Caliches

Convengo y me esfuerzo en continuar pensando que nunca debieran existir motivos para expresar o dejarse arrastrar por resoluciones chovinistas o xenófabas, aunque mi muy particular y poco hermano vecino, y su estrambótico y bullicioso "picó", todos los fines de semana se ha convertido en una verdadera amenaza extraordinaria e inusual, con el Vallenato a todo volumen, para mis románticas y masoquistas consideraciones.

Ahora que he logrado tenerlo en pico de zamuro con eso de la Intendencia y los Cuadrantes de Paz. Y, afortunadamente, dificultarle celebrar sus escandalosamente lucrativas formas como diariamente re-jode la Revolución, además de sabrosamente poder dormir hasta que me de la gana, acepto haberle dado también nuevas razones para su religiosa costumbre de despotricar del gobierno, de Maduro y de mi persona. Bachaquero de profesión, flamante venezolano por Chávez y, recientemente, un voraz comprador de Pesos en las recién inauguradas Casas de Cambio, que luego se enmolleja "cambiarlos" en Colombia en un jugoso y "licito" negocio (con paseíto incluido), es uno de los tantos que desde aquí y más allá de la frontera, durante décadas, como verdadera formas parasitarias, reflejan lo que le significa y le cuesta a Venezuela ser unos de los pocos, diría el único país en el mundo, que logra mantener y soportar esta tan desleal relación de "hermandad" con un país vecino.

Si pretendiéramos con justicia relatar desde nuestras Aulas todo el tormento que ha significado, desde la Colonia hasta la fecha, tenerla justo al lado, seguramente se nos apresuraría acusar, ante cualquier loco organismo internacional, que nuestra educación resulta peligrosamente insultante y anti-latinoamericana, aunque difícilmente tendrían argumentos históricos para rebatir esa tan amarga y perniciosa realidad. Además cómo podrían ocultar y justificar, aunque insisten en hacerse los "willys", el verdadero y nefasto motivo de invitar a la carnicera OTAN a sus predios, ahora cuando ya parecen concretar un definitivo proceso de Paz con la Guerrilla.

Desde que el nada menos segundo al mando del gobierno neogranadino nos recordó la despectiva forma cómo nos consideran nuestros "hermanos", y la propia canciller Holguin nos tomó por estúpidos con eso de querer convencernos que lo de "veneco es por cariño", todo venezolano (por Opositor o contrario al Gobierno que fuese) no puede ni debe dejar pasar por alto este premeditado y estratégico insulto.

Debemos estar claros que esta conducta, tanto de la mayoría de los que están aquí y allá, aunque se refleja y adquiere connotación en el emblemático y provinciano sopor etílico del Vallenato y la Champeta, es decir sobre su particular idiosincrasia, desde las trivialidades domésticas dirían otros, son productos y esmero de una racionalidad que tanto como las determina se justifica así misma haciéndola herramienta política de un muy determinado fin vital o económico. Actualmente este país se le ha encomendado una particular y bien determinada tarea.

Lo que Goebbel diría Principio de la transfusión: "Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas". Lo que actualmente se maquina desde Colombia contra Venezuela, y sobre la cual inyecta de modo rastrero estos referentes en su pueblo, resulta mucho más serio y peligroso que lo sucedido cuando el Calda asomó de modo beligerante la proa en nuestro espacio soberano.

Sobre todo cuando conocido es que ha sido este país el escogido para ser epicentro desde donde mayormente se concretan y ejecutan las estrategias de esta Guerra Económica contra Venezuela. Siendo aún uno de los mayores productores de droga en el mundo, lo que parece ahora no importarle al también mayor consumidor de droga del mundo, esta amarga y desagradable realidad mucho tiene que decir e influir sobre el particular modo cómo asume la política exterior y de frontera, y sobre todo de la almidonada manera como además reiteradamente se jacta y pretende darnos lecciones de moral.

Desde el ascenso de la Revolución Bolivariana al Poder, desde que ésta le "arrebató" y significó la pérdida del control y manejo estratégico del petróleo venezolano a los EEUU, Colombia pasó de ser cotidianamente vilipendiada por ser uno de los principales productores de Droga en el mundo, un país inestable y poco fiable por el asedio de fuerzas de carácter marxistas, a un país clave para recuperar los espacios de influencias que perdió a consecuencia del efecto Chávez en la región. De ahí que este país se encuentre presto ha reeditar el bíblico drama de Caín y Abél, por eso hoy más que nunca los "burros" son los primeros que deben estar alertas.



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Waldo Munizaga


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