MMXVI, un año terribilis

No me cabe duda, el mundo tiende al desorden según una ley de la termodinámica, por lo tanto cada año que se avecina es peor que el anterior. Por fortuna, la pensadora posee un mecanismo que nos permite olvidar los recuerdos desagradables y por los tanto, es preferible no hacer memoria de los acontecimientos embarazosos del año pasado y de esta manera viviremos felices.

Si revisamos la prensa del año que está por concluir podemos afirmar que el 2016 fue un año terrible, tal como lo reseño en latín (la lengua de los curas) en el epígrafe del artículo. Los que creen en Dios estarán convencido que tales males nos los envía la divinidad como castigo por nuestro díscolos comportamiento, en espera de una arrepentimiento sincero. Un Dios cruel, vengativo, despiadado y castigador, el mismo Yahveh del Viejo Testamento. Los que no creemos en ninguna fe, los ateos insumisos como yo, responsabilizarán de los atroces acontecimientos a la Pacha Mama, en su afán de buscar un reacomodo y por qué no, una reacción por las atrocidades que el hombre comete contra el hábitat que le da de comer y abrigo.

Al examinar los periódicos y los videos de los graves sucesos que desencadenó durante el año 2016 un verdadero pánico entre los habitantes del planeta, podemos destacar: los desastres naturales como el huracán Matthew, la peor tormenta del Atlántico en los últimos 10 años que dejó un saldo de más de 1000 víctimas en Haití y los terremotos en Ecuador con más de 700 muertos. A los anteriores podemos agregarles los acaecidos en Birmania, Afganistán, Pakistán, Italia, Tanzania, entre tantos que enlutaron la vida a miles de víctimas, así mismo, dejaron sin vivienda a numerosas familias. Tampoco podemos dejar de lado las tormentas, los ciclones e inundaciones, agregado a estos, la epidemia de zika que asolaron diversas regiones del planeta.

No le podemos achacar todas las catástrofes a la madre natura, también la actuación de algunos endriagos mimetizados con apariencia humana, fueron y son responsables de muchas de las calamidades que apuntan hacia el extermino de los humanos. Cuando finalizó la segunda guerra mundial (1945) tenía la plena convicción que los políticos que dominaban y dominan el escenario mundial tendrían una visión más humanitaria y responsable de la manera de gobernar. Estaba seguro que la palabra genocidio más nunca aparecería en la prensa, ni en los medios de comunicación de masa, entre los encargados de difundir los funestos sucesos. Craso error.

Lamentablemente parece que el presidente de EEUU y los primeros ministros de la UE tienen mala memoria y se encargaron de alimentar una nueva bestia, el llamado Estado Islámico o ISIS. Las mesnadas integrantes de este grupo terrorista se encargaron de llevar de nuevo la barbarie al medio oriente y a la misma Europa. Así mismo, el monstruo creado por estos infames políticos le mordió la mano a quienes le dieron de comer. Fueron las grandes corporaciones Económicas del mundo, encarnadas en Obama y en la OTAN, los que sustentaron el engendro entregándole a los terroristas dinero, poderosas armas mortales, entrenamiento además, les facilitó toda la información para atacar diversas regiones del mundo árabe. El resultado de todo esto, más de 450.000 muertos y 6 millones de desplazados que perdieron sus hogares en Libia, Irak, Yemen, Siria, Palestina… A todo lo anterior en insoslayable señalar los actos terroristas que mantiene atemorizado a la población europea, cobrándoles estos malvados fanáticos la traición de sus creadores, cómplices de las masacres experimentadas por los países nombrados. Además, la obligación de la UE de darle asilo en Europa a millones desterrados que llegaron a esas tierras en el año 2016, como secuela de la pérdida de sus hogares por culpa de la barbarie propiciada por EEUU y la OTAN. Estos emigrados abandonaron su patria y perdieron la vida, muchos de ellos en las aguas del Mediterráneo, en la búsqueda de un lugar donde vivir en paz.

En el 2016 el luto conmocionó no solo a Cuba sino al mundo y sobre todo, a nuestramérica con el fallecimiento de Fidel Castro, un líder que dejó una huella imborrable en la mente de muchos por sus acciones incansables por alcanza la paz mundial y en la búsqueda de un mejor planeta donde vivir. Pero Latinoamérica no solo sintió el duelo por la desaparición física del líder cubano, imposible dejar atrás las arremetidas del imperio al encajar sus garras en el derrocamiento de Dilma Rousseff. Una nueva prueba de la injerencia de EEUU en la política de cualquier parte del mundo. Al anterior embarazo es ineludible resaltar la tragedia del avión donde perdieron la vida la mayoría de los jugadores de fútbol del equipo Chapecoense que enlutó a las familias de los jugadores e igualmente, a miles de fanáticos del equipo.

Fueron muchas las desgracias que vivió y vive el planeta al cierre del año 2016, como fue la tragedia de la hecatombe de Alepo. Una hermosa ciudad milenaria con una cultura ancestral envidiable, destruida por la acción brutal de los grupos terroristas del estado islámico apoyado por EEUU y la OTAN. A lo anterior debo agregar el vil asesinato del embajador ruso en Turquía. Una muestra de lo que es capaz un grupo de gobernantes a quienes no se les agota la apetencia por dominar el mundo, en su afán de acrecentar las finanzas de las grandes corporaciones. La experiencia no les enseñó nada y quizás por esto el presidente Santos de Colombia, olvidándose que Latinoamérica es una zona de paz, pacta con la OTAN para que esta organización militar criminal, junto con las siete bases militares estadunidense en el vecino país, se encargue de dilucidar el destino que nos espera.

Todavía hay acontecimientos del 2016 que me siembran la duda y es apresurado emitir una opinión, como es el acuerdo de paz entre la FARC y el gobierno colombiano y el triunfo de Donald Trump. A pesar que no soy muy optimista, espero que el mundo y Venezuela, en el año 2017 no experimenten lo vivido durante el año que casi está en los estertores de su expiración.

Estos últimos párrafos lo dejé para almacenar en solo pote todo lo pasado en Venezuela en el 2016 que lo convirtió en un año terrible. Quizás una parte se lo podemos achacar a la naturaleza que nos castigó con una cruenta sequía, pero la peor de esta calamidad fueron las acciones cometidas contra el pueblo venezolano por el imperio en conjunción con la MUD.

Me sorprende la capacidad de maldad de algunos venezolanos, a quienes no les importa cómo afectan sus perversidades a su prójimo. Al comienzo del año 2016, una vez nombrada la directiva de la AN, su presidente vaticinó que los ediles de la derecha derrocarían al presidente MM y acabarían con todo vestigio de la Revolución Bolivariana. Por fortuna, todo fue una boconería del adeco senil Ramos Allup, el gamonal de las huestes adecas durante la cuarta república y corresponsable de barbarie cometida contra el país por el puntofijsmo. Entre las que puedo recordar las masacres, las torturas, el saqueo de la nuestra nación, la privatización de las empresas nacionales, la corruptela, la entrega de Venezuela al imperio… entre tantas “nimiedades”.

Ciertamente la amenaza no se cumplió, pero la derecha opositora hizo todo lo posible para amargarle la vida a millones de venezolanos. Los nacidos en este lugar de américa estuvimos y estamos sometido a un sinfín de canalladas, como fueron los intentos de alterar el orden a través de manifestaciones violentas; acaparamiento de alimentos por parte de la empresas para sacar del mercado los comestibles de mayor consumo; como consecuencia de los anterior se produjo una pirámide inflacionaria que aumentó el precio de la mayoría de los renglones alimenticios; lo mismo que lo anterior lo hicieron con las medicinas, dejando sin medicamentos a miles de venezolanos con diversos padecimientos; prohijaron la cultura del bachaqueo al mayor, responsabilidad de la empresas y al menor, cometido por particulares; el curaca Ramos Allup puso la AN al servicio de la oligarquía, elaborando leyes para satisfacer a los oligarcas financistas de su campaña electoral, las cuales atentaban contra los derechos del pueblo venezolano; propiciaron campañas de desprestigio internacional a través de mentiras y calumnias, para esto se valieron de los medios de comunicación de masa al servicio del imperio; atentaron contra la moneda nacional a través del Dólar Today y mediante una operación antipatria como fue el acaparamiento de los billetes de Bs. 100 para generar un caos financiero, así mismo, una inflación inducida; se aliaron con los empresario nacionales y extranjeros (EEUU, Colombia, Panamá, España, Alemania…) para atentar contra la soberanía de Venezuela; traicionaron a Venezuela, en alianza con otros bandidos como Almugre, Temer, Obama, Rajoy, Cartes.., y otra cáfila de expresidentes que buscan derrocar al presidente NM para que en Venezuela se instale un régimen neoliberal.

Todas estas infamias y otras más ocurrieron en Venezuela durante el 2016, solo para que un grupo de oligarcas se apoderen de las riquezas de Venezuela para subastarla ante las insaciables corporaciones financieras, militares, industriales, energéticas…que miran a nuestro país no como una nación soberana, sino como un codiciado botín. Lee que algo queda.


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Enoc Sánchez


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