A propósito de ser ciego

TSJ traiciona a Cabello

 

La reciente decisión del inconstitucional Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en consentir que aquellos venezolanos con doble nacionalidad, puedan acceder a la candidatura presidencial, busca encontrar el cauce para beneficiar a un individuo que tiene nombre y apellido: Tareck El Aissami.

¡Así es! Los magistrados del tribunal del horror, por establecer analogías con aquel libro de Ingo Mûller, en el cual explica todos los abusos y atropellos sobre sentencias que fueron llamadas jurídicas y legales por Hitler y sus séquitos en los tiempos del nazismo, en la actualidad, los integrantes de ese tribunal se han convertido en rémoras de la institucionalidad democrática, y sólo actúan en función de las necesidades del gobierno, obviando que ellos, en algún momento también tendrán que rendir cuentas ante la justicia por sus deplorables actos, a todas luces ilegales y violatorios de los más esenciales preceptos constitucionales.

Ahora bien, hemos dicho que el madurismo, dividido en tres toletes busca sobrevivir ante las profundas, e incluso, irreconciliables diferencias que existen en la cúpula del Partido Socialista "Unido" de Venezuela (PSUV), en la cual sólo bastaría analizar cada paso que dan, para conocer el cómo esas distancias terminarán, o bien con el enjuiciamiento de Diosdado Cabello, o en su defecto, que éste cobrándole la factura a los propios "magistrados" que designó, les exija fidelidad hacia su voluntad, so pena de que el gobierno madurista, concluya por una acción premeditada, sobre la cual, no tengo dudas, tales "juristas" del TSJ, tendrán que decidir entre continuar siendo parte de una versión fracasada del estalinismo de Maduro o unirse al intento de hegemonía que pregona Cabello, es decir, en ambos casos, una es peor que otra, sólo que en el caso de Maduro, la obediencia responde por intereses subalternos o de conveniencia política, mientras que la obediencia por Cabello, tendría que ser sobre elementos de sobrevivencia política.

Lentamente, Diosdado Cabello ha venido perdiendo poder en el seno del centralismo rojo. De hecho, sus concentraciones en el interior del país han quedado pulverizadas. Las pocas reuniones que realiza desde su controvertido programa de televisión, tienen como asistentes, un mayor número de efectivos militares que de civiles, siendo ello, otra razón, por la cual, la decisión de Maduro en relación con designar a El Aissami en la vice-presidencia, sólo tiene un componente de lucha interna. Además, la idea de Maduro sobre las llamadas tarjetas de la "patria", es otro espacio que le sigue restando poder a Cabello por el control del partido.

Pero, ¿por qué el inconstitucional TSJ ejecuta esta sentencia comenzando el 2017, sobre la posibilidad de que alguien con doble nacionalidad pudiera acceder a la presidencia? La respuesta es sencilla y tiene dos vertientes. En primer lugar, Maduro sabe que su presidencia está al borde de la implosión social y militar, y en caso de que saliera del poder antes de la finalización de su mandato, El Aissami sería su sucesor; pero teniendo esa limitación de nacionalidad, no sería posible que accediera al poder, o cuando menos generaría una evidente fricción en el seno del PSUV que Cabello no estaría dispuesto a tolerar, y menos el resto de la cúpula roja militarista, encabezada por tres gobernadores: Vielma Mora en Táchira, Francisco Ameliach en Carabobo, y Francisco Arias Cárdenas en Zulia.

En segundo lugar, queda en evidencia que Maduro no será candidato a la reelección para un nuevo período, atendiendo, que ni porque el barril de petróleo ascendiera al rango de los tres dígitos en su precio dolarizado, es tal el daño que Maduro ha causado a la sociedad venezolana, que su rechazo en todas las encuestas, jamás le permitirán recuperarse en su imagen, y menos postularse nuevamente como candidato presidencial.

Diosdado Cabello ha sido apartado en lo político de las decisiones del gobierno. Sólo conserva el control de los impuestos a través de su hermano desde el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) como parte de los convenios en la repartición del poder. Para lo demás no cuenta. Hoy, Cabello, aunque sea mostrado al lado de Maduro y El Aissami en cadena nacional, ni siquiera es convocado para los consejos de ministros o reuniones del llamado comando político de la revolución. Es más, si somos más sinceros, y Cabello lo sabe, él ni siquiera asiste cuando es convocado. Las divisiones del PSUV sólo están unidas por la corrupción entre sus diversas divisiones, y de manera hipócrita ante las cámaras de televisión.

Por ahora, los "magistrados" que Cabello designó para el TSJ parece que lo han traicionado, permitiendo que El Aissami lo desplace del poder y del control del PSUV ¿Permitirá, el otrora hombre fuerte, que Maduro y sus panegíricos lo sigan hundiendo, y sacándolo del juego político, sin cobrarles alguna factura? A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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