Hay que desarmar el hambre

Así efectivamente como lo digo, a quienes provocan hambre en el pueblo, a quienes lo hacen padecer, a quienes lo hacen sufrir con el acaparamiento, el bachaqueo, la especulación de precios, a todos esos hay que desarmar sus mentiras, la guerra económica no es un cuento, no es simple imaginación febril, cuando salimos a la calle, a comprar pan, un paquete de harina de maíz, o sencillamente los plátanos o la yuca nos encontramos como nos disparan los precios, como nos agreden los negocios, las empresas privadas, los capitalistas, se hace hasta difícil llevar una bolsa de comida a la casa, sencillamente porque nos estafan los empresarios privados.

Día a día nos estafan los vendedores, los supermercados, los mercados chicos y grandes, buhoneros bachaqueros y comerciantes, todos en su competencia capitalistas por vaciar los bolsillos del pueblo, hacerlos cada vez más miserables, sin importar preferencias políticas, para el capitalista la estafa de los precios es la misma. Todos disparan contra los consumidores, los usuarios de servicios, aumentan los precios, crean escasez y terminan asesinando a todos sin diferencias algunas. Para esos estafadores del capital, el hambre es la misma, los mismos estafadores hacen creer que el gobierno hambrea al pueblo, que el gobierno aumenta los precios, por tanto ello matan no solo con los precios y la escasez sino también con la mentira.

Hay que ver cuantas muertes llevan los empresarios, los vendedores y acaparadores de fármacos, en especial los hipertensivos, los bachaqueros de fórmulas lácteas, los mercados acabando con el pueblo, cuantas muertes llevan, cuanta violencia siembran día a día, cuanto odio, cuanto malestar, cuantas personas se acuestan sin llevar un bocado a la boca, cuantos niñas gimen por un tetero de leche, y vienen todavía a decirnos que los únicos responsables es el gobierno, el cinismo y la estafa van de la mano.

Entonces tenemos que luchar para desarmar a esos sinvergüenzas estafadores, denunciarlos, todos los días chantajean con los precios, impiden que una familia tengan una dieta balanceada, imagínese que hasta los pollos le inyectan agua para venderlos a mas alto precio, fabrican un pan prácticamente sin peso, pura levadura o poco trigo, los huevos por las nubes, la carne ni se diga, no permite que el pueblo se alimente, solo piensa en sus ganancias, en su libertad de comercio y en ningún modo en el acceso del pueblo a la alimentación.

Esos mezquinos estafadores creen, que solo ellos comen, que nadie más puede comer con abundancia como ellos, ellos son los panaderos, los vendedores de quesos, los hueveros, las farmacias, entre otros los carniceros, las charcuterías, quienes día a día arrebatan la esperanza y el bienestar de un país, siembran malestar, en su febril carrera de hacer dinero, sin pensar en el país, en el hambre, no saben de solidaridad, menos de amor patrio, nos arrebatan la paz.



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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