" Maduro en salsa"

Los precios de la comida nos tienen echando un pie, bailando en un solo pie, pero en un tusero. Estamos en las manos de los delincuentes de cuello blanco, de delantal blanco y con cajas registradoras. Por un lado nos aumentan el sueldo y por el otro nos atracan al apuntarnos con los rotuladores de precios de los supermercados, disparando a mansalva día a día sin pausa con nuevos e inflados festival de números que nadie fiscaliza, salvo por TV, en la burbuja mediática donde se preparan los jugosos guisos de los nuevos ricos que ensalza la revolución actualmente.

Los venezolanos queremos volver a tener los alimentos en los anaqueles de los expendedores de comida, queremos ver los fiscalizadores de precios en el resto del país y no vivir con la sensación de que nos atracan a mano armada con impunidad. Queremos volver a ser dueños de nuestra soberanía y no depender solo de extranjeros que dictan la pauta de lo que comemos, vestimos, ahorramos, gastamos, disfrutamos, etc. Queremos volver a ser respetados y no vejados. La guerra económica existe y la vivimos a diario, pues nos encontramos entre dos fuegos, por un lado el gobierno tratando de mantener el socialismo del siglos 21 y por el otro, la oposición que defiende el capitalismo del siglo 21 y si le damos a esta salsa de aderezos ideológicos un condimento adicional de odio, nos encontramos entonces con una mezcla explosiva que envenena la mente de los venezolanos con un juego trancado, esperando un milagro, llámese dialogo o revocatorio, donde el gran perdedor es el que vive esta guerra de nunca acabar.

Mientras tanto el supermercado chino El popular, El Baratillo, el de los turcos y tantos otros de Ciudad Ojeda, nos roban a diario subiendo los precios y se afincan en esta temporada pre decembrina según sueñan con sus cuernos de abundancia y el espíritu de la navidad pesetero. Quiero también denunciar al viento que sopla del Este, la nueva modalidad depredadora de no aceptar la compra alimentos con tarjetas de crédito, pero que si las raspan a diestra y siniestra con elevadas tasas de interés en detrimento de los pobres tarjetahabientes, que reciben mas palo que cochino en Diciembre para poder llevar algo a la casa. Camarada Nicolás, hazle honor a tu nombre y soluciona este desastre en vísperas navideñas o mañana estarás en salsa, porque lamentablemente amor con hambre no dura.. El que tenga oídos que oiga…..

Eliasfirefox@gmail.com

 

 



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Elías Martínez


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