A propósito de ser ciego

Venezuela repetirá el 4 de Febrero

En 2017, aquella sublevación militar liderada por Hugo Chávez un 4 de Febrero de 1992, cumplirá 25 años. Ha sido largo el camino desde ese entonces. Y aunque en la praxis del ejercicio para la toma del poder, aquel "por ahora" que hizo conocer al joven teniente coronel hasta en el más recóndito espacio de la geografía venezolana, que le permitió llegar a la presidencia de la República un 6 de diciembre de 1998, su desaparición física esa tarde del 5 de marzo de 2013, además de haber dejado sin líder a la revolución bolivariana, tampoco puede negarse que ese día comenzó la degradación de lo que pudo haberse convertido en la verdadera esperanza política, económica y social de los venezolanos.

Ese "por ahora" pasó de ser una ilusión, para convertirse en vida cuando la inmensa mayoría del país eligió a quien pronunció aquel categórico mensaje para regir los destinos del país, incluyendo su ratificación en inédito y novedoso referendo presidencial (2004), luego de haber sido víctima de un golpe de Estado y aquellas acciones desestabilizadoras contra la industria petrolera y la economía del país durante los años 2002 y 2003.

Tales hechos terminaron siendo parte de varios capítulos de sendas victorias que permitieron al pueblo ir avanzado junto con su líder hacia grandes conquistas sociales y, más allá de lo que digan sus detractores, quienes irónicamente, viajaban al exterior, compraban vehículos nuevos y veían el aumento de su patrimonio familiar, y por más que se intente tapar la realidad, la verdad, es que allí está la historia para demostrar lo contrario. Aunque intenten hablar de los errores cometidos por Chávez, sus grandes aciertos se concretaron en elevar el nivel de la población, reduciendo drásticamente los niveles de pobreza y miseria, y colocando a Venezuela es un escenario geopolítico de primer orden e importancia en el plano de América Latina y de influencia en la voz mundial.

Desgraciadamente, uno de esos errores de Chávez, fue el haber confiado en que Nicolás Maduro estaría a la altura de las circunstancias históricas y revolucionarias. Probablemente, el líder bolivariano, jamás pensó que en el peor de los escenarios en el decurso de la historia, es decir, su muerte, el proyecto que habría iniciado políticamente aquella madrugada de un 4 de Febrero de 1992, se vendría abajo en tan poco tiempo, y con tan paupérrimos resultados.

Por ello, conforme la historia entre 1999 y 2012 no puede borrarse y menos reescribirse en planteamientos que vayan en contra de un pueblo que como nación se reencontró a sí misma con una vida de amor, felicidad y prosperidad, hoy estamos sumidos bajo las huestes del gobierno más corrupto de la historia, violador de los más esenciales derechos humanos, quien además niega alimentos y medicinas a su pueblo, al cual también somete con la más alta y perversa inflación del planeta, estrangulando la economía nacional, y peor aún, destruyendo la educación, la salud y toda la infraestructura y red de servicios públicos.

Desde que Nicolás Maduro llegó a la presidencia en vez de gobernar siguiendo el mandato de Chávez y del pueblo, se dedicó en complicidad con la cúpula corrupta del degenerado Partido "Socialista" Unido de Venezuela (PSUV) y la jerarquía militar a saquear a la patria. Así tenemos inmensos casos de corrupción administrativa que ni siquiera son investigados, mientras los nuevos amos del poder se pasean en camionetas último modelo y viven en excéntricas quintas, apartamentos y "pent-houses".

Con la llegada de Maduro al poder, mientras vemos a un pueblo que busca un mendrugo de pan podrido en la basura o duermen a la intemperie, la bazofia del gobierno, repartidos en ministerios e instancias nacionales y regionales, desayunan, almuerzan o cenan en los restaurantes u hoteles de lujo al lado de aquella oligarquía contra la cual lucharon Bolívar, Sucre y Zamora.

Maduro en la presidencia de la República ha prostituido hasta la existencia del hecho social, cuando malandros y asesinos son los dueños de nuestras vidas imponiendo sobre sus anchas los malogrados códigos de conducta, a veces, hasta aplaudidos por fiscales y jueces quienes con su impunidad y complicidad que se conjuga con los cuerpos policiales y componentes militares, terminan siendo piezas de la infame realidad que afrontamos como sociedad; mientras ellos se desplazan con sendos y numerosos escoltas quienes deberían estar protegiendo a la sociedad.

Hay niños, hombres, mujeres y ancianos que están muriendo de hambre. Pacientes y enfermos que también mueren porque no encuentran los medicamentos necesarios o porque los hospitales no cuentan con los requerimientos mínimos para garantizar la vida. ¿Puede importarle eso a Maduro, El Aissami, Cabello, Padrino López o algún panegírico de rigor? ¡Claro que no! Porque hasta aquellos que salen del poder, como el caso del ex gobernador de Sucre (obligado a renunciar según la propia cúpula del PSUV), inmediatamente se va al exilio dorado, nada más y nada menos que a Canadá, otro centro del capitalismo mundial y espacio abierto del imperialismo. O sea, ni por el carajo, se van a algún país pobre de Asia, África o de nuestro propio continente.

Este 4 de Febrero siguen aún vigentes las banderas por las cuales Hugo Chávez proclamó aquel legítimo "por ahora", el cual ha sido mancillado por Nicolás Maduro y su camarilla de ramplones, mentirosos y ebrios del poder. El pueblo está sumido en la desesperanza. Se siente traicionado. Se encuentra al borde la explosión social, porque sabe que este es un gobierno de incapaces y oportunistas quienes sólo han destruido la patria de Bolívar y el legado de Hugo Chávez.

Ante tanta putrefacción política y humana que nos gobierna, sólo nos queda resistir hasta que aparezca nuevamente el rol implacable de un pueblo en cuya luz, no tenemos dudas, repetirá con más fuerza otro 4 de Febrero. Hay que invocar el poder originario, el poder del pueblo. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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