manifestaciones tan llenas de personalismo y desatención a la opinión del colectivo como estas. Lo más grave, es que quien de esa manera se expresa, suele definirse como socialista, con toda la carga que eso comporta.

Pudiera ser que alguien sientiéndose en la obligación de explicar al presidente, los explicadores de cosas y casos como estos suelen abundar, pues como solía decir jocosamente Joselo "¡Para eso pagan!", diga que el alto funcionario se ha limitado a decir algo ya acordado en un organismo competente del partido. ¡Pudiera ser! ¡Quién sabe!

Pero aún así, cosa de la cual discrepo con el derecho que me asiste, no parece esa la forma más pedagógica y política de comunicar un asunto ya resuelto en un órgano colectivo, cuya pertinencia es además dudosa. Menos la mejor manera de ofrecer a las multitudes, medios, a todo el mundo, la imagen del partido y sus procedimientos. Tampoco la forma adecuada para que el militante tome conciencia de sus derechos y el rol del dirigente.

No habito el Estado Lara, menos tengo absolutamente nada, ni duda siquiera, porque son tantas las que tengo para solazarme que hacerlo con esta es inoficioso, contra la Contralmirante Carmen Meléndez, quien vista desde lejos hasta maravillosa persona me parece. Hasta pudiera ser, no lo pongo en duda, la persona más adecuada para desempeñar el rol que anticipadamente le asignó el presidente. Lo dudoso y hasta digno de comentar y "poner en tela de juicio", es el procedimiento, el cómo el presidente, asume para sí solo, atribuciones que van más allá de él como "presidente del partido" y más aún de la República.

La forma como comunica esa presunta decisión, y cuando hizo mención de Jorge Rodríguez, dicho de esta manera para evadir a los explicadores, pone en mano de sus enemigos un poderoso argumento para fundamentar la acusación que le hacen de personalista y autoritario. Pero también para recordar que en el país la constitución habla de participativo y protagónico, sin olvidar lo soberano, que asigna al pueblo a elegir a los gobernantes y a los militantes de los partidos a sus dirigentes y aspirantes a los cargos del aparato del Estado.

Es verdad que en los Estatutos del Psuv, se incorporó aquello de la cooptación que pese normalmente se le confunde y usa como el viejo dedo de los partidos de la IV República o para "repartir la cochina", pudiera servir para darle oportunidad a personajes notables, de gran valor intelectual o científico y probados por su honestidad y disposición a servir a las mejores causas, poco conocidos por el grueso del electorado. Pero todavía así, el procedimiento mencionado demanda un proceso, que no es tan expedito e inmediato y dispone a un organismo para aplicarlo. De manera que dado el caso de optar por la cooptación, el organismo pertinente, un colectivo, debe revisar con debido detenimiento, dada la solicitud, no de antemano, entre los potenciales candidatos, por guardar las formas, las credenciales, ventajas, fortalezas y debilidades y al final producir un resultado. Porque la cooptación, no debe negar el derecho de cada quien a presentar su nombre a la revisión. Hacer lo contrario, no permitirle a nadie el derecho a que se le tome en cuenta en la revisión para cooptar, sino al escogido de antemano, no es otra cosa sino aclamación o disposición a ultranza del más fuerte o el odioso cogollo.

Ese procedimiento antes descrito no lo avala estatuto alguno ni menos discurso democrático, socialista y revolucionario. Pues es el habitual procedimiento de los partidos donde la cúpula impone su criterio a los demás, sin consideración, respeto y derecho alguno. Así procede los partidos y hasta congregaciones de la derecha. ¡Esto es así, sin vuelta de ojo! No hay nada más por decir por lo sencillo y claro.

¿Pero si es grave que un organismo al cual le permiten la cooptación, que debe pasar por evaluar precandidaturas, permitirle el derecho a quien se crea pertinente y oportuno para que se le tome en cuenta, sólo para que se evalúe, no cumple con sus responsabilidades, obligaciones y se atribuye capacidades que no tiene dentro de un universo que se supone revolucionario, de izquierda, socialista, participativo y protagónico, como habría qué calificar a un hombre, uno sólo, que se asigne para sí derechos que no tiene?

Con esto basta para intentar abrir una discusión que debe ir más allá del asunto concreto, la candidatura de Carmen Meléndez, a quien respeto y me agrada sobremanera. Repito esto porque quiero quede bien claro, que no se trata de ella; quizás la convierten en objeto de una discusión en la que no debería aparecer, sino de un principio y de muchos que los partidarios del cambio, como las viejas mañas y artimañas, deberíamos seguir combatiendo. Pues, al decir eso, el presidente deja una muy mala imagen suya y del partido del cual, por sus orígenes, razones, fundamentos históricos y filosóficos, es un militante sujeto al derecho de los demás. Dijo una vez Benito Juárez, "los derechos del individuo terminan donde empiezan los del otro".

Me cuesta creer que el presidente Maduro, después de tantos años hablando y discutiendo sobre estos asuntos, condenando esas prácticas habituales en la derecha, haya incurrido en tal desliz. Pero por no creer esa insensatez, me siento obligado a llamar la atención, pues uno a veces sabe donde comienza pero no dónde va a terminar.

Si algo ha rechazado este escribidor, es el desgastado argumento oposicionista de que aquí hay una dictadura y seguiré haciéndolo por sobradas razones. Pero esa práctica o por lo menos discurso, parece poner razones en manos de quienes de dictador acusan a nuestro presidente.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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